Se terminó

Por Eugenio Astesiano

Un día iba a pasar: se terminó el Mundial de Japón. Un Mundial que ha sido distinto. Muy distinto a todo lo anterior. Con todo previsto aún para las situaciones más caóticas. Porque en Japón nada se sale de control. Allí, nada altera el ritmo. Nada se modifica. Todo tiene su tiempo acordado. Nada es al azar. Japón es el lugar en el que la palabra “improvisar”, no existe y donde la palabra “protocolo” tiene cuantas acepciones quiera tener. Todo estaba previsto, firmado y diagramado de antemano.

Japón: donde no hay casas o edificios, hay parkings o arrozales. No hay extensiones de tierra sin viviendas. Una, ocho, cien o miles. Eso, en su relativamente escaso terreno habitable. Y atención, Nihhon es grande. Muy grande. Del tamaño de Alemania. Al mismo tiempo, en octubre, afloran el clima subtropical templado y el de la estepa siberiana. All in one country.

En Japón saben que pueden organizar lo que quieran. Si Estados Unidos es la Meca del show, Japón es la de la organización, el respeto y la seguridad. Nunca nadie se sintió tan seguro como allí. Sin dudas. Pero, no hay que idealizar. La inmigración es escasa y sobre el trato que suelen recibir, coinciden un entrenador neozelandés que lleva veintiocho años allí, una mexicana hija de japoneses con buen pasar económico y un cajero de Bangladesh que en un inglés más rudimentario que su japonés, explica lo duro que se hace sobrellevar la situación.

Organización. Al mismo tiempo convivieron un Mundial de Rugby, un Mundial de Voley (dos, de hecho), el béisbol de su importantísima liga profesional local, no uno sino varios tifones (Hagibis, el 19 de la temporada, fue un huracán de categoría 5 que se cobró más de ochenta víctimas), inundaciones, deslizamientos, un cambio de emperador (y Era)… todo, bajo un estricto y riguroso sistema ordenado y protocolizado que permitió que las cosas funcionaran casi inmediatamente y sin alteraciones -en apenas horas- en lo que a otros países le demandaría meses. O años.

Nos guste más o menos, ese orden estricto y extremo, esa exigencia a prueba de errores, a ellos les funciona. Y vaya si les funciona. No, no nos cabe en nuestra cabeza latina. Y también les cuesta a los anglosajones entender y adaptarse. Pero a los japoneses, les funciona.

Allí, “no” es “no”, las 19:23 son las 19:23 y una luz roja para el peatón -en una esquina cualquiera de una calle común en la madrugada de un lunes lluvioso, en una ciudad pequeña donde hace algunas horas ya no circulan autos- es una luz roja y ese señor no va a cruzarla, aunque se esté mojando. Quien lo mira incrédulo tampoco pero por pudor, no por convencimiento.

Por demás, jugaron un gran rugby. Victorias ante Irlanda y Escocia -enormes ambas- acompañaron su andar. La clasificación a Cuartos de Final fue un premio sensacional a un rugby que toma riesgos, porque así es como juegan y así es como han conseguido sus éxitos recientes.

Rugby. Sudáfrica fue campeón -merecido- después de una final en la que literalmente, le hizo a Inglaterra lo mismo que Inglaterra le hizo a Nueva Zelanda en la semifinal. Lo había advertido Warren Gatland días atrás y sólo recibió burlas de Eddie Jones. Ganarle a los All Blacks no es ganar un Mundial, Eddie.

Gales. Gatland le planteó un partido de igual a igual al campeón -contra todos los pronósticos- y casi se lo gana. Gales fue cuarto. Convendría hablar en algún momento de este equipo, de su Mundial, de sus meses anteriores al mundial, de sus lesionados antes y durante, de Rob Howley… de la subestimación constante. Fue el final de la era de Gats al frente de Gales. ¿Se podría haber ido mejor? Si. O no… Parece poco lo que hizo, pero fue mucho. Muchísimo, tal vez. “This is my truth tell me yours” dijeron los Manic Street Preachers alguna vez. Le cabe a Gatland para sus doce años al frente del equipo. Y quién lo duda, a Alun Wyn Jones. A los dos les queda aún por delante una bala de plata: British & Irish Lions 2021. No falta tanto.

