“No es el final de nada, sino el comienzo de algo”

Estamos hablando de Los Pumas como si fueran -como seleccionado nacional que son- algo espontáneo, que se da cada tanto tiempo por obligación de disputar un torneo o las ventanas de junio y noviembre y que, en el mientras tanto, la de Los Pumas es sólo una imagen del marketing que muchos –con saña y acaso con envidia- defenestran, como también es cierto que hay otros que ensalzan todo de “valores” que en realidad son –o deberían ser- de toda sociedad que se precie de tal.

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La gente –mucha gente- sigue creyendo que Los Pumas son los que salieron terceros en Francia. Hay todavía en el seleccionado hay  jugadores que fueron parte de ese equipo y que aún hoy son parte importante –por liderazgo positivo y por juego- de este equipo actual.  Pero atención: todo el resto, también son Pumas, pero otro tipo de Pumas.

Ser de Los Pumas o lo que en realidad representa serlo, tiene otras cosas detrás: hay un grupo de jugadores y Staff completamente dedicados el 100 por cien del tiempo al trabajo diario, duro, invisible, mecánico, práctico, metódico, silencioso, cíclico y poco apreciado en general,  que estos jugadores y staff -insistimos- hacen en cada uno de sus Centros de Alto Rendimiento provinciales todos los días. Porque para los que creen que hay pocos Pumas, en realidad hay muchísimos.  En la UAR, todos son Pumas y así son tratados. En cada CEDAR, todos son Pumas. Y todos atrás de una misma idea de juego, de un mismo Plan (el Plan de Alto Rendimiento de la UAR) que nuclea, monitorea y sigue de cerca más de 600 jugadores que, desde M17 a los Seniors, se entrenan todos los días, sin excepción.

En breve, ya, a la vuelta de almanaque, está en camino la America’s Rugby Championship en Canadá para los Jaguares y la ventana de noviembre en la “Gira Azul” contra Escocia, Italia y Francia para Los Pumas. Y será entonces momento para seguir demostrándole al mundo que el Plan de Alto Rendimiento que nació hace cinco años empieza a dar sus primeros frutos importantes.

Siempre, quedará para repasar y reflexionar sobre una frase que Daniel Hourcade pronunció tras el partido de Mendoza, y que son de esas que van a quedar como una de esas citas que sólo se dan de tanto en tanto: “No es el final de nada, sino el comienzo de algo”.

Eso mismo que aplica para Los Pumas que vencieron a Australia, aplica para el Pladar. Y por algo lo ha dicho. Hourcade cosechó ayer los primeros frutos que el mismo plantó hace cinco años.

EA

Introducción, nudo y desenlace. Escribe, Javier Señarís (@rutgerblume)

LOS PUMAS: INTRODUCCIÓN, NUDO Y DESENLACE

Por Javier Señarís, desde España. 

Es la distancia -geográfica y emocional- un aliado muy recomendable a la hora de hablar de un equipo tan vinculado a emociones y sentimientos como es el caso de estos Pumas de los que vamos a hablar a continuación:

Nos hemos cansado de repetir  -como un mantra-  que lo importante es el juego, la mejora en el juego, adquirir destrezas que son básicas, aprender a dominar las formaciones fijas, lanzarse a jugar, atacar a los rivales, mantener la concentración defensiva, evitar las infracciones, consolidar un equipo…  Cuando todo eso se haya conseguido, llegarán los resultados.

El primer resultado ya ha llegado y es el momento de hacer algunas reflexiones:

