Un paso más

Esto escribí para AlRugby.com sobre el Wallabies – Pumas de recién.

Eugenio

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Los equipos, los buenos equipos, no nacen de milagros. Tampoco los equipos juegan bien al rugby a través de formulas mágicas que son de aplicación inmediata. Los buenos equipos y los resultados alentadores (ganar, en definitiva) se consiguen con tiempo de trabajo.

Los Pumas arribaron a este partido ante Australia con el convencimiento de haber hecho, hasta acá, un buen papel en el certamen a pesar de no haber podido ganar, aún con las condiciones dadas ante Sudáfrica en Salta.

Con ese prólogo a cuestas, este partido ante los Wallabies tenía sabor a medida real y concreta del lugar, de la posición de Los Pumas en cuanto al juego, ante los tres grandes del rugby mundial.

Dicho esto, y con una nueva derrota en la chapa, hay que poder separar las cosas y tomarse el trabajo de explicarlas, evitando lecturas resultadistas que se pierden en lo coyuntural.

Y si, se esperaba otro juego de Los Pumas en ese primer tiempo en Gold Coast. Sin dudas. La cara del entrenador cuando lo enfocaba la TV era más que elocuente. No estaba saliendo lo que se habían propuesto hacer y el desconcierto generalizado, la falta de claridad para salir de campo propio quedó en evidencia muy temprano.

No estamos hablando del try de Hooper ni tampoco del de Montero en el arranque, que pusieron las cosas pardas a los cinco minutos de juego. Sí, hablamos de lo que pasó luego.

Los Wallabies tuvieron la pelota, el campo, las intenciones, la disposición y la comodidad para hacer todo casi a placer. Los Pumas defendieron con ahínco y devoción, muchas veces jugándoselas en el 1 vs 1, pero muy, muy retrasados. Muy en campo propio, demasiado cerca de su ingoal.

Hasta acá, lo que había eran virtudes australianas en la ofensiva y hay que decirlo, de Los Pumas en faz defensiva. Pero sólo eso. Y eso no era lo estipulado. Este equipo argentino no se diseñó para eso. Ni cerca.

Sin obtención clara en las formaciones fijas, sin un breakdown demoledor, sin la pelota, ese primer tiempo fue cuesta arriba, demasiado cuesta arriba para los argentinos que, a pesar de todo y por errores aussies y virtudes propias, cerraron ese primer parcial siete puntos abajo con un muy escaso 14-7 merced a lo acontecido en el campo.

El segundo tiempo tenía-necesariamente- que ser mejor. Y lo fue.

No se esperaba que lo fuera después del segundo try de Hooper en el arranque mismo del complemento, que ponía el partido 21-7. Allí lo que vislumbraba era un abismo en el medio. Esa es la verdad.

Sin embargo y a pesar de las urgencias, el equipo argentino no reaccionó inmediatamente. Tardó en hacerlo. Y no porque ahora le costara llegar a campo rival (Sánchez metió dos penales) sino porque los aussies seguían anotando, encontrando huecos grandes en la defensa Puma y escapándose en el score…

Pero a falta de veinte minutos, Los Pumas hicieron click. Y el que movió la perilla de “off” a “on” fue Tomás Cubelli. El medioscrum de Belgrano entendió que había que jugar, cómo había que jugar y fiel a su estilo combativo, empezó a meterse en la defensa rival y a distribuir esas pelotas que valían oro con buen criterio y todos comenzaron a acoplarse: Nico Sánchez empezó a explorar su sector, Imhoff se buscó más trabajo por el centro, los forwards empezaron a dominar en todas las facetas y se vio, en esos últimos veinte minutos, otro equipo, otra cara, otra cosa muy diferente a los que se había visto en los sesenta anteriores.

Otros Pumas. Los Pumas.

Aparecieron los tries. Dos y alguno que otro más, dilapidado por algún error “finito”… nada que ver unos Pumas a otros, sinceramente.

En Gold Coast se terminó jugando con un equipo “Made in Argentina”, producto, en su mayoría, de jugadores del Pladar, que se le fueron al humo a Australia con más vergüenza que claridad, pero así y todo, lo hicieron y lo hicieron bien. Revirtieron la situación y el empate estuvo ahí… en el silbato de Glen Jackson.

Los Pumas le anotaron tres tries a un equipo del Tier 1 por segunda vez en el año. Esto no pasó nunca antes en la historia reciente. Por lo menos no en los últimos diez años. Si… diez años.

Este partido tenía pinta a batalla perdida y no por resultado, sino por juego. Y esta batalla, la del final, terminó en tablas. Los Pumas dieron un paso más. El de hoy, un poco más cortito que los anteriores, pero pasito adelante al fin.

En este tipo de torneos, con lo que se pretende que Los Pumas jueguen, que hayan dado otro paso más en la batalla -y hacia adelante- tiene mucho valor. Muchísimo. Tanto que capaz hoy no se logra apreciar del todo porque falta ganar, pero falta solo eso.

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