El golpe 1001

Un lector y gran oyente del programa (que a la sazón, también es periodista de investigación en Eliminando Variables @EliminandoV) que se llama José María Stella nos envió un texto sobre Los Pumas y decidimos publicarlo.

Pueden seguir a José María Stella en twitter (@StellaJoseM)

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El Golpe 1001

En el vestuario del equipo de los San Antonio Spurs, en la NBA, existe un cartel con una frase de Jacob Riis conocida como “Pounding The Rock” (Golpeando la piedra). Es una frase con un muy fuerte efecto  emotivo en cada uno de los jugadores de esa franquicia, algo que cada uno de los que juega debe aprender y asumir como propia.

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Es, en definitiva, el espíritu de ese equipo.

El cartel dice lo siguiente: “Cuando parece que  nada funciona, imagínate a un picapedrero que golpea una piedra. Quizá mil veces sin que se parta. Pero en el golpe 1001, finalmente, la piedra se parte en dos. Pero tené en claro que no fue ese golpe el que la partió, sino los mil golpes previos que se dieron”.

Una analogía similar ocurre con Los Pumas, en el rugby. Fallaron mil veces en su objetivo inicial, pero sabían que en algún momento, la piedra se partiría. Que finalmente se rompió: Y fue con nada menos que con Australia.

¿Qué hicieron bien Los Pumas? Golpearon adecuadamente la piedra. ¿Mejor que otras veces? Seguro, porque el objetivo y el plan no decayeron en ningún momento, pese  a las dificultades y resultados adversos en todo el Rugby Championship.

A lo largo de tres meses la idea fue siempre la misma: jugar, mover la pelota, cambiar ángulos de carrera, no involucrarse en situaciones con pelota perdida, defender con inteligencia, ser pacientes y no cometer penales..

Los Pumas fueron a competir. Y compitieron frente a la Fórmula Uno del rugby mundial. Aprendieron a jugar los 80 minutos.

El partido, para muchos un hito en la historia Puma, será recordado como el primer triunfo argentino frente a una de las potencias mundiales en esta era. De ahora en más, habrá que afianzar lo bueno, y que cada uno que ingrese al sistema, conozca el libreto a la perfección.

¿Hay cosas por mejorar? Las hay, y muchas, que seguramente con el tiempo, se enmendarán.

Pero hay carácter, hay jugadores y, sobre todo, hay equipo:  Porque después de recibir dos tries en apenas minutos por errores en el manejo en ataque, continuaron con su estrategia, la misma que emplearon a lo largo de todo el torneo frente a equipos que facturan cada error ajeno. Dos tries de Los Pumas de altísimo nivel equiparon el resultado. Para poder festejar. Alocadamente. Con lágrimas en los ojos y la tranquilidad que se hicieron bien las cosas.

El golpe 1001, llegó para quedarse

Evolución

Por Javier Señarís

Analizar la evolución de Los Pumas siempre incluye el riesgo de dejarse llevar por el componente emocional. Es el equipo “débil”, el recién llegado a una competición que les enfrenta  a los tres mejores equipos del rugby mundial (si hacemos caso al palmarés y a sus resultados), no tiene una competición profesional de rugby, sus jugadores emigran a Europa…

El cuerpo técnico dirigido por Daniel Hourcade ha tratado de conseguir que Los Pumas sean un equipo identificable, un 15 que los aficionados puedan llegar a memorizar (sujeto a las inevitables ausencias por lesión).

A día de hoy, cualquier aficionado con interés y un poco de memoria puede recitar del 15 al 1 algo muy parecido a esto:

Tuculet, Imhoff, Bosch, Hernández, Montero, Sánchez, Landajo, Leguizamón, Fernández Lobbe, Matera, Lavanini, Galarza, Herrera, Creevy, Ayerza.

Los equipos consolidados son aquellos en los que se puede repetir el equipo titular de forma casi sistemática. Lo vemos en los All Blacks, Springboks, Inglaterra, Irlanda, Gales… y desde un tiempo en Los Pumas. Los equipos que cambian habitualmente de equipo titular generan muchas dudas (más allá de lo que marquen los resultados); Australia y Francia son un claro ejemplo de ello.