  • Los Pumas se han consolidado como bloque, no ha habido voces discordantes; todos los miembros del plantel (dirigentes, cuerpo técnico y jugadores) han remado en la misma dirección y eso se ha notado mucho.
  • El cuerpo técnico encabezado por Daniel Hourcade ha tenido la “osadía” suficiente como para imponer sus criterios en cuanto a los jugadores que querían que se pusiesen al frente del equipo.
  • Se ha superado la endémica urgencia resultadista en torno al equipo. En Los Pumas se habla de proyecto, de futuro, de 2015, de 2019… Todos los equipos tienen como objetivo la victoria, pero en el caso de este equipo argentino se ha comenzado a pensar en la forma para conseguir que las victorias no sean algo puntual.
  • Los Planes de Alto Rendimiento, Los Pumitas, Los Jaguares, Los Pampas XV eran el camino a seguir. Jugadores que se conocen entre sí y a los cuales el cuerpo técnico conoce a la perfección. El salto al máximo nivel se hace así mucho más sencillo y progresivo.
  • Los Pumas del presente son la base de Los Pumas del futuro, no hay jugadores imprescindibles; es importante recordar todos los grandes nombres que faltaban ayer en el equipo, no es necesario mencionarlos ya que todos lo sabemos, y que fue así como llegó la primera victoria en el Rugby Championship.

Las claves han sido el trabajo, la humildad y el juego. Vaya claves.

El golpe 1001

Un lector y gran oyente del programa (que a la sazón, también es periodista de investigación en Eliminando Variables @EliminandoV) que se llama José María Stella nos envió un texto sobre Los Pumas y decidimos publicarlo.

Pueden seguir a José María Stella en twitter (@StellaJoseM)

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El Golpe 1001

En el vestuario del equipo de los San Antonio Spurs, en la NBA, existe un cartel con una frase de Jacob Riis conocida como “Pounding The Rock” (Golpeando la piedra). Es una frase con un muy fuerte efecto  emotivo en cada uno de los jugadores de esa franquicia, algo que cada uno de los que juega debe aprender y asumir como propia.

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Es, en definitiva, el espíritu de ese equipo.

El cartel dice lo siguiente: “Cuando parece que  nada funciona, imagínate a un picapedrero que golpea una piedra. Quizá mil veces sin que se parta. Pero en el golpe 1001, finalmente, la piedra se parte en dos. Pero tené en claro que no fue ese golpe el que la partió, sino los mil golpes previos que se dieron”.

Una analogía similar ocurre con Los Pumas, en el rugby. Fallaron mil veces en su objetivo inicial, pero sabían que en algún momento, la piedra se partiría. Que finalmente se rompió: Y fue con nada menos que con Australia.

¿Qué hicieron bien Los Pumas? Golpearon adecuadamente la piedra. ¿Mejor que otras veces? Seguro, porque el objetivo y el plan no decayeron en ningún momento, pese  a las dificultades y resultados adversos en todo el Rugby Championship.

A lo largo de tres meses la idea fue siempre la misma: jugar, mover la pelota, cambiar ángulos de carrera, no involucrarse en situaciones con pelota perdida, defender con inteligencia, ser pacientes y no cometer penales..

Los Pumas fueron a competir. Y compitieron frente a la Fórmula Uno del rugby mundial. Aprendieron a jugar los 80 minutos.

El partido, para muchos un hito en la historia Puma, será recordado como el primer triunfo argentino frente a una de las potencias mundiales en esta era. De ahora en más, habrá que afianzar lo bueno, y que cada uno que ingrese al sistema, conozca el libreto a la perfección.

¿Hay cosas por mejorar? Las hay, y muchas, que seguramente con el tiempo, se enmendarán.

Pero hay carácter, hay jugadores y, sobre todo, hay equipo:  Porque después de recibir dos tries en apenas minutos por errores en el manejo en ataque, continuaron con su estrategia, la misma que emplearon a lo largo de todo el torneo frente a equipos que facturan cada error ajeno. Dos tries de Los Pumas de altísimo nivel equiparon el resultado. Para poder festejar. Alocadamente. Con lágrimas en los ojos y la tranquilidad que se hicieron bien las cosas.

El golpe 1001, llegó para quedarse

Por si preguntan: se llama Daniel Hourcade y le dicen Huevo

Llegó en silencio desde Francia, tras haber pasado por Portugal. Se hizo cargo de los PampasXV en 2010 sin haber designado a ese plantel y los hizo jugar, de todas formas, a su manera, una manera distinta a la que los argentinos en general, no sólo no estaban acostumbrados a ver, sino a sentir.

En el 2011 sacó campeones de la Vodacom a esos PampasXV. Y casi obligados por las circunstancias y las pruebas irrefutables, nueve de esos Pampas fueron al Mundial 2011.

