¿Qué va a hacer Mario Ledesma en Pretoria?

Los Pumas van a jugar en Pretoria ante los Springboks y Rassie Erasmus ya anunció a sus XV. Todos distintos, un equipo completamente diferente al que ganó en Salta el sábado pasado.

Evidentemente, la decisión de Erasmus es darle minutos a algunos jugadores que los necesitan -Kolisi, Coetzee- y una oportunidad a otros. Viene dulce después de ganar dos de sus tres partidos del Championship de manera categórica y de empatar con los All Blacks en Wellington en lo que fue una gran reacción en el final. Con lo cual, Erasmus tiene “espalda” y crédito suficiente para tomar riesgos y eventualmente, permitirse poner una formación que en otras circunstancias no pondría.

Mario Ledesma, por otro lado, llega con más dudas que certezas a este último partido. Entonces, ¿tiene sentido que Head Coach de Los Pumas haga cambios para jugar ante los Springboks en Pretoria para no arriesgar a algunos jugadores que son muy importantes en la estructura, o debe ser consecuente con sus palabras y seguir dándole “ritmo y fluidez” a la estructura general de juego para que el equipo siga puliendo detalles con la mayor cantidad de “titulares” posible?

¿Qué hará Ledesma? Es la pregunta. Lo curioso, es que ninguna de las respuestas va a satisfacernos del todo.

Si querés opinar, podés hacerlo y si querés escuchar nuestra opinión, podés hacer click acá para ir a nuestro Podcast semanal de Hablemos de Rugby en nuestro canal de Ivoox.

El Torneo del Interior es plata bien invertida

Por Eugenio Astesiano

Arrancan en simultáneo este sábado 10/8 el Torneo del Interior y el Torneo del Interior B. No deja de ser una buena noticia porque el rugby argentino no es sólo Jaguares y Los Pumas. De hecho, los niveles de inversión para llevar adelante estos torneos son importantes para el medio local.

Y sí, las quejas de por qué no se juega el Campeonato Argentino de Mayores son aún recurrentes y en algún punto, se extrañan algunos de esos partidos, pero al igual que como pasa en la Currie Cup y la Mitre 10, el público ayudó porque ese campeonato fue, de a poco, perdiendo el interés. ¿Eso fue determinante? por supuesto que no, pero -entro otros- ha sido uno de los argumentos esgrimidos que sencillamente ha sido imposible de rebatir.

En su momento, sobre la suspensión del Argentino de Mayores hubo una explicación que hoy, a la distancia, aún parece satisfactoria: la competencia entre clubes es más beneficiosa que la competencia entre uniones. Que más jugadores tengan la oportunidad de medirse contra otros de otras regiones es mucho más interesante y permite ver a muchos más en acción que si sólo lo hacen 30 jugadores afectados a un seleccionado de una unión. Ver equipos como Jabalíes, que podrá enfrentarse a Old Christians, por ejemplo, es excelente. Lo mismo para Aguará, que podrá enfrentar a Los Tordos. Eso no debe dejarse de lado a la hora de analizar la importancia de este certamen.

Por ejemplo: Entre ambos TdI suman 32 equipos que representan a 12 uniones provinciales, más tres equipos de la URU. Por ende, entre las dos versiones del Torneo del Interior juegan alrededor de 950 jugadores.

Cómo algunas cosas no quedaban del todo claras con el nuevo formato de competencias del 2019, se las preguntamos hace unos días a la UAR a través de sus canales oficiales y desde el Área de Competencias que lidera Gabriel Travaglini y que gerencia Eliseo Pérez, esto respondieron.

¿Cuánto es en total lo que la UAR invierte en todas sus competencias amateurs?

Para este año son $138 millones los que se invierten en todas las competencias amateurs que organiza la UAR.

¿Cuál es el presupuesto del Nacional de Clubes y de Torneo del Interior A y B?

El presupuesto del NdC y del Torneo del Interior están en el orden de los $25,5 millones cada uno (en total US$1,1 millones) importe que se asigna a los clubes para cubrir sus traslados y alojamientos. A su vez, el presupuesto incluye el abono de traslados y estadía de los oficiales de partido. En los 96 partidos de la etapa clasificatoria, la UAR solventa un total de 190.000 kilómetros, que es lo que recorren los 32 participantes, más su estadía y la de los oficiales de partidos, traslados y según el orden de la clasificación, el costo de los 22 partidos de la etapa de definición.

¿Qué porcentaje del presupuesto de la UAR es lo que se invierte en las diferentes Competencias Nacionales?

Alrededor del 75% del presupuesto que se invierte directamente en el Rugby de Base corresponde al régimen de competencias nacionales. Invertir en esta área es uno de los objetivos principales, en pos de incentivar el desarrollo, motivar, comparar rendimientos y difundir el juego.Se pone en marcha entonces un Torneo que además, clasifica a los mejores para jugar el Nacional de Clubes. Y ahí sí, estar en la élite del rugby amateur argentino. Pero para eso, primero lo primero.