La elección de los 15 jugadores del equipo titular va directamente vinculada a la propuesta de juego del equipo. La potencia de la delantera de Sudáfrica e Irlanda, la polivalencia de los backs de Gales o Inglaterra (según el actual modelo de propuesta de Lancaster), el rugby total de los All Blacks… Todos ellos son fácilmente reconocibles por los jugadores que habitualmente están sobre el campo.

Ese paso lo están dando actualmente en el equipo argentino; cuando esta idea esté consolidada, llegará el momento de pensar en que hay que encontrar reemplazos que no tengan una gran diferencia de nivel respecto a los jugadores que forman el equipo titular.

Hablamos de juego y no de resultados, el objetivo no es lograr un resultado puntual; el verdadero objetivo es sentar las bases de un equipo tanto para el presente como para el futuro. Con un Mundial a menos de un año vista, todos los esfuerzos van encaminados hacia ahí pero también hacia lo que vendrá inmediatamente después: la franquicia argentina en el Super Rugby.

En ese momento cambiará la realidad del rugby argentino tal y como la hemos conocido hasta ahora y todo el trabajo realizado tendrá, al fin, una recompensa tan justa como necesaria.

Los Pumas han logrado aproximar su nivel de juego al de Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda y este es el gran logro a valorar. No se debe dejar de lado que esos rivales a los que se enfrentan son las grandes superpotencias de este deporte y que apenas se lleva compitiendo con ellos, de forma directa, tres años.

Hay motivos para el optimismo de cara al futuro, hay un proyecto que lo justifica.

Un paso más

Esto escribí para AlRugby.com sobre el Wallabies – Pumas de recién.

Eugenio

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Los equipos, los buenos equipos, no nacen de milagros. Tampoco los equipos juegan bien al rugby a través de formulas mágicas que son de aplicación inmediata. Los buenos equipos y los resultados alentadores (ganar, en definitiva) se consiguen con tiempo de trabajo.

Los Pumas arribaron a este partido ante Australia con el convencimiento de haber hecho, hasta acá, un buen papel en el certamen a pesar de no haber podido ganar, aún con las condiciones dadas ante Sudáfrica en Salta.

Con ese prólogo a cuestas, este partido ante los Wallabies tenía sabor a medida real y concreta del lugar, de la posición de Los Pumas en cuanto al juego, ante los tres grandes del rugby mundial.

Dicho esto, y con una nueva derrota en la chapa, hay que poder separar las cosas y tomarse el trabajo de explicarlas, evitando lecturas resultadistas que se pierden en lo coyuntural.

Y si, se esperaba otro juego de Los Pumas en ese primer tiempo en Gold Coast. Sin dudas. La cara del entrenador cuando lo enfocaba la TV era más que elocuente. No estaba saliendo lo que se habían propuesto hacer y el desconcierto generalizado, la falta de claridad para salir de campo propio quedó en evidencia muy temprano.

No estamos hablando del try de Hooper ni tampoco del de Montero en el arranque, que pusieron las cosas pardas a los cinco minutos de juego. Sí, hablamos de lo que pasó luego.

Los Wallabies tuvieron la pelota, el campo, las intenciones, la disposición y la comodidad para hacer todo casi a placer. Los Pumas defendieron con ahínco y devoción, muchas veces jugándoselas en el 1 vs 1, pero muy, muy retrasados. Muy en campo propio, demasiado cerca de su ingoal.

Hasta acá, lo que había eran virtudes australianas en la ofensiva y hay que decirlo, de Los Pumas en faz defensiva. Pero sólo eso. Y eso no era lo estipulado. Este equipo argentino no se diseñó para eso. Ni cerca.

Sin obtención clara en las formaciones fijas, sin un breakdown demoledor, sin la pelota, ese primer tiempo fue cuesta arriba, demasiado cuesta arriba para los argentinos que, a pesar de todo y por errores aussies y virtudes propias, cerraron ese primer parcial siete puntos abajo con un muy escaso 14-7 merced a lo acontecido en el campo.

El segundo tiempo tenía-necesariamente- que ser mejor. Y lo fue.

No se esperaba que lo fuera después del segundo try de Hooper en el arranque mismo del complemento, que ponía el partido 21-7. Allí lo que vislumbraba era un abismo en el medio. Esa es la verdad.