Nueva Zelanda. ¿Que fue tercero? ¿Y qué? Seguirá reinando en el rugby, siempre. ¿Que el ranking no opina lo mismo? El ranking no es el rugby. El ranking es matemáticas. El rugby, el juego, es otra cosa. Cuando juega, nadie juega mejor. Sienta precedentes. Es lo que hace grande, imprescindible a Nueva Zelanda. No a los All Blacks. A Nueva Zelanda. Nueva Zelanda es Tew, Hansen, Foster, Gatland, Schmidt, Pivac, Mitchell… es el universo de jugadores a disposición para muchos países, es su organización deportiva, su pathway. Los All Blacks son una parte vital de ese pathway, pero hay mucho más. Steve Hansen, su staff y su grupo de líderes, dejaron su huella indeleble en este deporte. Kieran Read, Ryan Crotty, Sonny Bill Williams, Ben Smith, Matt Todd. Curiosamente, todos menos uno tienen un denominador común: Crusaders. Y es por eso que Nueva Zelanda no es -solamente- los All Blacks.

Inglaterra. Fue, es y será una potencia. Las Libras disponibles y de a millones le otorgan un plus que nadie más ostenta. Underhill y Curry. Ford y Farrell. Watson y May. Marler y su histrionismo. Itoje y su ego. Eddie Jones y su lengua. Varias parejas han hecho un Mundial memorable. Es innegable que iban por la Webb Ellis y estuvieron muy cerca y muy lejos a la vez. Ante Tonga y ante Sudáfrica, en los extremos de la competencia, el equipo no pudo, no supo o no encontró cómo. En los cuatro partidos del medio, sí. Y jugó sin ataduras, con mucha convicción, intensidad y aplomo. Con la confianza a tope, casi sobrados, rozando la subestimación en algunos momentos. Sin dudas su partido ante los All Blacks es una lección de rugby sin pelota.

Sudáfrica. Muchas cosas rotas. Prejuicios, en primer lugar. El proceso de Rassie Erasmus al frente del equipo ha sido de “solo” dos años. La reconstrucción tuvo muchas aristas. la primera, la confianza del entrenador en volver a las bases para empezar desde un lugar que sea conocido para todos. Si Nueva Zelanda es imprescindible en el mundo del rugby, Sudáfrica también lo es. Son el Ying y el Yang. Se necesitan y se los necesita. Aparacieron los líderes adentro de la cancha y apareció la mística. El capitán hizo su rol y los líderes también estuvieron ahí. Eso, fuera de la cancha. Allí, el silencio, el no alarde, la sumisión al trabajo y la seriedad para afrontar el Mundial estuvieron por delante de todo y todos. Muchos levantaron la mano para que el equipo fluyera en la cancha y una figura fue la que sintetizó el espíritu Springbok: Schalk Brits. Retirado, respondió al llamado de Erasmus para que lo ayudase en la reconstrucción y se convirtió en alma mater, en guía.

Sudáfrica rompió mitos: es el primer equipo que sale campeón del mundo tras perder un partido en la fase de grupos. También es el primer equipo que sale campeón tras haber ganado el Rugby Championship del mismo año. Handré Pollard se suma al club de los campeones del mundo en juveniles y mayores. Y se suma al club de los que mantienen la cabeza fría en momentos claves. Fue EL Mundial de la consagración de Piet Steph du Toit como el mejor de todos y también, el Mundial que demostró que muchas veces, más que los centímetros, los kilos y los bíceps, el músculo más importante de todos sigue siendo el cerebro: Faf de Klerk y Cheslin Kolbe dieron cátedra en la cancha. Por cierto, Agustín Pichot hizo lo suyo fuera de ella. Las reuniones entre dirigentes de alto rango del universo rugbístico durante el Mundial lo ponen en carrera a la presidencia de World Rugby. El tema ya estaba encaminado en mayo pasado, pero está ahora oficializado.