¿Es lo ideal? No sabemos a ciencia cierta, pero hoy es la mejor opción posible por el calendario y por las posibilidades que hay a mano, parece una idea potable. Para muchos de esos clubes, jugarlo es un incentivo o un bálsamo. LO que sí es, es plata bien invertida, guste o no.

Lo que sí no tiene que pasar más, es que haya dudas respecto al tema del reglamento. Que no sea el “espíritu” lo que decida a favor, sino que quede claro con claridad meridiana.

 

Una copa para dos maestros

Muchas cosas pueden hacerse para agradecerle a Sudáfrica el apoyo al rugby argentino desde tiempos inmemoriales. Más de medio siglo de asistencia permanente para que el rugby argentino avance. Y avanzó, sin ningún lugar a dudas, lo ha hecho. Por cierto, la tutela y ayuda y buena relación entre la SARU y la UAR se extiende aún hoy.

Años atrás -unos cuántos años atrás- le llevaron una inquietud a la UAR para que así como Nueva Zelanda y Australia disputan la Bledisloe Cup y Australia y Sudáfrica cuando se enfrentan lo hacen con el 46664 en las mangas (como homenaje al número de interno que tenia Nelson Mandela en prisión), bien podía ponerse en juego cada vez que se enfrentan Los Pumas con los Springboks, la Copa “Izak van Heerden-Ángel Guastella” para honrar y conmemorar a los dos entrenadores y maestros ambos de profesión, que guiaron al rugby argentino en su momento de despegue.

El sudafricano fue el mentor del cambio en la mentalidad del rugby argento (ver el libro El Rugido, de Jorge Busico) y luego, asesor de Ángel Guastella y Alberto Camardón en la Gira del 65. Sobre Papuchi Guastella casi que no hay nada que agregar. Su vida y legado hablan por sí solos.

¿Podrá darse alguna vez eso de honrar a dos personas cuyos lazos fueron esenciales para la relación entre ambos países?

Sería muy lindo que pase. No hace falta nada, más que la voluntad de hacerlo. Tampoco tiene por qué ser una copa o trofeo altisonante.

Ojalá ocurra alguna vez.

 

 

 

Qué los parió

Por Eugenio Astesiano

La verdad es que no muchas veces uno encuentra fotos que lo dejan a uno obnubilado, perplejo, atónito y en mi caso, mudo de emoción cuando caí en la cuenta. Tanto que no pude evitar la emoción.

El fotograma que ilustra este texto tiene a tres entrenadores de los All Blacks, los tres entrenadores de los All Blacks que salieron campeones del mundo. De izquierda a derecha, Graham Henry, Steve Hansen y Brian Lochore.

Tuve la suerte, la extrema suerte, de poder haberles estrechado la mano, de haber conversado y de haber compartido momentos increíbles -para mí- con los tres. Cortos, pero inolvidables. Para un desquiciado fanático del rugby como es mi caso, momentos que atesoraré por siempre hasta mi último día.

1985. Después del empate en 21 entre los All Blacks y Los Pumas en Ferro, el tercer tiempo se llevó a cabo en la sede del CUBA de la calle Viamonte. Mi papá trabajaba en esa época en Cervecería Quilmes. Era uno de los vendedores de cerveza a concesionarios más grandes y carismáticos del país y como él sabía que mi mundo era el rugby, se ofreció en la empresa para acompañar a los All Blacks durante su estadía en Buenos Aires. Dos semanas. “Beer man”, le decían. Donde había un All Black, había un chopera de Quilmes, un barril, un operador de la chopera, y mi papá. Junto a los All Blacks, vino al país una delegación de “supporters” que también tenían Quilmes a disposición. Durante los dos Tests, mi función fue servirles cerveza a los supporters durante el partido. Todos ubicados en la platea techada de Ferro, pero abajo, bien cerca de la cancha. Junto a un compañero de club y de colegio, íbamos y veníamos con vasos de cerveza para la gente, siempre muy educada.

Entonces, a ese Tercer Tiempo -el del primer partido- fui como “mozo” a servirles cerveza a los All Blacks. Tenía quince años. Después del partido, ver a mis ídolos deportivos. El entrenador Brian Lochore se ocupó, personalmente, de que cada miembro de ese plantel me firmara su autógrafo en el programa oficial del partido. Ese programa aún lo conservo y está bajo siete llaves en casa de mis padres.
Al Tercer tiempo del segundo partido no pude ir (no lo dejaron que me lleve) pero mi papá -él, cero rugby- contaba siempre que esa experiencia lo marcó por lo emocionante y en algún punto, disparatada para sus ojos. “Se sentaron todos en círculo. Iban pasando uno a uno al medio, decían algo, se tomaban la cerveza de un sólo trago y se arrancaban las mangas de los sacos de un tirón. Cuando llegaron los de la UAR con sus esposas a esa cena [se hizo en La Rural] los All Blacks ya estaban recontra mamados. Eructaban como osos… ¡la cara de las esposas de los dirigentes! Fue un kilombo hermoso“. Tengo grabadas las palabras de mi viejo que contó esa anécdota once mil veces. El gordo… en algún lugar del universo debe andar, mirando todo desde arriba.