Sin embargo y a pesar de las urgencias, el equipo argentino no reaccionó inmediatamente. Tardó en hacerlo. Y no porque ahora le costara llegar a campo rival (Sánchez metió dos penales) sino porque los aussies seguían anotando, encontrando huecos grandes en la defensa Puma y escapándose en el score…

Pero a falta de veinte minutos, Los Pumas hicieron click. Y el que movió la perilla de “off” a “on” fue Tomás Cubelli. El medioscrum de Belgrano entendió que había que jugar, cómo había que jugar y fiel a su estilo combativo, empezó a meterse en la defensa rival y a distribuir esas pelotas que valían oro con buen criterio y todos comenzaron a acoplarse: Nico Sánchez empezó a explorar su sector, Imhoff se buscó más trabajo por el centro, los forwards empezaron a dominar en todas las facetas y se vio, en esos últimos veinte minutos, otro equipo, otra cara, otra cosa muy diferente a los que se había visto en los sesenta anteriores.

Otros Pumas. Los Pumas.

Aparecieron los tries. Dos y alguno que otro más, dilapidado por algún error “finito”… nada que ver unos Pumas a otros, sinceramente.

En Gold Coast se terminó jugando con un equipo “Made in Argentina”, producto, en su mayoría, de jugadores del Pladar, que se le fueron al humo a Australia con más vergüenza que claridad, pero así y todo, lo hicieron y lo hicieron bien. Revirtieron la situación y el empate estuvo ahí… en el silbato de Glen Jackson.

Los Pumas le anotaron tres tries a un equipo del Tier 1 por segunda vez en el año. Esto no pasó nunca antes en la historia reciente. Por lo menos no en los últimos diez años. Si… diez años.

Este partido tenía pinta a batalla perdida y no por resultado, sino por juego. Y esta batalla, la del final, terminó en tablas. Los Pumas dieron un paso más. El de hoy, un poco más cortito que los anteriores, pero pasito adelante al fin.

En este tipo de torneos, con lo que se pretende que Los Pumas jueguen, que hayan dado otro paso más en la batalla -y hacia adelante- tiene mucho valor. Muchísimo. Tanto que capaz hoy no se logra apreciar del todo porque falta ganar, pero falta solo eso.

¿Cómo se evalúa a un árbitro internacional? y otras cosas más…

En el programa de hoy, tuvimos, como cada miércoles, mucho análisis y búsqueda de explicaciones sobre los 4 equipos del Rugby Championship ya pasada la mitad del certamen.

Y después, pudimos dialogar con Cristián Sánchez Ruiz, Dirtector Nacional del Refereato de la UAR, que nos explicó el proceso de pre y post evaluación de los árbitros internacionales. Importante para saber cómo es, después de los desaguisados de Clancy y Gauzere el sábado pasado…

También dialogamos con tres colegas y amigos: Francisco “Fran” Capizzi, que además es jugador de Mariano Moreno (recién ascendido a Grupo I de la URBA), con el colega cordobés Martín Quetglas, que nos contó sobre Matías Alemanno y con Frankie Deges, que cada vez que lo invitamos, nos engalana con sus historias y conocimientos.

http://radioypunto.com/wp/repercusiones-tras-el-partido-de-los-all-blacks/

 

El scrum devuelve la fe

Les compartimos una entrevista que le hiciera Eugenio Astesiano (@ugeastesiano) a Emiliano Bergamaschi (@ebergamaschi76) entrenador de scrum de Los Pumas, antes del viaje de Los Pumas a Pretoria. La claridad conceptual del entrerriano y el saber dónde se está parado y hacia dónde se quiere ir, vitales.

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“El scrum estuvo, en líneas generales, bien. Nos faltó algo de consistencia y por ahí faltó resolución. Hubo momentos en que solos nos metimos bajo presión cuando debimos haber resuelto y dominado. Nos planteamos objetivos cortos -dice Bergamaschi- y poder tener todos nuestros scrums. Eso era el primer paso y lo cumplimos. Por supuesto, vamos por más y mejor”, aseguró.

También explicó que “tenemos que trabajar más las pequeñas sociedades. Cuánto más tiempo juntos tengamos de trabajo mejor va a funcionar. Creemos que es importante observar cada entrenamiento y al ser más autocríticos, más rigurosos con lo que pretendemos las cosas van a encaminarse hacia el objetivo que deseamos.Y eso es trabajo, trabajo y más trabajo. Y es lo que estamos haciendo”.

