Es difícil convencer y contentar a todos

Es difícil convencer y contentar a todos y es difícil también -es imposible- que todos estemos de acuerdo. Mario Ledesma y su staff saben por qué eligieron a quienes eligieron y poco les importa y poco les tiene que importar la opinión de todos nosotros, porque ellos saben que todos vamos a opinar, en muchos casos, igual y otros pocos casos, distinto.

Y una lista para un Mundial tiene un componente personal y de análisis que el Head Coach, ayer en conferencia de prensa, se encargó de exponer.

¿La lista tiene lógica? Si.

¿Fue fiel a sus dichos? Si.

¿Nos vamos a poner de acuerdo con él? No.

Ya nos ocuparemos de analizar entonces qué hará Ledesma con estos jugadores antes y qué habrá hecho después de cada partido del Mundial o al menos, de los tres primeros, seguro.

Como en este espacio intentamos fundamentar las ideas y opiniones que expresamos, hagan click aquí e irán directo a nuestro canal de Ivoox donde está el #Podcast de esta semana.

Sobre el valor mensual de la suscripción que es de €1,49 por mes:

Como expresó Javier en su cuenta de twitter de manera muy atinada: “Y si, hay que pagar para escucharlo”.

Como expresó Eugenio a posteriori: “No se puede decir más claro. ¿Vivimos de esto? No. ¿Queremos vivir de esto? Sí, nos gustaría. ¿Cómo se empieza? Así, desde 1,49€/mes. ¿Nos avergüenza? No. Entonces, adelante”.

 

¿Qué va a hacer Mario Ledesma en Pretoria?

Los Pumas van a jugar en Pretoria ante los Springboks y Rassie Erasmus ya anunció a sus XV. Todos distintos, un equipo completamente diferente al que ganó en Salta el sábado pasado.

Evidentemente, la decisión de Erasmus es darle minutos a algunos jugadores que los necesitan -Kolisi, Coetzee- y una oportunidad a otros. Viene dulce después de ganar dos de sus tres partidos del Championship de manera categórica y de empatar con los All Blacks en Wellington en lo que fue una gran reacción en el final. Con lo cual, Erasmus tiene “espalda” y crédito suficiente para tomar riesgos y eventualmente, permitirse poner una formación que en otras circunstancias no pondría.

Mario Ledesma, por otro lado, llega con más dudas que certezas a este último partido. Entonces, ¿tiene sentido que Head Coach de Los Pumas haga cambios para jugar ante los Springboks en Pretoria para no arriesgar a algunos jugadores que son muy importantes en la estructura, o debe ser consecuente con sus palabras y seguir dándole “ritmo y fluidez” a la estructura general de juego para que el equipo siga puliendo detalles con la mayor cantidad de “titulares” posible?

¿Qué hará Ledesma? Es la pregunta. Lo curioso, es que ninguna de las respuestas va a satisfacernos del todo.

Si querés opinar, podés hacerlo y si querés escuchar nuestra opinión, podés hacer click acá para ir a nuestro Podcast semanal de Hablemos de Rugby en nuestro canal de Ivoox.

Guiños pincharratas

Salta es uno de esos lugares que a Los Pumas les sienta bien. Será allí el último partido del equipo en Argentina antes del Mundial y será también -seguramente- la última actuación en nuestro país -al menos por los próximos once meses, hasta junio 2020- de Matera, Lavanini, Sánchez, Figallo, Urdapilleta, Isa, Cordero y quién dice, tal vez también de Díaz Bonilla, Pieretto y Moyano.

Con los Springboks abocados a intentar romper con la monotonía de los All Blacks como campeones habituales del Rugby Championship y con Mario Ledesma en pleno estudio y análisis para balancear entre rotación y rodaje, el partido del Martearena va camino a convertirse en uno muy significativo.

La pregunta que aparece siempre en estas instancias es ¿Todos queremos ver ganar a Los Pumas como sea o queremos que Ledesma encuentre o empiece a encontrarle el funcionamiento al equipo? ¿Y a qué equipo, un equipo “estable” o con recambio?

Por partes: todos queremos ver ganar a Los Pumas, eso es obvio. Seguramente, no queremos que ganen “cómo sea”.