2013. Graham Henry era Asesor Técnico de Los Pumas que entrenaba Tati Phelan. Concentraban en el entonces “Intercontinental” de Nordelta. En esa época, junto a mi amigo el periodista Gastón Zmuda -en ese entonces, él era el productor número uno (es  el mejor productor de radio) de Rugby Champagne y yo conducía ese programa todos los días en la radio- íbamos a todos los entrenamientos de Los Pumas, de Los Pumitas de Urdaneta, de todos los equipos habidos y por haber. Un día, Frankie Deges (también amigo, también colega) nos invitó a un asado en su casa (a hacer el asado también) con los periodistas de Nueva Zelanda que venían al partido del Rugby Championship de ese año. Pero, para ir, había que llevarlo a Graham Henry, que ya estaba invitado pero no tenía cómo llegar a su casa.
Lo esperamos y lo llevamos. Grata experiencia fue comprobar que era un tipo super amable, distinto al señor parco que uno veía en la tele cuando estaba con los All Blacks. La posibilidad de conversar con él en el auto, hacer el asado, disfrutar de la charla y luego… presenciar un debate único con Marcelo Loffreda. Experiencia impagable que se repetiría a las pocas semanas nuevamente. Llevarlo y devolverlo al hotel.

2019. Hace apenas unas semanas, los All Blacks vinieron a jugar contra Los Pumas por el Rugby Championship. Ese partido en Vélez, el que estuvo a un tris de ganarse y hubiera sido menester, tuvo a los hombres de negro como es habitual, en la ciudad. El golf es uno de los pasatiempos favoritos al menos para algunos de ellos y Javier Pintos, hombre fuerte en la empresa We.Golf (@golfargentina) y quien se encarga sistemáticamente de llevarlos a jugar a los lugares más exclusivos -tiene una amitad con ellos de varios años atrás- me propuso la cobertura exclusiva de ese evento. La condición era compartir con ellos el día, pero sin entrevistarlos. Jugar al golf (verlos jugar), charlar con ellos, verlos en un día normal sin rugby. Viajar en el cerrito eléctrico colgado atrás, manejado por Sam Cane con Luke Jacobson de copiloto, a fondo, fue una experiencia única. Tanto, como compartir un momento -después de un asadazo- con Steve Hansen e Ian Foster, mientras la gente de la Ellerstina (allí en ese predio exclusivísimo de Gonzalo Pieres jugaron al golf) les explicaba el funcionamiento del entrenamiento de los caballos de polo. Hansen realmente disfrutó eso. El Head Coach de los All Blacks se mostró muy interesado en ello.

Vi la foto y me salió todo esto, de una, de corrido. Debe estar bastante mal escrito, pero no lo quiero ni revisar. Siempre les diré gracias a los que lo hicieron posible.

Lo único que se me ocurre es pensar en qué privilegiado, qué afortunado he sido.

Qué los parió.

Guiños pincharratas

Salta es uno de esos lugares que a Los Pumas les sienta bien. Será allí el último partido del equipo en Argentina antes del Mundial y será también -seguramente- la última actuación en nuestro país -al menos por los próximos once meses, hasta junio 2020- de Matera, Lavanini, Sánchez, Figallo, Urdapilleta, Isa, Cordero y quién dice, tal vez también de Díaz Bonilla, Pieretto y Moyano.

Con los Springboks abocados a intentar romper con la monotonía de los All Blacks como campeones habituales del Rugby Championship y con Mario Ledesma en pleno estudio y análisis para balancear entre rotación y rodaje, el partido del Martearena va camino a convertirse en uno muy significativo.

La pregunta que aparece siempre en estas instancias es ¿Todos queremos ver ganar a Los Pumas como sea o queremos que Ledesma encuentre o empiece a encontrarle el funcionamiento al equipo? ¿Y a qué equipo, un equipo “estable” o con recambio?

Por partes: todos queremos ver ganar a Los Pumas, eso es obvio. Seguramente, no queremos que ganen “cómo sea”.

Todos queremos y entendemos que de un momento a otro comenzará a producirse el recambio que a mayores, en algún momento iba a comenzar. En medio de esta situación estamos y las actuaciones de Jaguares en el Super Rugby y de Jaguares XV en la Currie Cup invitan a creer en que en breve algunos jugadores empezarán a asumir mayor protagonismo: Paulos, Gorrissen, Mensa, Mallía, Santiago Carreras, Miotti, Segura, Bruni, Castro, Chocobares, Molina, Oviedo, Sordoni, Dimcheff, Rodrigo Martínez, Portillo, Del Prete, Domínguez, Pedemonte, Mateo Carreras, Grondona… son algunos nombres cuyo destino es de “grandes ligas” casi inmediato.