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En 2012 y 2013 Hourcade siguió desarrollando jugadores, confiando en otros bien de su riñón y ampliando la base para Los Pumas, que en definitiva era también su función.

Phelan se fue y lo designaron a él como entrenador de Los Pumas. Muchos -la gran mayoría de los que hoy festejan y se llenan la boca alabándolo a él y a sus jugadores- lo ningunearon.

En 2014 acompañó a los PampasXV a la Pacific. Muchos se preguntaban “¿para qué va?, si ya hay entrenadores…” y otros se mofaban diciendo que “Ah… ¿ahora entrena al estilo de los Waratahs? qué pasó, ¿antes hizo todo mal? ¿Se dio cuenta ahora de pedir ayuda?”

Hourcade nunca se cansa de aprender, preguntar y averiguar.

Siempre rodeado por Raúl Pérez, Mauricio Reggiardo, Emiliano Bergamaschi en PampasXV y después acompañado por Pablo Bouza y Germán Fernández en Jaguares, Hourcade jamás renunció a su estilo de juego, ni a su forma de ver las cosas, ni a nada. Nació, jugó, vivió y vive con la suya, con su obsesión y fanatismo a cuestas. Con su bonhomía, con su franqueza y frontalidad.

Desde mañana domingo 5 de octubre, ya no preguntarán más por él de manera despectiva y acaso socarronamente…

Y si alguien pregunta, le decimos que se llama Daniel Hourcade, le dicen Huevo y es el entrenador de Los Pumas.

(foto gentileza AFP).

Evolución

Por Javier Señarís

Analizar la evolución de Los Pumas siempre incluye el riesgo de dejarse llevar por el componente emocional. Es el equipo “débil”, el recién llegado a una competición que les enfrenta  a los tres mejores equipos del rugby mundial (si hacemos caso al palmarés y a sus resultados), no tiene una competición profesional de rugby, sus jugadores emigran a Europa…

El cuerpo técnico dirigido por Daniel Hourcade ha tratado de conseguir que Los Pumas sean un equipo identificable, un 15 que los aficionados puedan llegar a memorizar (sujeto a las inevitables ausencias por lesión).

A día de hoy, cualquier aficionado con interés y un poco de memoria puede recitar del 15 al 1 algo muy parecido a esto:

Tuculet, Imhoff, Bosch, Hernández, Montero, Sánchez, Landajo, Leguizamón, Fernández Lobbe, Matera, Lavanini, Galarza, Herrera, Creevy, Ayerza.

Los equipos consolidados son aquellos en los que se puede repetir el equipo titular de forma casi sistemática. Lo vemos en los All Blacks, Springboks, Inglaterra, Irlanda, Gales… y desde un tiempo en Los Pumas. Los equipos que cambian habitualmente de equipo titular generan muchas dudas (más allá de lo que marquen los resultados); Australia y Francia son un claro ejemplo de ello.

La elección de los 15 jugadores del equipo titular va directamente vinculada a la propuesta de juego del equipo. La potencia de la delantera de Sudáfrica e Irlanda, la polivalencia de los backs de Gales o Inglaterra (según el actual modelo de propuesta de Lancaster), el rugby total de los All Blacks… Todos ellos son fácilmente reconocibles por los jugadores que habitualmente están sobre el campo.

Ese paso lo están dando actualmente en el equipo argentino; cuando esta idea esté consolidada, llegará el momento de pensar en que hay que encontrar reemplazos que no tengan una gran diferencia de nivel respecto a los jugadores que forman el equipo titular.

Hablamos de juego y no de resultados, el objetivo no es lograr un resultado puntual; el verdadero objetivo es sentar las bases de un equipo tanto para el presente como para el futuro. Con un Mundial a menos de un año vista, todos los esfuerzos van encaminados hacia ahí pero también hacia lo que vendrá inmediatamente después: la franquicia argentina en el Super Rugby.

En ese momento cambiará la realidad del rugby argentino tal y como la hemos conocido hasta ahora y todo el trabajo realizado tendrá, al fin, una recompensa tan justa como necesaria.