El buen desempeño de varios equipos emergentes -así se dice ahora- pide a gritos nueva, más y mejor competencia para que puedan evolucionar. Eso no hace más que darle la derecha al ex medioscrum de Los Pumas en su búsqueda de unificar y encolumnar un calendario más justo, equitativo y colaborativo para todos en el rugby. ¿Eso va en contra de los millones de los fondos de inversión que van por la Premiership, el Pro14 y el Seis Naciones? Y… al parecer, sí. Pero al final del día, todo se solucionará por la vía de los millones. Equilibrar finanzas. Oferta y demanda. Algo que deje a todos más o menos contentos y que será, en definitiva, lo que termine de inclinar la balanza para un lado o para el otro cuando se cierren las listas para las candidaturas. Todo parece indicar que será Pichot – Laporte vs el eje británico. Lejos de ser Tirios v Troyanos, acá no hay nada irreconciliable. Todo se puede acordar. Simplemente, hay que esperar y ver.

Uruguay. Fiel representante del lote emergente, ganó mucho más que un partido ante Fiji. Que además, no fue su mejor partido ni mucho menos. Fue un partido intenso, de dientes apretados, de tomar cada chance, de confiar en lo planificado. Pero visto luego el primer tiempo contra Australia y el partido ante Gales, estos dos, antes las dos potencias, fueron mucho mejores en el conjunto que la victoria ante los isleños. Obviamente, el impulso y el shock de ese triunfo fue determinante. Con buena parte del objetivo deportivo primario cumplido, el llegar al Consejo de World Rugby es otro de los logros destacables que no debe tomarse a la ligera. Uruguay fue un equipo encolumnado detrás de una frase. “Shockear al mundo” fue el norte de todo un staff completo y los treinta y un jugadores, completamente alineados. Un grupo de líderes con una positividad fuera de plano mensurable. Mente, cuerpo, estrategia, tácticas, humildad, confianza y convicción a toda prueba. Muchas historias diferentes, conmovedoras algunas, increíbles otras y otras mejores pero sin alardes, todas entrelazadas, le dieron al equipo celeste una fuerza especial. Distinta. “Mana“, que podríamos decir en Maorí.

Argentina. Argentina… Es difícil pensar en qué se habría podido leer por ahí si ese drop de Camille López no pasaba por el medio de la H. Si al menos algo podemos creer es que habría habido muchos menos diarios del lunes. En el Grupo “de la muerte” siempre hubiera sido mejor morir peleando todas las pelotas que dejándose morir de a poco. Nunca el tema es perder, es cómo se elige perder. Uno de los puntos que se puede señalar es uno que ya se había señalado oportunamente y fue estratégico: ceñir todo a un sólo partido, como si después de eso (Francia) no hubiera un mañana. Un Mundial no puede o no debería ceñirse al resultado de un solo partido. En otras cosas que se buscaban mejorar casi desesperadamente, se mejoró. El scrum funcionó mucho mejor, pero como eso solo no gana partidos, en otras cosas que el equipo estaba mejor o al menos, era más confiable (su defensa, su ataque, su juego con el pie) en eso fue menos eficiente. Pero donde más cayó el equipo fue en la confianza en sí mismo. No creyeron posible que era posible ganarle a Inglaterra. Los Pumas fueron una montaña rusa de emociones y rendimientos grupales e individuales. Picos y valles en muchos aspectos durante la competencia. Y un poco antes, también.

Domo arigatou gozaimasu Japón. Ha sido un Mundial distinto, con muchas lecciones aprendidas. Eso entusiasma, porque lo que veremos seguramente será mejor que lo que vimos.

 

Crédito foto portada: Francois Nel, para World Rugby/ Getty

Es difícil convencer y contentar a todos

Es difícil convencer y contentar a todos y es difícil también -es imposible- que todos estemos de acuerdo. Mario Ledesma y su staff saben por qué eligieron a quienes eligieron y poco les importa y poco les tiene que importar la opinión de todos nosotros, porque ellos saben que todos vamos a opinar, en muchos casos, igual y otros pocos casos, distinto.

Y una lista para un Mundial tiene un componente personal y de análisis que el Head Coach, ayer en conferencia de prensa, se encargó de exponer.

¿La lista tiene lógica? Si.

¿Fue fiel a sus dichos? Si.

¿Nos vamos a poner de acuerdo con él? No.

Ya nos ocuparemos de analizar entonces qué hará Ledesma con estos jugadores antes y qué habrá hecho después de cada partido del Mundial o al menos, de los tres primeros, seguro.

Como en este espacio intentamos fundamentar las ideas y opiniones que expresamos, hagan click aquí e irán directo a nuestro canal de Ivoox donde está el #Podcast de esta semana.