Ahora bien, con el Mundial encima, lo más importante es que el juego de Los Pumas finalmente, fluya.

En definitiva, de eso se trata. De que el rugby fluya y los jugadores ejecuten cada secuencia, cada jugada, cada formación de la mejor forma posible ahora y cada vez con mayor perfección. Y que desde el 21 de septiembre en adelante, sea mejor todavía.

“A los Mundiales se va a ganar”, se suele decir y repetir como un mantra bilardista -vaya este guiño a mis muchos amigos de Estudiantes de la Plata- y eso cierto en el fútbol, donde las cosas ilógicas e irracionales son moneda corriente, pero es una tarea desmesuradamente compleja en el rugby.

En el rugby, no. En el rugby prácticamente no hay lugar para sorpresas. Es cierto que hubo una en cada uno de los dos últimos mundiales (Tonga a Francia en 2011 y Japón a Springboks en 2015), pero la curiosidad es que en ambos casos, los perdedores llegaron uno, a la final (FRA no la ganó de casualidad en el Eden Park) y el otro fue tercero en Inglaterra.

Si le preguntan a Ledesma, por supuesto va a decir que va a Japón a llevarse la Webb Ellis. Si le preguntan a los jugadores, posiblemente vayan a decir la misma cosa. Y lo mismo dirán Townsend, Schmidt, Galthié, Erasmus, Jones, Gatland y Cheika. Hansen no necesita decirlo: la obligación viene con su cargo.

Entonces tenemos nueve contendientes al título de manera virtual. ¿Sumamos a Jamie Joseph por su condición de local? Diez. Está claro que ya hay dos que en se van a quedar afuera en primera rueda. Y al ser veinte participantes, hay otros diez equipos que van al Mundial a buscar mejoras, a dejar una mejor impresión.

Entonces, lo muy obvio: siempre va a ganar uno solo y el resto, no por no salir campeón habrá fracasado. Bueno… excepto Inglaterra en 2015. ¿Y por qué fracasó? Porque lo que cuenta, es el cómo. Perder, caer ante rivales que son pares o superiores, está siempre en los papeles. El tema es el cómo. Dicho esto, salvo una catástrofe, muy difícilmente Los Pumas vayan al Mundial y fracasen. ¿Pueden perder contra Francia e Inglaterra? Claro que pueden. También pueden ganar. Ya veremos cómo pasa la primera rueda, oportunamente.

Para esta tarea, Mario Ledesma, Nicolás Fernández Miranda, Martín Gaitán y Juan Fernández Lobbe van a elegir 31 jugadores. Se sabe que en los Mundiales, se valora mucho la polifuncionalidad para la confección de la lista, aunque no es una regla fija.

No vamos a dar nombres, porque no hay que mufar a nadie -otro guiño pincharrata- pero la lista ya está confeccionada en un 90%. Hay tres lugares -todos backs- por definir y eso, tal vez, sea meramente declamatorio. La lista tiene sólo una duda grande y es un back.

Por eso, la especulación de quiénes van/no van, es para los medios. Hasta el día que se dé la lista, la lluvia de nombres va a ser agotadora. Que por qué va este o no va este otro… Ufff… ya la vemos venir. La confección de la lista es un tema de gustos y todos tenemos gustos distintos.

Por eso al menos desde acá, nos vamos a correr un poco de esa tormenta. Acá, en Hablemos de Rugby, el foco estará puesto en analizar el funcionamiento de los que elijan, en ver si se pulen las ejecuciones, en si la toma de decisiones se basa en la selección de lanzamientos ya conocidos, probados y entrenados hasta el cansancio y que, simplemente, deben ser bien ejecutados.

Como es lógico, queremos que Los Pumas se equivoquen poco, seleccionen bien y concreten los quiebres que generen. Es muy básico. Eso vamos a puntualizar, en eso vamos a hacer foco y nos vamos a basar. Y sobre eso vamos a opinar y dar nuestra visión.

¿Cuanto se puede esconder hoy en día? Muy poquito. Por ahí alguna jugada, algún lanzamiento puntual, pero la clave es que lo hacés salga bien” comentaba un miembro del staff. “Los dos partidos de Springboks de 2018 y 2019 en Wellington fueron muy parecidos. ¿Por qué cambiar lo que funcionó bien? Se trata de eso, de que la ejecución sea lo más cercana a la perfección posible. No es tan necesario cambiar”.