Todos queremos y entendemos que de un momento a otro comenzará a producirse el recambio que a mayores, en algún momento iba a comenzar. En medio de esta situación estamos y las actuaciones de Jaguares en el Super Rugby y de Jaguares XV en la Currie Cup invitan a creer en que en breve algunos jugadores empezarán a asumir mayor protagonismo: Paulos, Gorrissen, Mensa, Mallía, Santiago Carreras, Miotti, Segura, Bruni, Castro, Chocobares, Molina, Oviedo, Sordoni, Dimcheff, Rodrigo Martínez, Portillo, Del Prete, Domínguez, Pedemonte, Mateo Carreras, Grondona… son algunos nombres cuyo destino es de “grandes ligas” casi inmediato.

Ahora bien, con el Mundial encima, lo más importante es que el juego de Los Pumas finalmente, fluya.

En definitiva, de eso se trata. De que el rugby fluya y los jugadores ejecuten cada secuencia, cada jugada, cada formación de la mejor forma posible ahora y cada vez con mayor perfección. Y que desde el 21 de septiembre en adelante, sea mejor todavía.

“A los Mundiales se va a ganar”, se suele decir y repetir como un mantra bilardista -vaya este guiño a mis muchos amigos de Estudiantes de la Plata- y eso cierto en el fútbol, donde las cosas ilógicas e irracionales son moneda corriente, pero es una tarea desmesuradamente compleja en el rugby.

En el rugby, no. En el rugby prácticamente no hay lugar para sorpresas. Es cierto que hubo una en cada uno de los dos últimos mundiales (Tonga a Francia en 2011 y Japón a Springboks en 2015), pero la curiosidad es que en ambos casos, los perdedores llegaron uno, a la final (FRA no la ganó de casualidad en el Eden Park) y el otro fue tercero en Inglaterra.

Si le preguntan a Ledesma, por supuesto va a decir que va a Japón a llevarse la Webb Ellis. Si le preguntan a los jugadores, posiblemente vayan a decir la misma cosa. Y lo mismo dirán Townsend, Schmidt, Galthié, Erasmus, Jones, Gatland y Cheika. Hansen no necesita decirlo: la obligación viene con su cargo.

Entonces tenemos nueve contendientes al título de manera virtual. ¿Sumamos a Jamie Joseph por su condición de local? Diez. Está claro que ya hay dos que en se van a quedar afuera en primera rueda. Y al ser veinte participantes, hay otros diez equipos que van al Mundial a buscar mejoras, a dejar una mejor impresión.

Entonces, lo muy obvio: siempre va a ganar uno solo y el resto, no por no salir campeón habrá fracasado. Bueno… excepto Inglaterra en 2015. ¿Y por qué fracasó? Porque lo que cuenta, es el cómo. Perder, caer ante rivales que son pares o superiores, está siempre en los papeles. El tema es el cómo. Dicho esto, salvo una catástrofe, muy difícilmente Los Pumas vayan al Mundial y fracasen. ¿Pueden perder contra Francia e Inglaterra? Claro que pueden. También pueden ganar. Ya veremos cómo pasa la primera rueda, oportunamente.

Para esta tarea, Mario Ledesma, Nicolás Fernández Miranda, Martín Gaitán y Juan Fernández Lobbe van a elegir 31 jugadores. Se sabe que en los Mundiales, se valora mucho la polifuncionalidad para la confección de la lista, aunque no es una regla fija.

No vamos a dar nombres, porque no hay que mufar a nadie -otro guiño pincharrata- pero la lista ya está confeccionada en un 90%. Hay tres lugares -todos backs- por definir y eso, tal vez, sea meramente declamatorio. La lista tiene sólo una duda grande y es un back.

Por eso, la especulación de quiénes van/no van, es para los medios. Hasta el día que se dé la lista, la lluvia de nombres va a ser agotadora. Que por qué va este o no va este otro… Ufff… ya la vemos venir. La confección de la lista es un tema de gustos y todos tenemos gustos distintos.