Sobre el valor mensual de la suscripción que es de €1,49 por mes:

Como expresó Javier en su cuenta de twitter de manera muy atinada: “Y si, hay que pagar para escucharlo”.

Como expresó Eugenio a posteriori: “No se puede decir más claro. ¿Vivimos de esto? No. ¿Queremos vivir de esto? Sí, nos gustaría. ¿Cómo se empieza? Así, desde 1,49€/mes. ¿Nos avergüenza? No. Entonces, adelante”.

 

¿Qué va a hacer Mario Ledesma en Pretoria?

Los Pumas van a jugar en Pretoria ante los Springboks y Rassie Erasmus ya anunció a sus XV. Todos distintos, un equipo completamente diferente al que ganó en Salta el sábado pasado.

Evidentemente, la decisión de Erasmus es darle minutos a algunos jugadores que los necesitan -Kolisi, Coetzee- y una oportunidad a otros. Viene dulce después de ganar dos de sus tres partidos del Championship de manera categórica y de empatar con los All Blacks en Wellington en lo que fue una gran reacción en el final. Con lo cual, Erasmus tiene “espalda” y crédito suficiente para tomar riesgos y eventualmente, permitirse poner una formación que en otras circunstancias no pondría.

Mario Ledesma, por otro lado, llega con más dudas que certezas a este último partido. Entonces, ¿tiene sentido que Head Coach de Los Pumas haga cambios para jugar ante los Springboks en Pretoria para no arriesgar a algunos jugadores que son muy importantes en la estructura, o debe ser consecuente con sus palabras y seguir dándole “ritmo y fluidez” a la estructura general de juego para que el equipo siga puliendo detalles con la mayor cantidad de “titulares” posible?

¿Qué hará Ledesma? Es la pregunta. Lo curioso, es que ninguna de las respuestas va a satisfacernos del todo.

Si querés opinar, podés hacerlo y si querés escuchar nuestra opinión, podés hacer click acá para ir a nuestro Podcast semanal de Hablemos de Rugby en nuestro canal de Ivoox.

Guiños pincharratas

Salta es uno de esos lugares que a Los Pumas les sienta bien. Será allí el último partido del equipo en Argentina antes del Mundial y será también -seguramente- la última actuación en nuestro país -al menos por los próximos once meses, hasta junio 2020- de Matera, Lavanini, Sánchez, Figallo, Urdapilleta, Isa, Cordero y quién dice, tal vez también de Díaz Bonilla, Pieretto y Moyano.

Con los Springboks abocados a intentar romper con la monotonía de los All Blacks como campeones habituales del Rugby Championship y con Mario Ledesma en pleno estudio y análisis para balancear entre rotación y rodaje, el partido del Martearena va camino a convertirse en uno muy significativo.

La pregunta que aparece siempre en estas instancias es ¿Todos queremos ver ganar a Los Pumas como sea o queremos que Ledesma encuentre o empiece a encontrarle el funcionamiento al equipo? ¿Y a qué equipo, un equipo “estable” o con recambio?

Por partes: todos queremos ver ganar a Los Pumas, eso es obvio. Seguramente, no queremos que ganen “cómo sea”.

Todos queremos y entendemos que de un momento a otro comenzará a producirse el recambio que a mayores, en algún momento iba a comenzar. En medio de esta situación estamos y las actuaciones de Jaguares en el Super Rugby y de Jaguares XV en la Currie Cup invitan a creer en que en breve algunos jugadores empezarán a asumir mayor protagonismo: Paulos, Gorrissen, Mensa, Mallía, Santiago Carreras, Miotti, Segura, Bruni, Castro, Chocobares, Molina, Oviedo, Sordoni, Dimcheff, Rodrigo Martínez, Portillo, Del Prete, Domínguez, Pedemonte, Mateo Carreras, Grondona… son algunos nombres cuyo destino es de “grandes ligas” casi inmediato.

Ahora bien, con el Mundial encima, lo más importante es que el juego de Los Pumas finalmente, fluya.

En definitiva, de eso se trata. De que el rugby fluya y los jugadores ejecuten cada secuencia, cada jugada, cada formación de la mejor forma posible ahora y cada vez con mayor perfección. Y que desde el 21 de septiembre en adelante, sea mejor todavía.

