Fluye

El entrenamiento de Jaguares fluye como un arroyo de llanura en verano. Firme, sin prisa pero sin pausa. Las indicaciones son perceptibles pero poco audibles. Altisonancia cero. Se explican, se bajan al campo, y fluyen.

Las pecheras, la primera repartija de pecheras verdes, tiene como destinatarios entre los delanteros a Mayco Vivas, Agustín Creevy, Santiago Medrano; Guido Petti, Tomás Lavanini; Tomás Lezana, Marcos Kremer y Rodrigo Bruni. Luego, los backs: Gonzalo Bertranou, Tito Díaz Bonilla; Sebastián Cancelliere, Jero de la Fuente, Matías Moroni, Bautista Delguy y Joaquín Tuculet.

Pero todo es dinámico y todo fluye. El entrenamiento del sistema, el cambio de nombres y de pecheras.
Fluye el mensaje, la indicación justa, el aliento al que no hizo lo que tenía que hacer. Reunión para hidratarse mientras fluye la brisa en Newman. Fresca. No parece 11 de enero. Es una mañana primaveral. Como toda primavera de algo, se advierte que algo está  por florecer.  Otra vez cambio de pecheras y otra vez a correr.

Andrés Bordoy mira a sus delanteros, los sigue con la mirada y la carrera y les pide más. Manasa Fernández Miranda hace lo propio con los backs y como el perro ovejero que cuida su rebaño, va detrás y da la indicación justa, precisa.

Gonzalo Quesada los junta a todos en el centro de la cancha. Ronda. Indicación que fluye. Rápido a sus puestos, y a seguir con ejercicios de lucha. Al silbato, los backs y parte de la tercera línea, de pie rápido, veloces, y salen hacia adelante al 80%, de mitad de cancha a 22. Los otros, primera, segunda y otra parte de la tercera línea, lo mismo, pero corren hacia las otras 22.

Todo fluye.

Ejercicio de ataque. Sistema. La pelota recorre manos con una velocidad y precisión envidiables en una pretemporada. El útil encuentra dónde llegar porque lo esperan ansiosos otras manos que rápido se deshacen de él para que llegue a la punta. Salen las palabras clave. Viejas conocidas ya de un año de trabajo. “¡Gancho!” cantan los conductores, los entrenadores y los ejecutores, todos ubicados donde deben, van y van. El resto, defiende. A estas alturas, lo de las pecheras es anécdota, van cambiando los intérpretes, pero se advierten detalles que no son determinantes, pero sí, significativos.

Emiliano Boffelli, apertura. Joaco Tuculet -de impecable estado físico-, fullback. Bruni, ocho. Guido Petti, Tomás Lavanini y Marcos Kremer, en el mismo grupo. Son, apenas, atisbos de nombres. Sin embargo lo que manda, lo que importa, es la fluidez. El cansancio de dos horas de muy intensa actividad no la merma.

Las caras del grupo. La comunicación verbal y gestual, todo es un inmenso mensaje de Super Rugby en el más amplio sentido de la palabra.

Y no hay nada que hacer: cuando las cosas fluyen bien, fluyen bien.

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