Llegó Graham, somos felices

Esa parece ser la sensación que abunda en el público del rugby argentino. No hay que ser especialista para reconocer que el advenimiento del entrenador campeón del mundo, procedente de una tierra donde el deporte ovalado es amor, suma. Pero sí es interesante reconocer cuánto suma.

Podemos empezar por destacar justamente eso. A fines de mayo la Unión Argentina de Rugby presentó a Graham Henry en sociedad. Y el nuevo Asesor Técnico del staff de Los Pumas respondió a cada pregunta con simpatía y solidez. Así se presentó, y sus frases graficaron lo que el rugby significa en su vida: “el rugby corre en mi sangre”, o “amo el rugby”, fueron algunos de sus dichos.

Sin embargo, pareciera que fuera que lo dice porque sí. Pero no. Todavía no habían comenzado las siete semanas que su contrato lo ata a la UAR y él ya sabía las metas, y las repetía sin titubear: “Es importante tener un plan individual para cada jugador en particular, y que participen de distintas competencias para que los jugadores se puedan desarrollar. Ese es el principal desafío… Otro de los objetivos es que Argentina pueda marcar más tries, y eso es uno de los temas que estamos analizando, como también que los otros equipos no logren anotar”.

Sí, competencia y algo más que amor propio adentro de la cancha. Graham Henry ya sabe qué es lo que necesita el rugby argentino, no Los Pumas, ni el Plan de Alto Rendimiento, sino ambos, y más también. Y sabe hasta lo que él mismo representa en los seguidores del equipo de Phelan, con humildad, reconociendo que afronta un desafío muy importante en su carrera.

Es el último campeón del mundo pero sabe de batallas perdidas, también, y de trabajo. Cabe destacar al Gales de hoy, campeón del último Seis Naciones, que su compatriota Warren Gatland guía y que él mismo orientó para el Mundial 1999. Más cerca en el tiempo, los mismísimos All Blacks, pero no los del título del año pasado, sino aquellos que sufrieron un duro golpe en la derrota ante Francia, por los Cuartos de Final de 2007; mismo rival al que vencería en dos ocasiones para proclamarse campeón del mundo, en su propia tierra, después de hacerles pasar varios ratos feos en los choques del ya antiguo Tri Nations a los propios Springboks, o a los Wallabies.

Graham Henry tiene un Currículum bien cargado. Aún así, es un multicampeón que siente privilegio por el rol que el rugby del 2012 le encomienda, asesorar a un rugby argentino en crecimiento. Un rugby argentino que tiene un montón de condimentos, y que privilegiando algunos puntos sobre otros, avanza.

Él tiene por delante el desafío de mostrarle Argentina al mundo del rugby. Por lo menos, a Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. Mostrarles con Los Pumas un gran trabajo que se está llevando a cabo y que él viene a perfeccionar. Ahora, hay un condimento especial, y es que la esfera ovalada argentina debe mostrarse ante sus ojos con recepción. No va a dar órdenes de trabajo, pero cada sugerencia deberá ser acatada como un mandamiento. Su aporte es intangible, pero demanda comprensión.

JT

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