Links

Texto y fotos: Eugenio Astesiano

Uno seguramente puede afirmar, casi sin temor a equivocarse, que Steve Hansen y el staff de los All Blacks han dicho alguna vez a alguno de sus dirigidos que es difícil llegar a la cima de un deporte, pero mucho más lo es mantenerse allí de manera sobresaliente.

Tampoco debería haber error si se afirma que, con una alta probabilidad, el golf oficie como el deporte link por excelencia, como denominador común entre atletas de primer nivel mundial de diferentes deportes.

Ejemplos hay miles y sólo el hecho de exponer que el legendario Michael Jordan ha sido también jugador de golf profesional y que comparte aún esa pasión con otros deportistas estadounidenses exitosos de otros deportes, resulta suficiente.

Los que juegan al golf dicen que es un deporte que fanatiza al que lo hace por primera vez y que se convierte en un foco de concentración y de búsqueda de auto superación. También, que generalmente ocurre en un entorno natural muy agradable.

Caminar dieciocho hoyos en buena compañía, en un lugar único y exclusivo a días de un evento trascendental como terapia para relajar es, ciertamente, un gran plan. En este caso, lo es para algunos de los campeones del mundo de rugby antes del partido que inicia el carreteo a la pista que los lleva (o no) a la próxima Rugby World Cup en Japón, donde defenderán el bicampeonato.

Canchas de Golf, hay muchas y muy buenas. Canchas de Golf al estilo “elige tu propia aventura Par Tres, Cuatro o Cinco” y dentro del predio de uno de los equipos más importantes y exclusivos de Polo de todo el mundo, hay sólo una.

El link entre All Blacks y Ellestina, si señores, fue el golf.

El equipo “de los Pieres” es uno de los referentes del Polo mundial y Gonzalo Pieres, con 10 de hándicap, podemos afirmar que es un All Black del Polo. Esta organización – es muchísimo más que un equipo- es capaz de dejar boquiabierto a cualquiera que la descubra por primera vez. Lo hizo con los All Blacks y con quién esto escribe. Los links entre ambos son inocultables e inobjetables.

Esta extensa introducción fue para contar que varios All Blacks y sus entrenadores jugaron al golf en la exclusiva cancha de 18 hoyos “as you wish” de Ellerstina. Pasaron el día ahí, comieron un asado impecable, recorrieron instalaciones de otro planeta y se interesaron por la actividad. Se distendieron a horas del partido ante Los Pumas -el primer Test del año mundialista-y allí estuve como invitado exclusivo merced a We.Golf @golfargentina y a Javier Pintos, protagonista principal de esta historia.

Steve Hansen, Ian Foster y Scott McLeod, en un grupo, salen primeros en su carrito. Hay muchos carritos, por cierto. Se cambian antes todos de calzado en la sala de estar -exclusiva- de Gonzalo Pieres. De más está decir lo que es esa sala. Antes de eso, un protocolo poco protocolar: Sam Cane, el capitán, entrega pelota de All Blacks firmada por el plantel para los anfitriones y los anfitriones, camiseta de Ellerstina -negra- para los de negro.

Beauden y Anton Lienert Brown juntos. Jordie Barrett y Brad Weber, en otro. Manejan los hermanos cada uno de sus carros eléctricos porque la premisa (para los jugadores) es no caminar los 18 hoyos. Los cuatro juegan bien (muy bien) al golf. “Unas cuántas veces por semana” dice el menor de los Barrett a la consulta de si juega habitualmente. Se nota. Lo mismo para el medioscrum de Chiefs (de excelsa temporada) que además, demuestra unas destrezas muy particulares.

El tercer grupo está conformado por Sam Cane y Luke Jacobson y por Brodie Retallick que tiene a Javier Pintos (cero de hándicap y maestro particular de este pelotón) como docente a cargo del que menos golf tiene en su haber: tan sólo tres salidas. Altura y potencia no le faltan para sacar unos cañonazos que con menor o mayor suerte encuentran destino. En una pelota que se fue al bunker, Retallick no sólo la saca de allí con destreza profesional, sino que arregla con dedicación de All Black con un rastrillo, sus pisadas en la arena. No sorprende.

Hablábamos de potencia. Está bien que en el golf hace falta también, precisión. Pero la energía de Cane y Jacobson con el Drive (es el palo que se usa para la salida en los hoyos largos Par 4 o 5) es atemorizante. Misiles.

Mucha de la gestualidad de Retallick al pegar parece de un jugador de Cricket. Responde afirmativamente a la pregunta de Javier si jugaba a ese deporte del que en Nueva Zelanda son fanáticos y del que hace sólo días el representativo kiwi jugó la final del Mundial ante Inglaterra. Si bien los Black Caps cayeron (así se denomina el seleccionado que también viste de negro) jugaron la mejor final y el mejor partido -para muchos- de la historia de ese deporte.

Comprobar en carne propia la destreza de Jordie Barrett al volante de un carrito de golf deja secuelas. Acelera a toda potencia y va definitivamente rápido por un terreno con muchos desniveles. Es Scott Dixon, pero al mando de un carrito. El piloto de Indy Cars de origen kiwi no lo haría tan bien. De la salida del hoyo 8 al green, el “sorry mate” es pronunciado unas cuántas veces. Por cierto, se presenta “I’m Jordie“.

Van once hoyos y hay un stop para hacer un parada técnica. El olor al asado y unos choripanes listos son irresistibles para este grupo. Fotos a la parrilla. “¿Cuánto demora en hacerse un asado?” pregunta Beauden Barrett a un servidor. Una pequeña explicación de tiempos si es con carbón, con leña, el tipo de carne y etcéteras varios. Antes de seguir al hoyo 12, si hay All Blacks, hay chicos, chicas, empleados de Ellestina, el parrillero y más gente para una foto o una firma de una autógrafo. La escena se repetirá a los pocos minutos con los tres Chiefs del segundo grupo.

18 hoyos completados. Llegan los entrenadores primero. Toman asiento en una mesa bien dispuesta al lado de la parrilla. Se va completando a medida que llega el resto de los jugadores. Por cierto, el equipo de Sky TV (con Jeff Wilson al mando, sin Justin Marshall ni Grant Nisbett que aún no llegaban a Argentina) también participó de la jornada de golf. Jeff Wilson, ex All Black, comentarista de la TV y ex jugador de Cricket de la selección de NZ, hace todo bien. Juega al golf como un campeón. No pregunta por asados: ya tiene experiencia con quien esto escribe, que más de una vez en los últimos años en su visita al país le hizo buenos asados en casa de colegas. “¡hey mate! The guy of the asados!” reemplaza mi nombre cuando nos saludamos.

Cae la tarde en Ellerstina. La combi que los devuelve al hotel tiene para un poco más de una hora y cuarto de viaje. ¿Día perfecto, no? dicen. Imposible contradecirlos. Imposible.

 

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