Por eso al menos desde acá, nos vamos a correr un poco de esa tormenta. Acá, en Hablemos de Rugby, el foco estará puesto en analizar el funcionamiento de los que elijan, en ver si se pulen las ejecuciones, en si la toma de decisiones se basa en la selección de lanzamientos ya conocidos, probados y entrenados hasta el cansancio y que, simplemente, deben ser bien ejecutados.

Como es lógico, queremos que Los Pumas se equivoquen poco, seleccionen bien y concreten los quiebres que generen. Es muy básico. Eso vamos a puntualizar, en eso vamos a hacer foco y nos vamos a basar. Y sobre eso vamos a opinar y dar nuestra visión.

¿Cuanto se puede esconder hoy en día? Muy poquito. Por ahí alguna jugada, algún lanzamiento puntual, pero la clave es que lo hacés salga bien” comentaba un miembro del staff. “Los dos partidos de Springboks de 2018 y 2019 en Wellington fueron muy parecidos. ¿Por qué cambiar lo que funcionó bien? Se trata de eso, de que la ejecución sea lo más cercana a la perfección posible. No es tan necesario cambiar”.

Algo que sí había por cambiar en Los Pumas eran los dichos de Mario Ledesma sobre el partido “que le quita el sueño”. Puertas adentro -aseguraron- esa cita, esa declaración como tal, ya no corre más. Ya se habló del tema y enhorabuena que así haya sido. “La realidad es que el partido con Francia en sí no nos define nada. Es un partido importantísimo, completamente, pero tanto como el de Inglaterra. Ya lo hablamos con los jugadores”. Y sí… no tenía sentido alguno jugarse todo a un sólo resultado, porque por otro lado, no era cierto.

Por lo pronto, lo primero a la vista: Springboks, en Salta. Allí, en el Padre Martearena, hay que agradecerle a los que se van por todo lo que han hecho. Luego, observar si se logra aceitar el funcionamiento general del juego. También, si se bajan los errores no forzados y el número de tackles errados, ver que haya señales sensibles de mejora en el scrum, que se mantenga la buena disciplina y se confirmen los quiebres. Y si hay un 3 v 1, que sea try.

Por supuesto, si ganan, mejor.

Rotar

Por Eugenio Astesiano

Ninguna previa a jugar contra los All Blacks resiste un análisis dentro de la lógica. Desde afuera, empezando por la gente, el aficionado medio, el lego y que la trasladan luego los medios, empujados por el clickbait o la necesidad de decir lo que sea pero decir algo, hay una desesperación tal, una cosa tan profunda por ganarles a los kiwis que la euforia sobrepasa a la mesura, por varios cuerpos.

Entonces, bajo ese contexto y conforme se acerca la hora del partido, las barbaridades que se leen, se ven y se escuchan van in crescendo.

Pero como es contra Nueva Zelanda, la exacerbación de todo está permitida. Muchos van a ver el haka en lugar de a ver rugby. Y está bien, es su opción. Por eso el análisis rugbístico es complejo. Nos hemos quedado enganchados con ese último line out y el reduccionismo nos llevó a olvidar los tackles errados, las oportunidades en ataque desperdiciadas y también, los errores de los All Blacks.

Esta reducción en el análisis, la euforia y el hype general no son (nunca lo son) contra Australia y Sudáfrica. Eso es claro e innegable.

Y en este contexto de Rugby Championship corto y de Mundial de Japón a la vuelta de la esquina, un pequeño cambio de tema o no tanto, porque alude al título. Para que los helicópteros puedan volar, primero deben sustentarse. Y se sustentan porque las palas del rotor giran. Rotan. Eso hace que la máquina pueda ir hacia adelante y hacia atrás, hacia arriba y abajo con cierta facilidad. Pero para que haga eso, necesita de la mano dúctil del piloto.

Los Pumas están, hoy, en la misma situación. Para que Los Pumas puedan volar en el mundial necesitan rotar. Y para hacerlo bien, necesitan de la mano de Ledesma. Hace 4 años, en la previa al Mundial 2015, Los Pumas no tenían una temporada de Super Rugby encima. Ni hablar de haber llegado a la final del certamen en este 2019 que les demandó -física y mentalmente- un desgaste mayor y eso, a pesar de que sólo en la final debieron viajar a Christchurch en un viaje eterno de ida y de vuelta. La carga de minutos en año mundialista difiere de la que acarreaban en 2015. Por escándalo.