“A los Mundiales se va a ganar”, se suele decir y repetir como un mantra bilardista -vaya este guiño a mis muchos amigos de Estudiantes de la Plata- y eso cierto en el fútbol, donde las cosas ilógicas e irracionales son moneda corriente, pero es una tarea desmesuradamente compleja en el rugby.

En el rugby, no. En el rugby prácticamente no hay lugar para sorpresas. Es cierto que hubo una en cada uno de los dos últimos mundiales (Tonga a Francia en 2011 y Japón a Springboks en 2015), pero la curiosidad es que en ambos casos, los perdedores llegaron uno, a la final (FRA no la ganó de casualidad en el Eden Park) y el otro fue tercero en Inglaterra.

Si le preguntan a Ledesma, por supuesto va a decir que va a Japón a llevarse la Webb Ellis. Si le preguntan a los jugadores, posiblemente vayan a decir la misma cosa. Y lo mismo dirán Townsend, Schmidt, Galthié, Erasmus, Jones, Gatland y Cheika. Hansen no necesita decirlo: la obligación viene con su cargo.

Entonces tenemos nueve contendientes al título de manera virtual. ¿Sumamos a Jamie Joseph por su condición de local? Diez. Está claro que ya hay dos que en se van a quedar afuera en primera rueda. Y al ser veinte participantes, hay otros diez equipos que van al Mundial a buscar mejoras, a dejar una mejor impresión.

Entonces, lo muy obvio: siempre va a ganar uno solo y el resto, no por no salir campeón habrá fracasado. Bueno… excepto Inglaterra en 2015. ¿Y por qué fracasó? Porque lo que cuenta, es el cómo. Perder, caer ante rivales que son pares o superiores, está siempre en los papeles. El tema es el cómo. Dicho esto, salvo una catástrofe, muy difícilmente Los Pumas vayan al Mundial y fracasen. ¿Pueden perder contra Francia e Inglaterra? Claro que pueden. También pueden ganar. Ya veremos cómo pasa la primera rueda, oportunamente.

Para esta tarea, Mario Ledesma, Nicolás Fernández Miranda, Martín Gaitán y Juan Fernández Lobbe van a elegir 31 jugadores. Se sabe que en los Mundiales, se valora mucho la polifuncionalidad para la confección de la lista, aunque no es una regla fija.

No vamos a dar nombres, porque no hay que mufar a nadie -otro guiño pincharrata- pero la lista ya está confeccionada en un 90%. Hay tres lugares -todos backs- por definir y eso, tal vez, sea meramente declamatorio. La lista tiene sólo una duda grande y es un back.

Por eso, la especulación de quiénes van/no van, es para los medios. Hasta el día que se dé la lista, la lluvia de nombres va a ser agotadora. Que por qué va este o no va este otro… Ufff… ya la vemos venir. La confección de la lista es un tema de gustos y todos tenemos gustos distintos.

Por eso al menos desde acá, nos vamos a correr un poco de esa tormenta. Acá, en Hablemos de Rugby, el foco estará puesto en analizar el funcionamiento de los que elijan, en ver si se pulen las ejecuciones, en si la toma de decisiones se basa en la selección de lanzamientos ya conocidos, probados y entrenados hasta el cansancio y que, simplemente, deben ser bien ejecutados.

Como es lógico, queremos que Los Pumas se equivoquen poco, seleccionen bien y concreten los quiebres que generen. Es muy básico. Eso vamos a puntualizar, en eso vamos a hacer foco y nos vamos a basar. Y sobre eso vamos a opinar y dar nuestra visión.

¿Cuanto se puede esconder hoy en día? Muy poquito. Por ahí alguna jugada, algún lanzamiento puntual, pero la clave es que lo hacés salga bien” comentaba un miembro del staff. “Los dos partidos de Springboks de 2018 y 2019 en Wellington fueron muy parecidos. ¿Por qué cambiar lo que funcionó bien? Se trata de eso, de que la ejecución sea lo más cercana a la perfección posible. No es tan necesario cambiar”.