Los Pumas han logrado aproximar su nivel de juego al de Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda y este es el gran logro a valorar. No se debe dejar de lado que esos rivales a los que se enfrentan son las grandes superpotencias de este deporte y que apenas se lleva compitiendo con ellos, de forma directa, tres años.

Hay motivos para el optimismo de cara al futuro, hay un proyecto que lo justifica.

Las mentiras de los Wallabies

Las mentiras de los Wallabies

Por Javier Señarís

A los Wallabies no se les puede parametrizar siguiendo los estándares habituales del rugby; parece increíble que un equipo que no tiene un patrón de juego claro ni tiene un XV titular mínimamente definido pueda tener un balance de 9 victorias, 1 empate y 2 derrotas en sus últimos 12 partidos.

En esos 12 partidos se ha enfrentado 3 veces a Francia, 2 veces a Nueva Zelanda y 1 vez a Sudáfrica, Argentina, Gales, Escocia, Italia, Irlanda e Inglaterra. Solo han perdido contra los All Blacks e Inglaterra, al resto de los equipos les han ganado.

Se han medido a todos los equipos de primer nivel del rugby mundial y les han hecho caer en su trampa; ese juego deslavazado que no responde a ningún argumento minimamente académico. Una delantera que, vista hombre por hombre, es peor que la de sus 3 rivales del Hemisferio Sur y casi pasa lo mismo con los del Hemisferio Norte (exceptuaremos a Italia y Escocia y puede que a Francia).

Sus backs, jugadores tan talentosos como indisciplinados en su mayoría, se ven sujetos a continuos cambios de puesto; lo cual no hace más que aumentar la sensación de improvisación y descontrol.

Utilizaremos un ejemplo reciente y de sobra conocido para explicar este caso: En las 2 primeras fechas del Rugby Championship 2014, Ewen Mckenzie decidió que su pareja de medios estaría formada por Nic White y Kurtley Beale. White es el 9 de Brumbies y Beale ha sido, durante toda la temporada, el 12 titular de Waratahs. Dejaba fuera del equipo titular a la pareja de medios del equipo campeón del Super Rugby- Phipps y Foley de Waratahs- y salía con un 10 que en su franquicia juega como 12.

Por si no fuera suficiente enredo, el 12 titular de Australia –Matt Toomua- jugó toda la temporada como apertura en Brumbies. Con este equipo, Australia desperdició una de las ocasiones más claras que ha tenido de derrotar a los All Blacks en mucho tiempo (el partido terminó con empate a 12).

En la 2a fecha del Torneo, los All Blacks les endosaron un contundente 51-20.

Para el tercer partido, White y Beale perdieron su puesto a favor de Phipps y Foley; el equipo no mejoró demasiado su juego pero consiguieron imponerse a Sudáfrica, engañando a los Boks y llevándoles a jugar un partido que no les interesaba. Un “correcalles” en el cual los “guerrilleros” australianos son superiores a sus rivales gracias a su rugby  expansivo con el cual buscan evitar las formaciones fijas -o a toda costa- intentan ensuciar lo máximo posible la obtención de balón de sus rivales y ralentizar su juego.

Ese mismo plan lo repitieron el sábado con Los Pumas obteniendo, de nuevo, una victoria tan poco lucida como contra los Boks. Si hay dos equipos que por juego se parecen esos son los sudafricanos y los argentinos: Trabajo de los delanteros, gran rendimiento del scrum y el line out…

Todo lo que Australia no tiene, la mejor forma de desactivarlo: la velocidad y el descontrol.

Las mentiras de Australia, unos resultados que no responden a un esquema de juego propio sino que consisten en evitar que el rival juegue tal y como sabe.

Nadie ha dicho que no sea una virtud…

Un paso más

Esto escribí para AlRugby.com sobre el Wallabies – Pumas de recién.

Eugenio

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Los equipos, los buenos equipos, no nacen de milagros. Tampoco los equipos juegan bien al rugby a través de formulas mágicas que son de aplicación inmediata. Los buenos equipos y los resultados alentadores (ganar, en definitiva) se consiguen con tiempo de trabajo.