La pregunta es ¿Cuándo va a rotar Ledesma? y hay más. ¿Tiene pensado hacerlo? ¿Cuándo van a descansar los que más minutos jugaron en Jaguares? ¿Cómo se va a balancear la carga física, la parte fisiológica y el cansancio derivado de los continuos viajes a las antípodas? ¿Por qué no se usa a la escuadra ampliada que está en Sudáfrica con la Currie Cup? ¿Qué frena que puedan ser parte?

Una de las respuestas puede ser “porque necesitan rodaje como Pumas” y es cierto, Jaguares y Los Pumas no son lo mismo. Quien niegue esta afirmación está en problemas. Otra, puede ser que la logística de movimientos no es tan fácil. Ese tema es complejo de solucionar en el corto plazo, es cierto.

Pero estamos en la antesala del Mundial. Un mundial al que, repetimos, se llega de manera distinta a como se llegó a los anteriores. Para el rugby argentino, desde 2007 en adelante, cada mundial ha representado el fin de una etapa y el inicio de una nueva y el de 2019 no será la excepción. Será el último mundial con “sólo” 30 y pico de profesionales contratados por la UAR.

El próximo Mundial de Francia 2023 tendrá a Los Pumas con otra realidad. La UAR tendrá más de 70 jugadores contratados participando en muchas y diversas competencias, el trabajo se habrá profundizado, los clubes tendrán mejor calidad de jugadores y entrenadores y la base será mucho más amplia, con lo cual, jugadores que hoy están en m16 acaso ya sean parte del plantel.

Volvamos a lo inmediato. Usemos la razón: tal vez Mario Ledesma no necesite rotar, porque no necesita probar nada más. Tal vez su idea original era seguir dándole minutos a los jugadores porque el plan contemplaba que no había ni hay inconvenientes en hacerlo. O, que es lo que hay y hay que arremangarse o, como otra alternativa, no le conforman las opciones que están disponibles y va con estos a todos lados. Hay que darle la derecha a Ledesma, él sabrá por qué hace lo que hace.

En definitiva, él está a cargo y es el responsable que toma las decisiones. Como ya dijimos: Jaguares no son Los Pumas y lo que Gonzalo Quesada hizo funcionar al rotar, tal vez a Ledesma no lo convenza del todo y prefiera otra cosa distinta. Tiene el partido ante Francia entre ceja y ceja. Lo desvela.

Lo que sí, el juego. No perder el juego. No nos olvidemos del juego. Aunque Jaguares no sean Los Pumas, copiar o mantener lo que ha funcionado en la estructura de juego no tiene nada de malo. Con eso no hay que rotar.

Respóndanse esta pregunta antes de ir a Vélez

¿Se acuerdan del primer Rugby Championship, el del 2012? Parece lejano, pero no ha pasado tanto tiempo. Apenas 7 temporadas. Del ingreso de Jaguares al Super Rugby, tan solo 4. Es decir que en la previa a los dos últimos Mundiales, primero Los Pumas y ahora el rugby argentino profesional llegaron y llegan en óptimas condiciones para afrontar esos cuatro, cinco, seis o siete partidos de la mejor forma posible.

Pero los Mundiales ¿son el fin, son el principio o qué son del rugby argentino de hoy?

Nada de eso. Son sólo pasos intermedios. Vallas que están ahí, para ser superadas, cada vez con mejores performances conforme pase el tiempo, en una carrera hacia la excelencia deportiva en una actividad que en Argentina, aún tiene mucho por desarrollar. Y mucho en serio.

¿Pero entonces la Rugby World Cup Japón 2019 no es importante? Sí que lo es, pero no significa el fin de nada ni el principio de nada. Es algo más.

Bueno, entonces hay que ganarle a los All Blacks como sea porque si no… Si no, nada. ¿Quién dijo que hay que ganarles a los All Blacks como sea? ¿Quién dijo que hay que ganar?

… “Pero Jaguares llegó a la Final del Super Rugby y ya le ganaron a todos los equipos kiwis menos a Crusaders y de Crusaders vienen solo 3 jugadores”…

¿Y? ¿entonces qué? ¿mirás Super Rugby?