Algo que sí había por cambiar en Los Pumas eran los dichos de Mario Ledesma sobre el partido “que le quita el sueño”. Puertas adentro -aseguraron- esa cita, esa declaración como tal, ya no corre más. Ya se habló del tema y enhorabuena que así haya sido. “La realidad es que el partido con Francia en sí no nos define nada. Es un partido importantísimo, completamente, pero tanto como el de Inglaterra. Ya lo hablamos con los jugadores”. Y sí… no tenía sentido alguno jugarse todo a un sólo resultado, porque por otro lado, no era cierto.

Por lo pronto, lo primero a la vista: Springboks, en Salta. Allí, en el Padre Martearena, hay que agradecerle a los que se van por todo lo que han hecho. Luego, observar si se logra aceitar el funcionamiento general del juego. También, si se bajan los errores no forzados y el número de tackles errados, ver que haya señales sensibles de mejora en el scrum, que se mantenga la buena disciplina y se confirmen los quiebres. Y si hay un 3 v 1, que sea try.

Por supuesto, si ganan, mejor.

Rotar

Por Eugenio Astesiano

Ninguna previa a jugar contra los All Blacks resiste un análisis dentro de la lógica. Desde afuera, empezando por la gente, el aficionado medio, el lego y que la trasladan luego los medios, empujados por el clickbait o la necesidad de decir lo que sea pero decir algo, hay una desesperación tal, una cosa tan profunda por ganarles a los kiwis que la euforia sobrepasa a la mesura, por varios cuerpos.

Entonces, bajo ese contexto y conforme se acerca la hora del partido, las barbaridades que se leen, se ven y se escuchan van in crescendo.

Pero como es contra Nueva Zelanda, la exacerbación de todo está permitida. Muchos van a ver el haka en lugar de a ver rugby. Y está bien, es su opción. Por eso el análisis rugbístico es complejo. Nos hemos quedado enganchados con ese último line out y el reduccionismo nos llevó a olvidar los tackles errados, las oportunidades en ataque desperdiciadas y también, los errores de los All Blacks.

Esta reducción en el análisis, la euforia y el hype general no son (nunca lo son) contra Australia y Sudáfrica. Eso es claro e innegable.

Y en este contexto de Rugby Championship corto y de Mundial de Japón a la vuelta de la esquina, un pequeño cambio de tema o no tanto, porque alude al título. Para que los helicópteros puedan volar, primero deben sustentarse. Y se sustentan porque las palas del rotor giran. Rotan. Eso hace que la máquina pueda ir hacia adelante y hacia atrás, hacia arriba y abajo con cierta facilidad. Pero para que haga eso, necesita de la mano dúctil del piloto.

Los Pumas están, hoy, en la misma situación. Para que Los Pumas puedan volar en el mundial necesitan rotar. Y para hacerlo bien, necesitan de la mano de Ledesma. Hace 4 años, en la previa al Mundial 2015, Los Pumas no tenían una temporada de Super Rugby encima. Ni hablar de haber llegado a la final del certamen en este 2019 que les demandó -física y mentalmente- un desgaste mayor y eso, a pesar de que sólo en la final debieron viajar a Christchurch en un viaje eterno de ida y de vuelta. La carga de minutos en año mundialista difiere de la que acarreaban en 2015. Por escándalo.

La pregunta es ¿Cuándo va a rotar Ledesma? y hay más. ¿Tiene pensado hacerlo? ¿Cuándo van a descansar los que más minutos jugaron en Jaguares? ¿Cómo se va a balancear la carga física, la parte fisiológica y el cansancio derivado de los continuos viajes a las antípodas? ¿Por qué no se usa a la escuadra ampliada que está en Sudáfrica con la Currie Cup? ¿Qué frena que puedan ser parte?

Una de las respuestas puede ser “porque necesitan rodaje como Pumas” y es cierto, Jaguares y Los Pumas no son lo mismo. Quien niegue esta afirmación está en problemas. Otra, puede ser que la logística de movimientos no es tan fácil. Ese tema es complejo de solucionar en el corto plazo, es cierto.

Pero estamos en la antesala del Mundial. Un mundial al que, repetimos, se llega de manera distinta a como se llegó a los anteriores. Para el rugby argentino, desde 2007 en adelante, cada mundial ha representado el fin de una etapa y el inicio de una nueva y el de 2019 no será la excepción. Será el último mundial con “sólo” 30 y pico de profesionales contratados por la UAR.