Bergamaschi, que como jugador pasó por Estudiantes de Paraná, Atlético del Rosario, Bristol, Saracens y Rouen de Francia, cuenta que la “llegada de Marcos Ayerza nos proporciona una cuota más de experiencia en esta formación y por supuesto vamos a aprovecharla”.

Se pone más específico el asunto al compenetrarse con la pregunta sobre qué cosas están bien y qué cosas quedan por mejorar.

“Estuvimos muy bien en el tema de la presión, de ir abajo, tuvimos buenas entradas y el empuje coordinado. ¿Para mejorar? Creo que la entrada tiene que ser más potente, más sólida. No podemos entrar y acomodarnos”.

Y aprovecha para profundizar: “hoy, por cómo están refereando, el empuje inmediatamente posterior a la entrada, ese que hay que tener para contener o contrarrestar al del rival, es clave. Eso, si no se trabaja bien, si no se practica y no se impide, al momento de la entrada hace que -tal vez- haya que dar un paso o dos hacia atrás para reacomodarse… y eso lo tenemos que neutralizar. Ahí, en eso, tenemos que ser más exigentes. Que nuestra posición de entrada sea nuestra posición de empuje. Tenemos que tener mucha solidez ahí, en ese primer impacto”, aseguró quien habla con la misma pasión con la que trabaja al lado de los jugadores y analiza los videos con puntillosidad milimétrica.

¿Qué pasó? Esto. Felicitaciones. Los incrédulos deberán empezar a acostumbrarse que hay entrenadores que hacen lo que dicen que van a hacer.

En #HablemosDeRugby habla todo el rugby argentino

Hoy, el programa tuvo charlas de rugby con -como era de esperar- con protagonistas importantes de los partidos que se vienen el próximo sábado en las finales del Nacional de Clubes, Torneo del Interior A y B. ¿Quiénes hablaron hoy?

Nicolás Galatro, 3ra línea de Duendes y pura experiencia en el verdinegro.

Matías Moroni, talento y calidad en el centro de la cancha de CUBA.

Gabriel Ascárate, referente de Natación y Gimnasia y uno de los 26 convocados en la lista Puma de junio.

Patricio Bruno, el experimentado capitán de Los Tordos.

Nicolás Achilli, uno de los pilares (en todo sentido) del presente de Urú Curé.

Eduardo Zapiola. La historia misma de los últimos 20 años en Sporting.

Arde el Nacional y las llamas llegan hasta Córdoba. Última fecha, insólita.

Un partido lleno de fallas en el manejo de la pelota entre Newman y Tala. Un árbitro francés que no convalida un try legítimo (a instancias del TMO) de Facundo Gigena que perjudica al equipo cordobés. Un pateador (Stefano Ambrosio) que marra un penal increíble para pasar a semis. Contepomi que emboca uno al final del partido para empatar. Todos parecen disconformes. Los espectadores también.

Tala, con 19 puntos (segundo mejor puntaje de la parte clasificatoria del Torneo), con un solo partido perdido, debe jugar el repechaje por no perder la plaza para su región. Insólito.

El SIC pierde en Santiago del Estero contra Santiago Lawn Tennis por segunda vez. Histórico.

Hindú pierde dos partidos seguidos contra La Tablada y además, dos al hilo (contra Belgrano y Tablada). Infrecuente.

Belgrano -justamente- le da una lección de rugby a Tucumán Rugby en Marcos Paz como pocos equipos podrían hacerlo. Pero así y todo, queda afuera de las semis por un punto bonus de Hindú en Córdoba… Increíble.

Jockey De Rosario le gana a Alumni con autoridad (y bonus) y se mete en Semis del Nacional de Clubes. Impactante

Duendes (ya en semis) pierde el invicto en Las Delicias ante Jockey de Córdoba. Impensado.

CUBA, el otro semifinalista, también pierde en Tucumán ante Uni. Impensado (bis).

Gana el CASI en Rosario ante GER, pero ya no tenía chances.

Y los clubes de la URBA que no han tenido una buena performance en el torneo, no disputan plaza para su unión… Injusto.

Qué impredecible -y hermoso- ha sido hasta ahora el Nacional de Clubes.

EA