Si mirás Super Rugby sabrás que salvo Blues, las franquicias de Nueva Zelanda están habitualmente presentes en Playoffs y con grandes desempeños. Y acá hay jugadores que se vienen a ganar su lugar en la lista mundialista.

Entonces: ¿Cuándo y dónde fue fácil, para cualquier equipo del mundo en cualquier situación, ganarle a los All Blacks, no importa quiénes hayan jugado, en los últimos diez años?

Respóndanse esa pregunta antes de ir a Vélez o de ver el partido.

Contratos centrales UAR. No hay que preocuparse, sino ocuparse

Poner como primicia un rumor de enero pasado es poco serio. Y entonces, tras el acuerdo de Pablo Matera para jugar en Stade Francais, el de Martín Landajo y Santiago García Botta para hacerlo en Harlequins -todos tras el Mundial- la preocupación y las voces que se alzan son porque Tomás Lavanini se va a Leicester Tigers. ¿Qué hay atrás de esto? Contratos.

Por Eugenio Astesiano

Parece un Deja vu. Otra vez, comentarios fuera de lugar e impregnados de olor a naftalina dan cuenta de lo lejos que está el público de aceptar el funcionamiento del rugby profesional real en nuestro país.

Acá no hay amor por la camiseta o el país, solamente. También hay dinero en juego y en muchos casos para algunos jugadores, el suficiente para asegurarse un futuro mediato solvente o que les permita emprender algún negocio o trabajo a futuro. No debería ser difícil de entender. La carrera del jugador de rugby tiene fecha de inicio pero no de final y a veces, desafortunadamente, puede ser muy corta.

Entonces, ¿por qué juzgar o criticar en lugar de agradecer? Ya hemos hablado sobre este tema en su momento y además, si finalmente van a poder jugar en Los Pumas de todas formas ¿por qué preocuparse?

La respuesta suele ser “¿Pero en Jaguares, qué hacemos? Jaguares es profesional y no me representan porque yo banco el rugby amateur de clubes, pero ojo… si se van todos, nos vamos a comer carro todos los partidos y nos van a echar del Super Rugby como a Sunwolves…” Todos hemos escuchado más que menos estos planteos, posturas que mezclan doble standard y exitismo, tan común entre nosotros.

Surge a continuación otro tema que acá figura semi oculto, pero que en el resto del mundo del rugby profesional es de candente actualidad y naturalidad: Contratos.

Vale la aclaración: la participación de Jaguares en el Super Rugby está asegurada. Ese contrato no es un problema.

Otra cosa son los de los jugadores.

Jugadores de calidad, hay. Vayamos al caso de la segunda línea, para volver sobre el asunto que dio origen a este artículo: Lucas Paulos (2022), Guido Petti (2021) y Matías Alemanno (2020), contratados, siguen. Franco Molina y Santiago Portillo tienen becas y podrían pasar a ser contratados. Si bien el jugador de Los Tarcos ha jugado más como octavo, todo parecería indicar que su futuro profesional estará en la segunda línea.

De hecho, hay muchos de los becados que seguramente sellen su primer vínculo contractual con la UAR más pronto que tarde y para ello, vale mirar otra lista, que es la de jugadores a los cuáles sus contratos se les vencen a fines de 2019: Gonzalo Bertranou, Matías Moroni, Ramiro Moyano, Santiago González Iglesias y Joaquín Díaz Bonilla entre los backs y Nahuel Tetaz Chaparro, Enrique Pieretto, Julián Montoya y Juan Manuel Leguizamón entre los forwards.

Todos están negociando. ¿Renovarán todos? En principio, no.

Pero que haya jugadores detrás no quiere decir que el tiempo no corra y que haya que apurar los trámites.

Hablamos de los que podrían firmar su primer contrato contrato y cambiar de status en breve: Gaspar Baldunciel, Diego Fortuny, Lucas Favre y Nicolás Solveyra serían primeras líneas con las opciones abiertas. Lo propio para Santiago Montagner y Francisco Gorrisen como terceras líneas.

Felipe Ezcurra pasará sin dudas a ser contratado. ¿Lautaro Bazán Vélez tendrá su oportunidad en el XV? Ya es pieza clave del seven y podría pasar a tener contrato y que ¿Gregorio del Prete? ocupe su lugar con beca.