El próximo Mundial de Francia 2023 tendrá a Los Pumas con otra realidad. La UAR tendrá más de 70 jugadores contratados participando en muchas y diversas competencias, el trabajo se habrá profundizado, los clubes tendrán mejor calidad de jugadores y entrenadores y la base será mucho más amplia, con lo cual, jugadores que hoy están en m16 acaso ya sean parte del plantel.

Volvamos a lo inmediato. Usemos la razón: tal vez Mario Ledesma no necesite rotar, porque no necesita probar nada más. Tal vez su idea original era seguir dándole minutos a los jugadores porque el plan contemplaba que no había ni hay inconvenientes en hacerlo. O, que es lo que hay y hay que arremangarse o, como otra alternativa, no le conforman las opciones que están disponibles y va con estos a todos lados. Hay que darle la derecha a Ledesma, él sabrá por qué hace lo que hace.

En definitiva, él está a cargo y es el responsable que toma las decisiones. Como ya dijimos: Jaguares no son Los Pumas y lo que Gonzalo Quesada hizo funcionar al rotar, tal vez a Ledesma no lo convenza del todo y prefiera otra cosa distinta. Tiene el partido ante Francia entre ceja y ceja. Lo desvela.

Lo que sí, el juego. No perder el juego. No nos olvidemos del juego. Aunque Jaguares no sean Los Pumas, copiar o mantener lo que ha funcionado en la estructura de juego no tiene nada de malo. Con eso no hay que rotar.

Respóndanse esta pregunta antes de ir a Vélez

¿Se acuerdan del primer Rugby Championship, el del 2012? Parece lejano, pero no ha pasado tanto tiempo. Apenas 7 temporadas. Del ingreso de Jaguares al Super Rugby, tan solo 4. Es decir que en la previa a los dos últimos Mundiales, primero Los Pumas y ahora el rugby argentino profesional llegaron y llegan en óptimas condiciones para afrontar esos cuatro, cinco, seis o siete partidos de la mejor forma posible.

Pero los Mundiales ¿son el fin, son el principio o qué son del rugby argentino de hoy?

Nada de eso. Son sólo pasos intermedios. Vallas que están ahí, para ser superadas, cada vez con mejores performances conforme pase el tiempo, en una carrera hacia la excelencia deportiva en una actividad que en Argentina, aún tiene mucho por desarrollar. Y mucho en serio.

¿Pero entonces la Rugby World Cup Japón 2019 no es importante? Sí que lo es, pero no significa el fin de nada ni el principio de nada. Es algo más.

Bueno, entonces hay que ganarle a los All Blacks como sea porque si no… Si no, nada. ¿Quién dijo que hay que ganarles a los All Blacks como sea? ¿Quién dijo que hay que ganar?

… “Pero Jaguares llegó a la Final del Super Rugby y ya le ganaron a todos los equipos kiwis menos a Crusaders y de Crusaders vienen solo 3 jugadores”…

¿Y? ¿entonces qué? ¿mirás Super Rugby?

Si mirás Super Rugby sabrás que salvo Blues, las franquicias de Nueva Zelanda están habitualmente presentes en Playoffs y con grandes desempeños. Y acá hay jugadores que se vienen a ganar su lugar en la lista mundialista.

Entonces: ¿Cuándo y dónde fue fácil, para cualquier equipo del mundo en cualquier situación, ganarle a los All Blacks, no importa quiénes hayan jugado, en los últimos diez años?

Respóndanse esa pregunta antes de ir a Vélez o de ver el partido.

Links

Texto y fotos: Eugenio Astesiano

Uno seguramente puede afirmar, casi sin temor a equivocarse, que Steve Hansen y el staff de los All Blacks han dicho alguna vez a alguno de sus dirigidos que es difícil llegar a la cima de un deporte, pero mucho más lo es mantenerse allí de manera sobresaliente.

Tampoco debería haber error si se afirma que, con una alta probabilidad, el golf oficie como el deporte link por excelencia, como denominador común entre atletas de primer nivel mundial de diferentes deportes.

Ejemplos hay miles y sólo el hecho de exponer que el legendario Michael Jordan ha sido también jugador de golf profesional y que comparte aún esa pasión con otros deportistas estadounidenses exitosos de otros deportes, resulta suficiente.

Los que juegan al golf dicen que es un deporte que fanatiza al que lo hace por primera vez y que se convierte en un foco de concentración y de búsqueda de auto superación. También, que generalmente ocurre en un entorno natural muy agradable.