Los Pumas arribaron a este partido ante Australia con el convencimiento de haber hecho, hasta acá, un buen papel en el certamen a pesar de no haber podido ganar, aún con las condiciones dadas ante Sudáfrica en Salta.

Con ese prólogo a cuestas, este partido ante los Wallabies tenía sabor a medida real y concreta del lugar, de la posición de Los Pumas en cuanto al juego, ante los tres grandes del rugby mundial.

Dicho esto, y con una nueva derrota en la chapa, hay que poder separar las cosas y tomarse el trabajo de explicarlas, evitando lecturas resultadistas que se pierden en lo coyuntural.

Y si, se esperaba otro juego de Los Pumas en ese primer tiempo en Gold Coast. Sin dudas. La cara del entrenador cuando lo enfocaba la TV era más que elocuente. No estaba saliendo lo que se habían propuesto hacer y el desconcierto generalizado, la falta de claridad para salir de campo propio quedó en evidencia muy temprano.

No estamos hablando del try de Hooper ni tampoco del de Montero en el arranque, que pusieron las cosas pardas a los cinco minutos de juego. Sí, hablamos de lo que pasó luego.

Los Wallabies tuvieron la pelota, el campo, las intenciones, la disposición y la comodidad para hacer todo casi a placer. Los Pumas defendieron con ahínco y devoción, muchas veces jugándoselas en el 1 vs 1, pero muy, muy retrasados. Muy en campo propio, demasiado cerca de su ingoal.

Hasta acá, lo que había eran virtudes australianas en la ofensiva y hay que decirlo, de Los Pumas en faz defensiva. Pero sólo eso. Y eso no era lo estipulado. Este equipo argentino no se diseñó para eso. Ni cerca.

Sin obtención clara en las formaciones fijas, sin un breakdown demoledor, sin la pelota, ese primer tiempo fue cuesta arriba, demasiado cuesta arriba para los argentinos que, a pesar de todo y por errores aussies y virtudes propias, cerraron ese primer parcial siete puntos abajo con un muy escaso 14-7 merced a lo acontecido en el campo.

El segundo tiempo tenía-necesariamente- que ser mejor. Y lo fue.

No se esperaba que lo fuera después del segundo try de Hooper en el arranque mismo del complemento, que ponía el partido 21-7. Allí lo que vislumbraba era un abismo en el medio. Esa es la verdad.

Sin embargo y a pesar de las urgencias, el equipo argentino no reaccionó inmediatamente. Tardó en hacerlo. Y no porque ahora le costara llegar a campo rival (Sánchez metió dos penales) sino porque los aussies seguían anotando, encontrando huecos grandes en la defensa Puma y escapándose en el score…

Pero a falta de veinte minutos, Los Pumas hicieron click. Y el que movió la perilla de “off” a “on” fue Tomás Cubelli. El medioscrum de Belgrano entendió que había que jugar, cómo había que jugar y fiel a su estilo combativo, empezó a meterse en la defensa rival y a distribuir esas pelotas que valían oro con buen criterio y todos comenzaron a acoplarse: Nico Sánchez empezó a explorar su sector, Imhoff se buscó más trabajo por el centro, los forwards empezaron a dominar en todas las facetas y se vio, en esos últimos veinte minutos, otro equipo, otra cara, otra cosa muy diferente a los que se había visto en los sesenta anteriores.

Otros Pumas. Los Pumas.

Aparecieron los tries. Dos y alguno que otro más, dilapidado por algún error “finito”… nada que ver unos Pumas a otros, sinceramente.

En Gold Coast se terminó jugando con un equipo “Made in Argentina”, producto, en su mayoría, de jugadores del Pladar, que se le fueron al humo a Australia con más vergüenza que claridad, pero así y todo, lo hicieron y lo hicieron bien. Revirtieron la situación y el empate estuvo ahí… en el silbato de Glen Jackson.

Los Pumas le anotaron tres tries a un equipo del Tier 1 por segunda vez en el año. Esto no pasó nunca antes en la historia reciente. Por lo menos no en los últimos diez años. Si… diez años.

Este partido tenía pinta a batalla perdida y no por resultado, sino por juego. Y esta batalla, la del final, terminó en tablas. Los Pumas dieron un paso más. El de hoy, un poco más cortito que los anteriores, pero pasito adelante al fin.