Entre los backs, la cosa parece más clara en la sucesión. Matías Osadczuk ya tiene firmado el suyo hasta 2022. Domingo Miotti, Santiago Chocobares, Agustín Segura, Lucas Mensa, Julián Domínguez e Ignacio Mendy tendrán indudablemente la posibilidad de rubricar sus nexos con la UAR porque por rendimiento, su futuro en Jaguares es inevitable. Y, en algún caso, tal vez hasta jueguen antes en el seleccionado nacional que en la franquicia como pasó en noviembre pasado con Vivas, Sordoni y Carreras.

Si todo sigue su curso, habría que tomar en cuenta a los actuales Pumitas del 2019 que pueden pasar a contrato derecho: Mateo Carreras y Juan Pablo Castro. Y hay que seguir muy de cerca el futuro de Bautista Pedemonte y Jerónimo Gómez Vara.

Repasemos: hasta 2022 ya firmaron contratos con la UAR el ya mencionado Paulos más Lucio Sordoni, Mayco Vivas, Javier Díaz, Rodrigo Bruni, Javier Ortega Desio como forwards y Osadzcuk y Santiago Carreras entre los backs.

Año clave va a ser el 2020 para renegociar, porque hasta 2021 han firmado 13 jugadores: Agustín Creevy, Tomás Lezana, Guido Petti, Marcos Kremer, Santiago Medrano y Juan Pablo Zeiss entre los delanteros y en los backs, Tomás Cubelli, Joaquín Tuculet, Sebastián Cancelliere, Bautista Ezcurra, Bautista Delguy, Emiliano Boffelli y Juan Cruz Mallía.

El actual capitán de Jaguares, Jerónimo de la Fuente, Matías Orlando y Alemanno, finalizan su vínculo en 2020.

Dentro de la cancha hay talento asegurado. Parece el momento indicado para poner todo el talento fuera de la cancha a disposición de la ingeniería para asegurarlo y el lugar de preocuparse por los que se van, ocuparse de los que se quedan.

 

 

 

 

Clicks Modernos del rugby profesional

Enero parece ser época de sumar, de acopiar. Hay una búsqueda de más clicks no por hacer el esfuerzo de contenido, brindar mejor info, datos o incluso, primicias. No. Publicar lo que sea. Generar tráfico, vender publicidad. Generar clicks.

Como hay escasa actividad rugbística en el hemisferio sur que capte la atención y sí la hay en el norte, donde promedian campeonatos locales y continentales, lo que se publica para y por los clicks está relacionado con Europa: lo que pasa en Europa, los que juegan en Europa y los argentinos que por estar allá no pueden jugar en Los Pumas, que ya explicamos, es una falacia. Con eso, manipulan unos y replican otros. Eso da clicks.

Esta búsqueda de “clicks modernos”, parafraseando al enorme disco de Charly García de 1983, no hace más que degradar el contenido, porque la competencia es por velocidad y cantidad de posteos, no por la calidad.

Entonces, se suma una nueva categoría para generar polémica, ergo, clicks: los argentinos que se van a ir a jugar a Europa (real o supuestamente) post mundial, o en 2020, o cuando fuere. Y desde ahí, caerles con todo.

Otra vez, polvareda. Típica argentina: ¿Cómo que Matera se va al Stade Francais?, ¿cómo que Landajo se va a ir a Harlequins?, ¿cómo que hay otros que tienen ofertas y las están estudiando?. ¿Y ahora qué hacemos?, ¿Cómo que se van?, ¡Pero al final son todos mercenarios que se van por la plata!, ¿Y a quién van a poner?, ¡Y claro, los pobres clubes sufren el éxodo! y así, infinitos comentarios.

Miren: si es que hay una buena noticia, tal vez la mejor desde la llegada de Jaguares al Super Rugby, es que hay que asumir que los jugadores puedan irse, que tengan la chance de hacerlo y que ojalá, puedan hacerlo.