Algo que sí había por cambiar en Los Pumas eran los dichos de Mario Ledesma sobre el partido “que le quita el sueño”. Puertas adentro -aseguraron- esa cita, esa declaración como tal, ya no corre más. Ya se habló del tema y enhorabuena que así haya sido. “La realidad es que el partido con Francia en sí no nos define nada. Es un partido importantísimo, completamente, pero tanto como el de Inglaterra. Ya lo hablamos con los jugadores”. Y sí… no tenía sentido alguno jugarse todo a un sólo resultado, porque por otro lado, no era cierto.

Por lo pronto, lo primero a la vista: Springboks, en Salta. Allí, en el Padre Martearena, hay que agradecerle a los que se van por todo lo que han hecho. Luego, observar si se logra aceitar el funcionamiento general del juego. También, si se bajan los errores no forzados y el número de tackles errados, ver que haya señales sensibles de mejora en el scrum, que se mantenga la buena disciplina y se confirmen los quiebres. Y si hay un 3 v 1, que sea try.

Por supuesto, si ganan, mejor.

Rotar

Por Eugenio Astesiano

Ninguna previa a jugar contra los All Blacks resiste un análisis dentro de la lógica. Desde afuera, empezando por la gente, el aficionado medio, el lego y que la trasladan luego los medios, empujados por el clickbait o la necesidad de decir lo que sea pero decir algo, hay una desesperación tal, una cosa tan profunda por ganarles a los kiwis que la euforia sobrepasa a la mesura, por varios cuerpos.

Entonces, bajo ese contexto y conforme se acerca la hora del partido, las barbaridades que se leen, se ven y se escuchan van in crescendo.

Pero como es contra Nueva Zelanda, la exacerbación de todo está permitida. Muchos van a ver el haka en lugar de a ver rugby. Y está bien, es su opción. Por eso el análisis rugbístico es complejo. Nos hemos quedado enganchados con ese último line out y el reduccionismo nos llevó a olvidar los tackles errados, las oportunidades en ataque desperdiciadas y también, los errores de los All Blacks.

Esta reducción en el análisis, la euforia y el hype general no son (nunca lo son) contra Australia y Sudáfrica. Eso es claro e innegable.

Y en este contexto de Rugby Championship corto y de Mundial de Japón a la vuelta de la esquina, un pequeño cambio de tema o no tanto, porque alude al título. Para que los helicópteros puedan volar, primero deben sustentarse. Y se sustentan porque las palas del rotor giran. Rotan. Eso hace que la máquina pueda ir hacia adelante y hacia atrás, hacia arriba y abajo con cierta facilidad. Pero para que haga eso, necesita de la mano dúctil del piloto.

Los Pumas están, hoy, en la misma situación. Para que Los Pumas puedan volar en el mundial necesitan rotar. Y para hacerlo bien, necesitan de la mano de Ledesma. Hace 4 años, en la previa al Mundial 2015, Los Pumas no tenían una temporada de Super Rugby encima. Ni hablar de haber llegado a la final del certamen en este 2019 que les demandó -física y mentalmente- un desgaste mayor y eso, a pesar de que sólo en la final debieron viajar a Christchurch en un viaje eterno de ida y de vuelta. La carga de minutos en año mundialista difiere de la que acarreaban en 2015. Por escándalo.

La pregunta es ¿Cuándo va a rotar Ledesma? y hay más. ¿Tiene pensado hacerlo? ¿Cuándo van a descansar los que más minutos jugaron en Jaguares? ¿Cómo se va a balancear la carga física, la parte fisiológica y el cansancio derivado de los continuos viajes a las antípodas? ¿Por qué no se usa a la escuadra ampliada que está en Sudáfrica con la Currie Cup? ¿Qué frena que puedan ser parte?

Una de las respuestas puede ser “porque necesitan rodaje como Pumas” y es cierto, Jaguares y Los Pumas no son lo mismo. Quien niegue esta afirmación está en problemas. Otra, puede ser que la logística de movimientos no es tan fácil. Ese tema es complejo de solucionar en el corto plazo, es cierto.

Pero estamos en la antesala del Mundial. Un mundial al que, repetimos, se llega de manera distinta a como se llegó a los anteriores. Para el rugby argentino, desde 2007 en adelante, cada mundial ha representado el fin de una etapa y el inicio de una nueva y el de 2019 no será la excepción. Será el último mundial con “sólo” 30 y pico de profesionales contratados por la UAR.

El próximo Mundial de Francia 2023 tendrá a Los Pumas con otra realidad. La UAR tendrá más de 70 jugadores contratados participando en muchas y diversas competencias, el trabajo se habrá profundizado, los clubes tendrán mejor calidad de jugadores y entrenadores y la base será mucho más amplia, con lo cual, jugadores que hoy están en m16 acaso ya sean parte del plantel.

Volvamos a lo inmediato. Usemos la razón: tal vez Mario Ledesma no necesite rotar, porque no necesita probar nada más. Tal vez su idea original era seguir dándole minutos a los jugadores porque el plan contemplaba que no había ni hay inconvenientes en hacerlo. O, que es lo que hay y hay que arremangarse o, como otra alternativa, no le conforman las opciones que están disponibles y va con estos a todos lados. Hay que darle la derecha a Ledesma, él sabrá por qué hace lo que hace.

