¿Qué pasó con Los Pumas en Junio? Bienvenidos al Tren

BIENVENIDOS AL TREN

Unos Pumas jóvenes, con cierta inexperiencia, vivieron en carne propia lo que significa ingresar al rugby de élite en tres partidos intensos, duros y muy complejos, con dos victorias a las que no les sobró nada y una derrota implacable.

Cuesta bastante analizar esta ventana de Junio cuando aún está fresca en la retina la imagen –pobre, triste, anodina- de los Pumas ante Francia en el partido que los galos vapulearon al equipo argentino por49 a10 en Tucumán.

Cuesta, porque los dos primeros partidos tuvieron cierto aire triunfal, cierta llama eterna que Los Pumas supieron conseguir cuando las papas quemaron. Y en esos dos primeros partidos (Italia en el coqueto Estadio Bicentenario de San Juan, y Francia en el extraordinario Mario Alberto Kempes de Córdoba Capital).

Cuesta, porque en esos dos partidos iniciales, los argentinos entregaron en mayor o menor medida, pero lo hicieron, sangre puma. Que quedó derramada sobre todo en el segundo test cuando un cimbronazo poderoso –que llegó en definitiva una semana más tarde- parecía acechar, ahí el conjunto entrenado por Santiago Phelan y que asesora Graham Henry se las vio bravas ante una Francia que manejó los tiempos del partido, pero que Los Pumas, a base de una cierta heterodoxia defensiva, se las arreglaron con poco de táctica y mucho de corazón y arremangarse en las fuleras, para ganar un partido inmerecido, pero que a flor de ser sinceros, servía como primer peldaño para que los jóvenes integrantes de este plantel pudieran empezara a subir rápido esta escalera empinada, peligrosa, de pocos peldaños hacia el rugby demás alto nivel. Llámese Rugby Championship.

Vencido ese segundo escollo y después de toda la catarata mediática exitista caída sin decir “agua va” sobre ciertos jóvenes que cumplieron su labor en un nivel importante (tenemos que hacer los periodistas una severa autocrítica sobre cómo endiosamos o aniquilamos a jugadores inexpertos como si fueran salvadores o demonios de acuerdo las circunstancias) nos retrotraemos al primer partido, ante Italia.

Los números del partido no lo indicaron con claridad (números = estadísticas, no resultado final) pero Los Pumas no la pasaron bien gran parte del encuentro. Sí, hubo algo muy bueno que hacía rato no se veía en el equipo y es que pudo, supo, meter cuatro tries y tres de ellos, en la segunda mitad, producto de muy buenas jugadas colectivas, bien hilvanadas, después de varias fases de juego o de pases en el contacto. Inobjetable.

Cierto es que en ese primer partido, salvo esos espasmos con ráfagas de buen juego –lo llamamos utilización eficiente de la pelota- el equipo argentino volvió a padecer las formaciones fijas, las salidas y todo lo referido a la generación de juego desde esas formaciones fue muy arduo, por no decir malo.

Claro que la victoria sirvió. Italia fue un rival muy duro, muy complicado –como suele serlo para los argentinos- y empezar una ventana de Junio con cuatro tries (Graham Henry fue contundente al respecto en el post partido. Inmediatamente finalizado el mismo, cuando le consultamos sobre si estaba conforme con la performance del equipo argentino, su respuesta fue tan corta como implacable: “We get the bonus”, dijo. Tenemos el punto bonus)…  ¿Más decodificado aún?: pedí tries, y anotamos cuatro ante un rival muy duro.

En ese partido ante Italia se mostró lo mejor en ataque de Los Pumas en toda la ventana, fundamentalmente en la segunda etapa –en esos ataques punzantes desde el fondo, contraataques criteriosos, bien jugados, prolijamente manejados y resueltos con efectividad- conducidos, liderados  por una buena versión de Felipe Contepomi y Rodrigo Roncero, dos que empezaban a despedirse de su largo peregrinaje con la celeste y blanca en tierra sanjuanina y que jugaron un partido memorable: Roncero  “a lo Roncero” (poco podemos agregar que no se sepa y que aclare qué significa) durante todo el partido hasta ese momento final, con toda la gente de pie y aplaudiendo el último (¿último?) acto del titán y Felipe, con una buena segunda mitad, jugando cuando estuvo enfocado, determinado a ir soltando la cinta de capitán bien de a poco y con autoridad, ambos sumados a la tenacidad de Tomás Leonardi para buscar pasar y avanzar metros y cuando no tacklear muchísimo. Por ahí pasaron los puntos altos del equipo. Farías, como siempre, pura entrega y despliegue cumpliendo como segunda línea y Tuculet firme atrás, bien.

Pero (siempre los hay) se perdió groseramente (otra vez) el scrum y el line. Se volvieron a encender todas las luces de alerta respecto a este tema y también, a los penales. Los Pumas volvieron a ser una fábrica de penales.

Todo esto se agravó en el segundo test de la ventana –el primero ante los galos- partido en el cual la pareja de medios de la visita (Parra y Trinh Duc) no tuvo la mejor de sus noches aunque sí lo fue para dos jugadores temibles: todo lo hecho por Louis Picamoles y Fulgence Oudraogo fue impresionante desde todo punto de vista. Los Pumas dieron vuelta un partido que irremediablemente se iba escurriendo de las manos, producto de una pelota recuperada. Una actuación consagratoria en materia defensiva del joven tercera línea Tomás de la Vega, que lo tuvo como punto más alto del rendimiento argentino esa noche, permitieron el equipo de Phelan vencer un test que en los papeles, en los hechos, y notoriamente, no hubiera merecido ganar. Porque Los Pumas se vieron superados, aunque no vulnerados y eso les permitió mantenerse a tiro en el tanteador a pesar de las diferencias en el juego observadas en el verde césped.

Sin embargo y como dijimos anteriormente, el cimbronazo, el sopapo, llegó en Tucumán. Un 49 a10 lapidario, abrumador, contundente, inexcusable.

Hay cientos de explicaciones que, desde el juego, se pueden dar para morigerar, poner paños fríos a semejante disparidad en todos los aspectos del juego. Un choque frontal contra una realidad que ya llegó y que espera a otra que será, en breve, mucho más dura aún.

Podemos dar más hilo al carretel y el nudo se irá haciendo cada vez más grande. Por eso, nadie pudo haberlo resumido y expresado mejor a ese partido como lo hizo Diego Luis Albanese. El grandioso ex jugador de Los Pumas y ahora brillante comentarista de televisión, escribió post partido, en su cuenta de twitter, lo siguiente: “Jóvenes Pumas: Espero hayan disfrutado la bienvenida que les dimos. Soy divertido pero no perdono. Saludos” Firma: EL RUGBY DE TEST MATCH”

Paradójicamente, la ventana de junio terminó con una bienvenida dolorosa. Una enseñanza para los tiempos que vienen, en los que hay que subirse al tren, porque pasa sólo una vez.

Eugenio Astesiano

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