Los que vinieron o se quedaron a poner el hombro para jugar en la franquicia no tenían ninguna obligación de hacerlo. Muchos resignaron dinero afuera, otros hicieron el cálculo y les convenía volver y/o quedarse para poder jugar también en Los Pumas y otros, para estar cerca de sus afectos. Ninguno aceptó un chantaje siniestro, ni fue víctima.

Si ahora, por su acopio de experiencia y roce internacional en el hemisferio sur tienen ofertas y pueden irse para vivir una nueva vida en otros lugares del mundo y también, juntar plata… ¿Cuál es el problema? ¿Dónde está el inconveniente?, ¿Con qué dedo acusador los van a señalar?

Esto, que apenas es un esbozo acá, es lo que pasa en Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda desde hace más de una década. ¿Por qué no nos iba a pasar?

Y así, surgen los agoreros, los fatalistas: “¡Pero nos quedamos sin jugadores! y ¿quién va a jugar?”.

Ni nos quedamos sin jugadores, y van a jugar otros.

¿Por qué? Porque para jugar, hay material de sobra. Lo que hay que hacer es darle tiempo a los entrenadores, a los Pladares (que se van a llamar Academias UAR en breve), a los Centros de Rugby provinciales, a desarrollarlos. Habrá que incrementar el scouting. Habrá también que saber y aprender a esperar. Argentina XV y Pumitas son gran banco de pruebas. Habrá que tener paciencia.

No hay que pedir resultados. ¿Quieren ganar siempre? Eso no va a pasar. A veces, se va a ganar y muchas más veces, no. Pidamos que evolucionen, no que ganen.

Con lugares por cubrir se van a ampliar las posibilidades de probar más jugadores, más alternativas, se va a incrementar la base en serio, se va a amplificar el espectro de competencias, va a haber diferentes niveles de calidades (no todos van a ser “top”) y además, no es un tema sólo de jugadores, sino de entrenadores, preparadores físicos, analistas de video, profesionales administrativos, dirigentes. Se va a empezar a cubrir un amplio abanico que hoy no está cubierto.

Entonces bien… Si se van cinco, ocho, doce o quince jugadores de Jaguares a jugar a otros lugares, no nos vamos a quedar sin nada, en absoluto. Más bien, todo lo contrario. Al rugby argentino le va a venir fabulosamente bien.

Lo que no explicó oportunamente la UAR porque lo urgente les tapó lo importante (tampoco se preocuparon por machacar para dejarlo claro) es que este proceso de ingresar al profesionalismo, el de Jaguares, el de la Liga Sudamericana, la Currie Cup y todo lo que pueda venir, es un proceso muy lento, muy de largo plazo.

Como en Argentina el largo plazo -por nuestra idiosincrasia- son cerca de 90 días, algo que tiene diez años de proyección no lo alcanzamos a visualizar, a asimilar. Esto, es obvio, no significa que todos estén de acuerdo con que pase, pero es lo que va a pasar, irremediablemente.

Como está plasmado en el disco Clics Modernos y parece profecía autocumplidaLos dinosaurios van a desaparecer, aunque nos quieran seguir pegando abajo.

Primera deserción para Jaguares

Finalmente, Jaguares ya tuvo su primera baja en la plantilla que está entrenando en Newman. Santiago Grondona, el tercera línea que jugara en Los Pumitas en 2018 y que también hiciera su debut en Los Pumas en noviembre pasado, no estará en la nómina por decisión propia y momentáneamente. El jugador formado en Champagnat va a seguir jugando al rugby en su club.

Esta decisión del juvenil tercera línea ¿amplía las chances de Guido Petti de ser contendiente por la camiseta número 7 de la franquicia? Seguramente.

En otro orden de cosas, la posición de Director Nacional de Scrum, cuyo concurso nacional e internacional fuera puesto en marcha por la UAR el año pasado con el objetivo de unificar el trabajo sobre esa formación en todo el país, está “por ahora, en Stand By” según confirmaron fuentes a HdR.

“Con Mario Ledesma, Andrés Bordoy, Julio García (NdlR que fue uno de los postulantes a esa posición) y Ricardo LeFort, el desarrollo del scrum está bien cubierto por el momento”, comentaron.