En definitiva, él está a cargo y es el responsable que toma las decisiones. Como ya dijimos: Jaguares no son Los Pumas y lo que Gonzalo Quesada hizo funcionar al rotar, tal vez a Ledesma no lo convenza del todo y prefiera otra cosa distinta. Tiene el partido ante Francia entre ceja y ceja. Lo desvela.

Lo que sí, el juego. No perder el juego. No nos olvidemos del juego. Aunque Jaguares no sean Los Pumas, copiar o mantener lo que ha funcionado en la estructura de juego no tiene nada de malo. Con eso no hay que rotar.

Respóndanse esta pregunta antes de ir a Vélez

¿Se acuerdan del primer Rugby Championship, el del 2012? Parece lejano, pero no ha pasado tanto tiempo. Apenas 7 temporadas. Del ingreso de Jaguares al Super Rugby, tan solo 4. Es decir que en la previa a los dos últimos Mundiales, primero Los Pumas y ahora el rugby argentino profesional llegaron y llegan en óptimas condiciones para afrontar esos cuatro, cinco, seis o siete partidos de la mejor forma posible.

Pero los Mundiales ¿son el fin, son el principio o qué son del rugby argentino de hoy?

Nada de eso. Son sólo pasos intermedios. Vallas que están ahí, para ser superadas, cada vez con mejores performances conforme pase el tiempo, en una carrera hacia la excelencia deportiva en una actividad que en Argentina, aún tiene mucho por desarrollar. Y mucho en serio.

¿Pero entonces la Rugby World Cup Japón 2019 no es importante? Sí que lo es, pero no significa el fin de nada ni el principio de nada. Es algo más.

Bueno, entonces hay que ganarle a los All Blacks como sea porque si no… Si no, nada. ¿Quién dijo que hay que ganarles a los All Blacks como sea? ¿Quién dijo que hay que ganar?

… “Pero Jaguares llegó a la Final del Super Rugby y ya le ganaron a todos los equipos kiwis menos a Crusaders y de Crusaders vienen solo 3 jugadores”…

¿Y? ¿entonces qué? ¿mirás Super Rugby?

Si mirás Super Rugby sabrás que salvo Blues, las franquicias de Nueva Zelanda están habitualmente presentes en Playoffs y con grandes desempeños. Y acá hay jugadores que se vienen a ganar su lugar en la lista mundialista.

Entonces: ¿Cuándo y dónde fue fácil, para cualquier equipo del mundo en cualquier situación, ganarle a los All Blacks, no importa quiénes hayan jugado, en los últimos diez años?

Respóndanse esa pregunta antes de ir a Vélez o de ver el partido.

Links

Texto y fotos: Eugenio Astesiano

Uno seguramente puede afirmar, casi sin temor a equivocarse, que Steve Hansen y el staff de los All Blacks han dicho alguna vez a alguno de sus dirigidos que es difícil llegar a la cima de un deporte, pero mucho más lo es mantenerse allí de manera sobresaliente.

Tampoco debería haber error si se afirma que, con una alta probabilidad, el golf oficie como el deporte link por excelencia, como denominador común entre atletas de primer nivel mundial de diferentes deportes.

Ejemplos hay miles y sólo el hecho de exponer que el legendario Michael Jordan ha sido también jugador de golf profesional y que comparte aún esa pasión con otros deportistas estadounidenses exitosos de otros deportes, resulta suficiente.

Los que juegan al golf dicen que es un deporte que fanatiza al que lo hace por primera vez y que se convierte en un foco de concentración y de búsqueda de auto superación. También, que generalmente ocurre en un entorno natural muy agradable.

Caminar dieciocho hoyos en buena compañía, en un lugar único y exclusivo a días de un evento trascendental como terapia para relajar es, ciertamente, un gran plan. En este caso, lo es para algunos de los campeones del mundo de rugby antes del partido que inicia el carreteo a la pista que los lleva (o no) a la próxima Rugby World Cup en Japón, donde defenderán el bicampeonato.

Canchas de Golf, hay muchas y muy buenas. Canchas de Golf al estilo “elige tu propia aventura Par Tres, Cuatro o Cinco” y dentro del predio de uno de los equipos más importantes y exclusivos de Polo de todo el mundo, hay sólo una.

El link entre All Blacks y Ellestina, si señores, fue el golf.

El equipo “de los Pieres” es uno de los referentes del Polo mundial y Gonzalo Pieres, con 10 de hándicap, podemos afirmar que es un All Black del Polo. Esta organización – es muchísimo más que un equipo- es capaz de dejar boquiabierto a cualquiera que la descubra por primera vez. Lo hizo con los All Blacks y con quién esto escribe. Los links entre ambos son inocultables e inobjetables.

