Un equipo de jugadores en desarrollo. Ni más, ni menos.

Argentina XV fue, en su victoria contundente 45 a 14 sobre Estados Unidos, una clara demostración de equipo maduro, concentrado, convencido y dispuesto.

El partido fue dominado de punta a punta por los conducidos por Nacho Fernández Lobbe y no hubo jugadores que hayan estado por debajo de los siete puntos, si es que sirve esto para demostrar el nivel de regularidad exhibido por los protagonistas y en cada uno de los departamentos.

Excelente en ataque, bien resuelto y estructurado. Excelente en defensa, firme y organizado. Bien el scrum, bien el line (aunque tuvo un pasaje errático) un gran try provino de esa formación en primera fase.

¿Es el techo del equipo? No. ¿Es el piso? Tampoco. Seguramente haya altibajos, haya rotación y hasta haya en algún momento carencias, pero lo que tiene que quedar en claro es para qué sirve Argentina XV: no es un equipo en desarrollo como a veces pretenden equívocamente, vender. Es un equipo con jugadores en desarrollo y varios, en diferentes niveles de desarrollo -disculpen ustedes la redundancia- con lo cual, la actuación en Cipolletti -impecable escenario el de Marabunta RC como lo fue Neuquén RC siete días atrás- lo que hace es solidificar el concepto.

Salgan campeones, últimos o en mitad de tabla, el objetivo siempre será el mismo: desarrollar jugadores. Aún, en la Currie Cup First Division. No importa dónde, este equipo es para eso.

Como siempre, no olviden ingresar en nuestro canal de IVOOX para tener enseguida las previas y los comentarios del Seis Naciones, por Javier Señarís @rutgerblume

También nos pueden seguir en nuestro Instagram @hablemosderugby

El lunes, a las 18hARG y 22hESP un nuevo programa, el último antes del inicio del Super Rugby.

Ph crédito: UAR

Por Eugenio Astesiano

Una prueba satisfactoria en un marco de pretemporada

Algunos párrafos relacionados al debut de Argentina XV en el año, con un amistoso ante Chile, que a nivel Seven, ha sido y es la estrella continental del verano.

Formaciones fijas: bien el line. Tanto Zapata (en el suelto mostró su potencia) como González (hizo lo propio con su ductilidad y velocidad) -los hookers, uno en cada tiempo- ubicaron a sus saltadores. Si bien Chile no opuso gran resistencia, sí lo hizo el elenco argentino, metiéndole presión en esa formación y recuperando pelotas. El scrum… en el primer tiempo le costó hacer pie, inclusive Chile los empujó. En el segundo tiempo funcionó un poco mejor, aún con un penal en contra.

Las parejas de medios y los backs: Si analizamos a los dos aperturas, Martín Roger mostró toda su clase. Martín Elías todo su poder de penetración en defensas que titubean. Ambos cumplieron con creces a los palos y manejaron bien a sus backs. Un poco mejor el santiagueño, porque los del primer tiempo (Mensa y Segura los centros, Osadzcuk y Domínguez los wings y Carreras el fullback) claramente sacaron ventaja a los del segundo tiempo, aunque Teo Castiglioni es un jugador extraordinario y seguramente será parte del plantel definitivo. Cúccolo tiene una velocidad desequilibrante. Los medioscrums tienen párrafo aparte: Felipe Ezcurra sabe qué hacer, pero la voz de mando de Gregorio del Prete, cómo ordena, cómo dirige y lo atento que está a lo que pasa compensan su desventaja, que es la física. El de San Luis fue mejor que el de Hindú considerando las circunstancias, aunque Ezcurra se cortó un par de veces no siempre pudo resolver favorablemente.

Segundas líneas: Jerónimo Ureta juega de 4, pero podría ser 6 o 7. Fue el más destacado de los que jugaron y no deja nunca dudas al respecto. Titular siempre.

Terceras líneas: Francisco Gorrisen genera impacto. Una amarilla por una inconducta opacó su desempeño, pero en la cancha no deja dudas. Es un jugador que no importa qué posición ocupe (puede ser 7, 6 u 8) siempre va a rendir. Hoy no fue la excepción. Se rotó con Nico Walker como 7 y 8 dependiendo en qué lugar de la cancha y situación de ataque o defensa se encontraban. Joaco de la Vega también se destacó por su despliegue físico.

