Diez minutos en la cornisa

Tuvo razón Quesada con su queja airada y al aire. El espíritu del rugby y la pasión por el juego valen. También vale no callarse la boca ante una injusticia. Ben O’Keefe tuvo muchos fallos que fueron sumamente tendenciosos, hay que decirlo y nadie mejor que el Head Coach para explicarlo como lo hizo. De más está decir, coincidimos.

Sin embargo, Jaguares puedo evitar que eso fallos incidieran. Fue muy permeable en defensa en el final del primer tiempo y varias fallas individuales en los tackles y errores de reposición defensiva permitieron tres tries, que no debieron haber sido ni pasado en esos diez minutos fatales. Y sobre eso también hay que hacer hincapié, porque Jaguares cometió un solo penal en esa primera etapa. Excelente en esa faceta, fue un equipo permeable, lento y muy fuera de sincronía en la segunda parte de esa etapa inicial. Y eso y no el arbitraje de O’Keefe fue lo que le costó el partido.

Tras el encuentro pasado mencionamos lo confortable que está Jaguares cuando tiene que ir de atrás y hay que hacer un esfuerzo extra o doble. Para Jaguares, esa es una condición de seguridad y así fue una vez más. Primero, el equipo de Quesada se plantó en cancha con una buena gestión y orden defensivo. Sus pelotas propias fueron bien gestionadas en el arranque de cada fase pero después, o bien la falta de paciencia o la ansiedad por ejecutar otro plan con los cajones o las patadas al medio de la cancha para devolverle la pelota a Highlanders, no parecieron la mejor opción. Tal vez si, en algún momento del inicio, sirvieron para probar zonas débiles del local con Tevita Li como target, porque no es un gran receptor, pero después, se hizo evidente que eso se convertiría en un paseo por una delgada y peligrosa cornisa.

Y caminar por la cornisa no siempre es buena idea contra equipos kiwis y menos, contra equipos que se desenvuelven con sobriedad en la lucha dura en el frente, como Highlanders.

Tackles errados significan tries en contra y esos tackles errados, en esos tries fáciles de Highlanders en diez minutos (desde el minuto 30 al 39) llegó la ráfaga de diecisiete puntos en contra. Una barbaridad de diferencia a favor del local por lo que había sido el desarrollo del partido hasta ahí.

Repetimos: un solo penal en contra en 40m para un equipo que suele cometer muchos, era una marca sensacional. Por eso, resulta al menos sorpresiva la permeabilidad en defensa, en ese lapsus de doce o trece minutos en los que el local, sin demasiado esfuerzo, se metió dentro de la defensa argentina con muchas facilidades y tomó la delantera .

Uno de los grandes generadores de esos desacoples y desajustes defensivos, fue la velocidad de Aaron Smith para pasar la pelota, para estar un segundo adelantado a todo y para lanzar bien plano a sus receptores -por un lado- y una buena primera etapa de Ioane, el apertura que hizo bien las cosas, que fue sobrio en la conducción y que hizo que la figura de Lima Sopoaga quedara muy lejos allá en el tiempo. En contrapartida, Highlanders hizo extremadamente lentas muchas pelotas de Jaguares y complicó el trabajo de Ezcurra y Díaz Bonilla, que se entienden de memoria y que aún bajo esa condición de presión extrema de sus rivales, se las arreglaron bien para no perder el comando del equipo.

La otra cara de Jaguares fue ese segundo tiempo. Muy vertical (más vertical, en realidad), más potente, más determinado a meterse dentro de la defensa rival, con un juego directo, sacó más réditos y fue ese equipo que en ataque es peligroso, con dos baluartes como Kremer y Moyano, que cada uno a lo suyo, son jugadores con enorme influencia en el equipo.

Llegamos así, con un try de cada uno de ellos, bien generados ambos, a los últimos veinte minutos que hizo referencia Quesada y que vimos todos. ¿Cómo puede ser que un equipo que había cometido sólo un penal en los 40 iniciales, en la segunda etapa haya hecho diez y siete de ellos, en esos últimos veinte? Rarísimo.

No tiene caso profundizar en eso, porque ya pasó. Lo que se puede cambiar y deberá hacerse es esa permeabilidad que fue evidente en la primera línea defensiva. Fallar nuevamente ahí contra Hurricanes puede ser aún más perjudicial.

No hay mención a los nueve cambios desde el arranque, al debut de Lucas Paulos y a que hubo en el pack inicial tres jugadores de Los Pumitas del 2017. Lo hacemos ahora. Hemos naturalizado esta situación y eso es una buena, gran noticia.

Lamentablemente, Jaguares se vio obligado a correr de atrás en un partido en el que no debió hacerlo y lo hizo por fallas propias. Y ayer también, tuvo que remar otras situaciones. A resolver entonces, las que se pueden resolver.

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