Esta extensa introducción fue para contar que varios All Blacks y sus entrenadores jugaron al golf en la exclusiva cancha de 18 hoyos “as you wish” de Ellerstina. Pasaron el día ahí, comieron un asado impecable, recorrieron instalaciones de otro planeta y se interesaron por la actividad. Se distendieron a horas del partido ante Los Pumas -el primer Test del año mundialista-y allí estuve como invitado exclusivo merced a We.Golf @golfargentina y a Javier Pintos, protagonista principal de esta historia.

Steve Hansen, Ian Foster y Scott McLeod, en un grupo, salen primeros en su carrito. Hay muchos carritos, por cierto. Se cambian antes todos de calzado en la sala de estar -exclusiva- de Gonzalo Pieres. De más está decir lo que es esa sala. Antes de eso, un protocolo poco protocolar: Sam Cane, el capitán, entrega pelota de All Blacks firmada por el plantel para los anfitriones y los anfitriones, camiseta de Ellerstina -negra- para los de negro.

Beauden y Anton Lienert Brown juntos. Jordie Barrett y Brad Weber, en otro. Manejan los hermanos cada uno de sus carros eléctricos porque la premisa (para los jugadores) es no caminar los 18 hoyos. Los cuatro juegan bien (muy bien) al golf. “Unas cuántas veces por semana” dice el menor de los Barrett a la consulta de si juega habitualmente. Se nota. Lo mismo para el medioscrum de Chiefs (de excelsa temporada) que además, demuestra unas destrezas muy particulares.

El tercer grupo está conformado por Sam Cane y Luke Jacobson y por Brodie Retallick que tiene a Javier Pintos (cero de hándicap y maestro particular de este pelotón) como docente a cargo del que menos golf tiene en su haber: tan sólo tres salidas. Altura y potencia no le faltan para sacar unos cañonazos que con menor o mayor suerte encuentran destino. En una pelota que se fue al bunker, Retallick no sólo la saca de allí con destreza profesional, sino que arregla con dedicación de All Black con un rastrillo, sus pisadas en la arena. No sorprende.

Hablábamos de potencia. Está bien que en el golf hace falta también, precisión. Pero la energía de Cane y Jacobson con el Drive (es el palo que se usa para la salida en los hoyos largos Par 4 o 5) es atemorizante. Misiles.

Mucha de la gestualidad de Retallick al pegar parece de un jugador de Cricket. Responde afirmativamente a la pregunta de Javier si jugaba a ese deporte del que en Nueva Zelanda son fanáticos y del que hace sólo días el representativo kiwi jugó la final del Mundial ante Inglaterra. Si bien los Black Caps cayeron (así se denomina el seleccionado que también viste de negro) jugaron la mejor final y el mejor partido -para muchos- de la historia de ese deporte.

Comprobar en carne propia la destreza de Jordie Barrett al volante de un carrito de golf deja secuelas. Acelera a toda potencia y va definitivamente rápido por un terreno con muchos desniveles. Es Scott Dixon, pero al mando de un carrito. El piloto de Indy Cars de origen kiwi no lo haría tan bien. De la salida del hoyo 8 al green, el “sorry mate” es pronunciado unas cuántas veces. Por cierto, se presenta “I’m Jordie“.

Van once hoyos y hay un stop para hacer un parada técnica. El olor al asado y unos choripanes listos son irresistibles para este grupo. Fotos a la parrilla. “¿Cuánto demora en hacerse un asado?” pregunta Beauden Barrett a un servidor. Una pequeña explicación de tiempos si es con carbón, con leña, el tipo de carne y etcéteras varios. Antes de seguir al hoyo 12, si hay All Blacks, hay chicos, chicas, empleados de Ellestina, el parrillero y más gente para una foto o una firma de una autógrafo. La escena se repetirá a los pocos minutos con los tres Chiefs del segundo grupo.

18 hoyos completados. Llegan los entrenadores primero. Toman asiento en una mesa bien dispuesta al lado de la parrilla. Se va completando a medida que llega el resto de los jugadores. Por cierto, el equipo de Sky TV (con Jeff Wilson al mando, sin Justin Marshall ni Grant Nisbett que aún no llegaban a Argentina) también participó de la jornada de golf. Jeff Wilson, ex All Black, comentarista de la TV y ex jugador de Cricket de la selección de NZ, hace todo bien. Juega al golf como un campeón. No pregunta por asados: ya tiene experiencia con quien esto escribe, que más de una vez en los últimos años en su visita al país le hizo buenos asados en casa de colegas. “¡hey mate! The guy of the asados!” reemplaza mi nombre cuando nos saludamos.

Cae la tarde en Ellerstina. La combi que los devuelve al hotel tiene para un poco más de una hora y cuarto de viaje. ¿Día perfecto, no? dicen. Imposible contradecirlos. Imposible.