En este tipo de torneos, con lo que se pretende que Los Pumas jueguen, que hayan dado otro paso más en la batalla -y hacia adelante- tiene mucho valor. Muchísimo. Tanto que capaz hoy no se logra apreciar del todo porque falta ganar, pero falta solo eso.

¿Cómo se evalúa a un árbitro internacional? y otras cosas más…

En el programa de hoy, tuvimos, como cada miércoles, mucho análisis y búsqueda de explicaciones sobre los 4 equipos del Rugby Championship ya pasada la mitad del certamen.

Y después, pudimos dialogar con Cristián Sánchez Ruiz, Dirtector Nacional del Refereato de la UAR, que nos explicó el proceso de pre y post evaluación de los árbitros internacionales. Importante para saber cómo es, después de los desaguisados de Clancy y Gauzere el sábado pasado…

También dialogamos con tres colegas y amigos: Francisco “Fran” Capizzi, que además es jugador de Mariano Moreno (recién ascendido a Grupo I de la URBA), con el colega cordobés Martín Quetglas, que nos contó sobre Matías Alemanno y con Frankie Deges, que cada vez que lo invitamos, nos engalana con sus historias y conocimientos.

http://radioypunto.com/wp/repercusiones-tras-el-partido-de-los-all-blacks/

 

El scrum devuelve la fe

Les compartimos una entrevista que le hiciera Eugenio Astesiano (@ugeastesiano) a Emiliano Bergamaschi (@ebergamaschi76) entrenador de scrum de Los Pumas, antes del viaje de Los Pumas a Pretoria. La claridad conceptual del entrerriano y el saber dónde se está parado y hacia dónde se quiere ir, vitales.

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“El scrum estuvo, en líneas generales, bien. Nos faltó algo de consistencia y por ahí faltó resolución. Hubo momentos en que solos nos metimos bajo presión cuando debimos haber resuelto y dominado. Nos planteamos objetivos cortos -dice Bergamaschi- y poder tener todos nuestros scrums. Eso era el primer paso y lo cumplimos. Por supuesto, vamos por más y mejor”, aseguró.

También explicó que “tenemos que trabajar más las pequeñas sociedades. Cuánto más tiempo juntos tengamos de trabajo mejor va a funcionar. Creemos que es importante observar cada entrenamiento y al ser más autocríticos, más rigurosos con lo que pretendemos las cosas van a encaminarse hacia el objetivo que deseamos.Y eso es trabajo, trabajo y más trabajo. Y es lo que estamos haciendo”.

Bergamaschi, que como jugador pasó por Estudiantes de Paraná, Atlético del Rosario, Bristol, Saracens y Rouen de Francia, cuenta que la “llegada de Marcos Ayerza nos proporciona una cuota más de experiencia en esta formación y por supuesto vamos a aprovecharla”.

Se pone más específico el asunto al compenetrarse con la pregunta sobre qué cosas están bien y qué cosas quedan por mejorar.

“Estuvimos muy bien en el tema de la presión, de ir abajo, tuvimos buenas entradas y el empuje coordinado. ¿Para mejorar? Creo que la entrada tiene que ser más potente, más sólida. No podemos entrar y acomodarnos”.

Y aprovecha para profundizar: “hoy, por cómo están refereando, el empuje inmediatamente posterior a la entrada, ese que hay que tener para contener o contrarrestar al del rival, es clave. Eso, si no se trabaja bien, si no se practica y no se impide, al momento de la entrada hace que -tal vez- haya que dar un paso o dos hacia atrás para reacomodarse… y eso lo tenemos que neutralizar. Ahí, en eso, tenemos que ser más exigentes. Que nuestra posición de entrada sea nuestra posición de empuje. Tenemos que tener mucha solidez ahí, en ese primer impacto”, aseguró quien habla con la misma pasión con la que trabaja al lado de los jugadores y analiza los videos con puntillosidad milimétrica.

¿Qué pasó? Esto. Felicitaciones. Los incrédulos deberán empezar a acostumbrarse que hay entrenadores que hacen lo que dicen que van a hacer.