Lautaro Bavaro tiene un rol y lo cumple en todos los partidos. Estuvo muy encima de la pelota y entiende perfectamente que de Argentina XV es uno de los que se espera que siempre esté. No en vano es el capitán y predica con el ejemplo. Benito Ortiz de Rozas es nuevo en esto y puede mejorar un montón. Es un 7 devenido a 6 (hablamos en el estricto término internacional).

Los pilares: del lado izquierdo, Nicolás Solveyra (que jugó el segundo tiempo) fue más solvente. A Javier Corvalán le costó un poco más. Del lado derecho, al revés: Lucas Favre (en la primera mitad) tuvo más participación que Fernández Segurotti. Los cuatro pilares no fueron sumamente estables a la hora del uso de los pies en el scrum. En un partido muy cortado, impreciso, en el que hubo muchos scrums, la inestabilidad de la formación generó incertidumbre.

Reposición defensiva: Fue rápida, veloz y permanente. Chile estuvo el 60 o 65% del tiempo más preocupado por defender que por atacar. Salvo en contadas excepciones -el segundo try chileno fue de muy buena factura- el equipo trasandino no pudo superar a una defensa que cumplió. Muy atentos todos por no dejar espacios, por salir juntos adelante, por meter presión. A pesar de las variantes y de que no tuvieron que hacerlo mucho tiempo, la defensa fue uno de los mejores aspectos de Argentina XV.

Pumitas por doquier: Hay que tener paciencia con Argentina XV. Es así de simple. Hay chicos que están iniciándose, otros con un poco más de experiencia pero todos, en definitiva, chicos. Jugadores de 20, 21 o 22 años que van a tener muy pronto sus chances en otros equipos como Jaguares y por supuesto, en Los Pumas.

Nacho Fernández Lobbe, acorde a su nivel de exigencia, seguro quedó con ganas de más. Pero Argentina XV estuvo – tomando los parámetros- un buen inicio de año.  Cosas por pulir, seguro, pero con jugadores que pueden hacerlo.

 

 

 

 

 

Plan Rombo

En el entrenamiento de Argentina XV del día jueves 17 de enero, en la previa al reparto de pecheras -que en este caso, quienes no las llevaban parecían ser un esbozo de equipo titular con Corvalán, Zapata, Favre; Repetto, Portillo; Gorrisen, Bavaro, Ortíz de Rozas; Ezcurra, Roger; Cuccolo, Mensa, Osadczuk, Avellaneda; Segura– hubo varios ejercicios que tuvieron como objetivo el quebrar la defensa utilizando, como fue habitual durante 2018 en Jaguares y luego en Los Pumas, esos pases cortos antes del contacto con los jugadores que antes, con Hourcade jugaban “Apache” como relanzamiento de juego desde el breakdown.

Ahora, lo que se ha visto en los ejercicios y luego en el entrenamiento con pelota, es esto: los jugadores (A) que es quién recibe la pelota busca el pase rápido, corto y preciso a (B) que corre derecho y a último momento, antes de tomar contacto con la pelota, apunta al hombro interno de su defensor y busca el quiebre. Si hay quiebre, por supuesto, juego.

Si no hay quiebre y hay un nuevo ruck más adelante, esa estructura de rombo con (X) como el vértice que en el quiebre, acompaña y si no, se sitúa para ser nuevo posible primer receptor de pase.

A diferencia de Sexton como (X) por ejemplo, que tanto en Irlanda como en Leinster es quien pasa y sigue la jugada para reubicarse y continuar el movimiento.

¿Quiere decir esto que es una situación definitiva para continuar el juego? No, en absoluto. Por lo que hemos podido observar en los entrenamientos abiertos a la prensa especializada (dos de Jaguares y dos de Argentina XV, nada más) no es mucho lo que se puede observar, pero si, es posible deducir que esta plataforma permite diversas variantes.

Una vez que (A) toma contacto, puede haber pase interno a (C) o podría la estructura (A)-(B)-(C) ser señuelo y ser (X) el receptor para jugar hacia afuera, o (B) jugar la espalda de (C) hacia (X) que juega interno con (W)… todo, dependiendo del lugar de la cancha y la velocidad con la que se ejecute ese breakdown. Y por supuesto, qué hay enfrente.