 

La Sociedad de los Poetas Vivos

Por Eugenio Astesiano

Esa salida al campo y ese final fueron cien por cien reales. Lo que se ha visto en los videos que se han viralizado por las redes sociales y que ha merecido comentarios de todo el mundo, es una ava parte de los porqués del presente de Jaguares. Una ava parte importante.

¿Ha pasado antes una comunión así? No con esa intensidad, no con ese sentimiento de unidad, no con ese nivel de cuasi hermandad. ¿Había pasado en los dichos? Si. ¿En los hechos? Bueno, hasta hoy no había estado a la vista. Res non verba.

Y que haya estado a la vista es otro de los puntos fuertes de Jaguares versión 2019, que tal vez entre tanta cosa haya pasado inadvertido. Hemos visto y presenciado como testigos privilegiados cosas y hechos que por mucho tiempo se han considerado “sagradas”, “secretas”.

No hay sentido para crear una coraza, una cerrazón casi masónica, inaccesible. Hoy hemos podido acceder a verlos como son en el momento del clímax y felicidad más grande en mucho tiempo después de años -sí, años- de frustraciones deportivas.

Los jugadores, cuando quieren cuidar su intimidad, cuando quieren que algo no se vea, no trascienda o no se sobreexponga, lo dicen y lo hacen cumplir no se imaginan cómo. Pero esta situación de alegría desbordante, de profundo apego a los dichos vertidos, de convicción, de humildad, alegría y felicidad, trascendió porque todos estuvieron de acuerdo en que así fuera.

La sociedad de los poetas vivos tuvo su carpe diem en Vélez. Queda uno más.

Foto Crédito portada: Juan Gasparini/ Gaspafotos

Ni única, ni irrepetible

Hoy, viernes 28 de junio a las 20h., Jaguares va a jugar su primera semifinal de Super Rugby. ¿Es una posibilidad histórica? Si. ¿Es única e irrepetible? Por supuesto que no. Hay muchos más Super Rugby por jugar.

Algunos puntos a tener en cuenta para el partido que tendrá en cancha, 30.000 espectadores.

Para Jaguares, en defensa:

  • Neutralizar a Leali’ifano. Dejarlo sin tiempo. Que sienta la presión, que tenga que decidir lo más atrás posible y no pueda lanzar cómodo. ASí, será más fácil también ocuparse de sus posibles patadas cruzadas a Speight.
  • El tackle a Kuridrani. Sin sus quiebres y sin sus offloads, Brumbies tiene que trabajar más fases, lo que implica mayor desgaste. Y negarle la posibilidad de pesca y de trabajo libre a McCaffrey en el breakdown
  • Impedir el progreso del maul tras el line. Complicar a Carter y Arnold en el salto, gran prueba para Petti y Ortega Desio.
  • Los primeras líneas y segundas líneas de Brumbies, son Wallabies. Sio, Fainga’a y Alaalatoa (Slipper desde afuera) más Carter y Arnold es materia prima de primer nivel. Conocen estas instancias, saben lidiar con ellas y van a buscar con el dominio de las situaciones de contacto, con la limpieza del ruck y con las formaciones fijas, para ser ellos los que impongan el ritmo del partido. Mucho se va a decidir acá.
  • Dura batalla en el centro de la cancha para de la Fuente y Orlando. Ambos son defensores avezados y ya lo han experimentado sus rivales, y en forma. El desafío será hoy, además, potenciarlo. Lo mismo con el duelo aparte entre Speight y Moroni.

Para Jaguares, en ataque:

  • Brumbies es paciente y muy fuerte en su primera línea de defensa. No es fácil vulnerar al equipo de Canberra. Pero hacerlos defender muchas fases puede ser útil en tanto y en cuanto sean fases rápidas. Jaguares tiene un alto porcentaje de tries apoyados luego de la cuarta fase.
  • Para ello, intentar agrupar o involucrar gente pesada en espacios chicos es fundamental, luego moverlos y comprometerlos a que eventualmente tengan que desplazarse mucho, por un lado. Por otro, que sus tres de atrás no sean suficientes y que para eso, tengan que tener un ojo atento a dejar más gente para cubrir posibles kicks a las espaldas de los wings… mucha lectura y trabajo para Cubelli y Díaz Bonilla para administrar la pelota.
  • La lluvia: invitada de honor en el día de hoy.
  • El scrum propio: rápido, afuera. Rápido en serio. No dejar que haya segundo empuje de Brumbies.
  • Tomar todas las chances de puntos posibles. Como suele suceder en estas instancias, puede ser un partido que se decida por poco margen.
  • No ceder a la presión negativa. La responsabilidad la tiene Brumbies, que es el equipo que conoce estas lides. Jaguares hizo todo bien para llegar a esta instancia. La receta debería ser la misma: mantener la calma y no desesperar. La paciencia dio réditos y la confianza también. Lo hecho, hecho está hasta acá y nadie les va a quitar el mérito.