Ph: gentileza Prensa UAR

El Head Coach de Los Pumas puede convocar a quién quiera

Las voces del pueblo que grita desde la plaza, todos reunidos debajo del Cabildo. Golpean con cacerolas, se ponen chalecos amarillos, marchan embanderados, piden por los “europeos” y si no los llaman se tienen que ir todos, porque en Los Pumas “tienen que jugar los mejores” (¿los mejores para quién? además…).

Les propongo un pequeño ejercicio de memoria y reflexión muy simple.

Vayamos a 2018. Está por empezar el Rugby Championship. El Head Coach de Los Pumas pide cuatro jugadores que no juegan en Jaguares ni en ningún representativo argentino. Los cuatro militan -lo siguen haciendo actualmente- en ligas europeas: ellos son Juan Figallo, Gastón Cortés, Facundo Bosch y Mariano Galarza.

¿Hubo alguna restricción para convocarlos?

Ninguna.

¿Jugaron en Los Pumas?

Si. Todos jugaron y no sólo eso: incluso, algunos fueron titulares.

Entonces… ¿Qué creen que va a pasar en el próximo Rugby Championship 2019 o en la próxima preparación para la RWC 2019?

Una vez que el Head Coach de Los Pumas defina a sus jugadores para ir al Mundial, ya habrán pasado todos los filtros, testeos, amistosos y entonces, el último responsable de la conformación de la lista mundialista, será él.

Para cerrar y clarificar: ¿Podrían jugar el Mundial Nicolás Sánchez, Benjamín Urdapilleta, Juan Figallo, Mariano Galarza, Juan Imhoff, Santiago Cordero, Facundo Isa, etc.?

Si. Podrían. Los tendría que convocar y avisarle a los dirigentes que necesita n cantidad de jugadores. Luego, va a tener el visto bueno de ellos, como pasa con cualquier lista de jugadores. Todas, indefectiblemente todas las listas, desde Los Pumas hasta el Seven femenino, pasan primero por la dirigencia. Es práctica natural, habitual, es uso y costumbre.

Estimados lectores, no se enerven. Sólo hagan memoria. Piensen. Ustedes están indignados ya, cansados, molestos y son presa fácil.

Y el calor, además, no ayuda.

Eugenio Astesiano

@ugeastesiano

¿A quién le importa el ranking?

Después de un año muy provechoso para Los Pumas desde muchos puntos de vista (desde el juego, desde su abastecimiento de jugadores, desde su crecimiento en todo término, en su madurez, en la disciplina -la de los penales y la táctica-, en mejoras sustanciales de las formaciones fijas, la defensa en general, de lo hecho en el breakdown) y en lo que es ya la recta final hacia el Mundial, lo hecho por Daniel Hourcade y su Staff merece un gran reconocimiento.

Ya lo tenía y lo habían demostrado en Jaguares y PampasXV. Tal vez para el “gran público” había pasado ciertamente un poco desapercibido, pero a fuerza de lo demostrado en la cancha con Los Pumas, no hay dudas que se lo ganó.

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Los jugadores, también se lo ganaron. Vale decir que -he aquí un profundo mea culpa- deberíamos ser más pacientes y más reflexivos con sus desempeños, como lo somos con otras cosas u otras áreas del juego.

Pero no hay dudas. Han jugado un gran rugby durante todo el año. Remarcamos la palabra “jugar” porque es lo que se sabía que este equipo podía hacer y ha hecho, de igual a igual, ante todos sus rivales.

No vamos a hablar de los resultados de los partidos, porque no hacemos hincapié en ello.

Ni tampoco vamos a hablar del ránking. ¿Puede en serio importarle al fanático del rugby de a pie dónde están Los Pumas en este momento ubicados? ¿Debe ocuparse o preocuparse por eso? ¿O tiene que estar con la cabeza analizando más lo hecho hasta acá y lo por venir en cuanto a juego, eso que remarcamos positivo en le primer párrafo y que se ha sustanciado en el campo de juego. Me gusta lo de campo de jugo porque eso ha sido para Los Pumas este año cada cancha en la que entraron: un campo de juego. Jugaron. Mucho y muy bien ante los mejores del mundo.

Y sobre eso no hay ranking que importe, porque el buen juego no tiene ranking, tiene reconocimiento, que es mucho más valioso.