Nueve semanas y media

Cansancio global e indiscriminado. Desde lo obvio por parte de los jugadores a las caras de todo el staff. La dureza del partido, el esfuerzo físico y mental de las nueve semanas y media que lleva este proceso, reflejadas el sábado 3 de marzo a las 21hs con la frase “De hoy, hay moretones varios pero estamos bien encaminados” salida de la boca del entrenador Gonzalo Quesada. Así se pone fin de la primera etapa -positiva- de Jaguares en su versión 2019.

Por Eugenio Astesiano

Una derrota y dos victorias, el saldo. En los tres partidos hubo que trabajar viniendo de atrás en el score pero con diferentes situaciones dentro de la cancha. Ante Lions y Bulls, de una forma, con más dominio de terreno, pelota y mental de la situación. Ante Blues, sin la bola, sin más campo hacia atrás que el propio ingoal y sin espacio para equivocaciones.

En definitiva, Blues exigió a Jaguares a defender con un orden, ahínco y vehemencia como ninguno de los dos rivales anteriores y hay que destacar un detalle que no es menor: el conjunto kiwi juega este torneo sin un apertura y un medioscrum a la altura de sus pergaminos. Otere Black y Augustine Pulu, o Ruru – que ingresó después- han podido conducir a esta franquicia con calidad. Si Blues hubiese tenido conducción acorde al resto del plantel que tiene, no sólo el de ayer sino todo su 2019, hubiese sido muy distinto.

Esto tuvo su implicancia ayer también, indudablemente. Un back de Jaguares comentó “si (Pulu) levantaba la cabeza y sumaba, en muchísimas pelotas cerca del ingoal (nuestro), estábamos en inferioridad numérica y quedábamos muy expuestos. Si se la daba a Ma’a Nonu en lugar de ir él o de arrancar para el otro lado, nos abrochaban” y es honestamente cierto. Pulu y Black decidieron que la mejor forma o vía de Blues para doblegar a Jaguares fuese la que todo el resto entendía como errónea. Esta razón simplificó una barbaridad la gestión defensiva argentina, que obligó a que esa pareja de medios vapuleada se mantuviera obcecada en la elección de sus opciones.

Las pruebas, son contundentes. Además de los “moretones varios” de Jaguares por defender con mucha rudeza, en ningún momento del partido Akira Ioane, Rieko Ioane, Patrick Tuipolotu, Ma’a Nonu, Karl Tuinukuafe, Melani Nanai ni Sonny Bill Williams (salvo una vez) pudieron alzarse como ball carriers y romper la barrera defensiva argentina, algo que era factible y atemorizante por partida doble.

Una vez más, emerge acá la figura de Marcos Kremer. Veinticinco tackles implacables, impasables, ininmutables, demoledores… el entrerriano se encargó de voltear las esperanzas kiwis unas tras otras, secundado por Pablo Matera (18), Julián Montoya (17), Guido Petti (16), Tomás Lavanini (14), Santiago Medrano (14) y otros dos que fueron cruciales y que pusieron un “Checkpoint Charlie” en el centro de la cancha: Matías Orlando -excelente como opción de 12 y capitán- y Matías Moroni, que entre ambos sumaron 30 tackles. La defensa -demasiado apretada dentro de sus propios 22 metros- fue exigida al máximo. Ni se dobló, ni se rompió.

Con este panorama de un lado y del otro, es fácil advertir quién tuvo la pelota y quién se tuvo que conminar a que las pocas opciones de administrarla, fueran eficientes.

Jaguares fue un canto a la eficiencia. Como no lo fue ante Lions y le costó el partido, ante Blues “con migajas” -Quesada dixit- el equipo metió tres tries y pudo haber venido uno más.

Si, si… Ramiro Moyano. Ya estábamos llegando ahí.

¿Cuánto hace que genera estragos? ¿Se acuerdan del Seven? ¿De Pampas? ¿Qué sería de este equipo sin su elusividad, velocidad y claridad para identificar debilidades y huecos en las defensas rivales? Un jugador de otro planeta en este sentido y en casi todos.

Dos tries con su firma y sello, más un try de Line y Maul (lo que han entrenado el ataque y defensa de esta situación de juego y con la intensidad que se ha hecho, es casi indecible) fueron el resultado de esas migajas.

El scrum viene en franco ajuste, el line es una garantía de efectividad y la defensa está sólida, Tomás Cubelli y Tito Díaz Bonilla empiezan a tomar confianza, la convicción de todos está firme y hay siempre, buen clima de trabajo. Esto último ha sido basal, determinante, en estas primeras nueve semanas y media.

A partir de hoy con la primera gira, el cansancio acumulado, los lesionados y la rotación planificada, está por comenzar otra película que sin importar el género, esperamos que tenga un final feliz, como todos deseamos.

 

 

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