Caminar dieciocho hoyos en buena compañía, en un lugar único y exclusivo a días de un evento trascendental como terapia para relajar es, ciertamente, un gran plan. En este caso, lo es para algunos de los campeones del mundo de rugby antes del partido que inicia el carreteo a la pista que los lleva (o no) a la próxima Rugby World Cup en Japón, donde defenderán el bicampeonato.

Canchas de Golf, hay muchas y muy buenas. Canchas de Golf al estilo “elige tu propia aventura Par Tres, Cuatro o Cinco” y dentro del predio de uno de los equipos más importantes y exclusivos de Polo de todo el mundo, hay sólo una.

El link entre All Blacks y Ellestina, si señores, fue el golf.

El equipo “de los Pieres” es uno de los referentes del Polo mundial y Gonzalo Pieres, con 10 de hándicap, podemos afirmar que es un All Black del Polo. Esta organización – es muchísimo más que un equipo- es capaz de dejar boquiabierto a cualquiera que la descubra por primera vez. Lo hizo con los All Blacks y con quién esto escribe. Los links entre ambos son inocultables e inobjetables.

Esta extensa introducción fue para contar que varios All Blacks y sus entrenadores jugaron al golf en la exclusiva cancha de 18 hoyos “as you wish” de Ellerstina. Pasaron el día ahí, comieron un asado impecable, recorrieron instalaciones de otro planeta y se interesaron por la actividad. Se distendieron a horas del partido ante Los Pumas -el primer Test del año mundialista-y allí estuve como invitado exclusivo merced a We.Golf @golfargentina y a Javier Pintos, protagonista principal de esta historia.

Steve Hansen, Ian Foster y Scott McLeod, en un grupo, salen primeros en su carrito. Hay muchos carritos, por cierto. Se cambian antes todos de calzado en la sala de estar -exclusiva- de Gonzalo Pieres. De más está decir lo que es esa sala. Antes de eso, un protocolo poco protocolar: Sam Cane, el capitán, entrega pelota de All Blacks firmada por el plantel para los anfitriones y los anfitriones, camiseta de Ellerstina -negra- para los de negro.

Beauden y Anton Lienert Brown juntos. Jordie Barrett y Brad Weber, en otro. Manejan los hermanos cada uno de sus carros eléctricos porque la premisa (para los jugadores) es no caminar los 18 hoyos. Los cuatro juegan bien (muy bien) al golf. “Unas cuántas veces por semana” dice el menor de los Barrett a la consulta de si juega habitualmente. Se nota. Lo mismo para el medioscrum de Chiefs (de excelsa temporada) que además, demuestra unas destrezas muy particulares.

El tercer grupo está conformado por Sam Cane y Luke Jacobson y por Brodie Retallick que tiene a Javier Pintos (cero de hándicap y maestro particular de este pelotón) como docente a cargo del que menos golf tiene en su haber: tan sólo tres salidas. Altura y potencia no le faltan para sacar unos cañonazos que con menor o mayor suerte encuentran destino. En una pelota que se fue al bunker, Retallick no sólo la saca de allí con destreza profesional, sino que arregla con dedicación de All Black con un rastrillo, sus pisadas en la arena. No sorprende.

Hablábamos de potencia. Está bien que en el golf hace falta también, precisión. Pero la energía de Cane y Jacobson con el Drive (es el palo que se usa para la salida en los hoyos largos Par 4 o 5) es atemorizante. Misiles.

Mucha de la gestualidad de Retallick al pegar parece de un jugador de Cricket. Responde afirmativamente a la pregunta de Javier si jugaba a ese deporte del que en Nueva Zelanda son fanáticos y del que hace sólo días el representativo kiwi jugó la final del Mundial ante Inglaterra. Si bien los Black Caps cayeron (así se denomina el seleccionado que también viste de negro) jugaron la mejor final y el mejor partido -para muchos- de la historia de ese deporte.

Comprobar en carne propia la destreza de Jordie Barrett al volante de un carrito de golf deja secuelas. Acelera a toda potencia y va definitivamente rápido por un terreno con muchos desniveles. Es Scott Dixon, pero al mando de un carrito. El piloto de Indy Cars de origen kiwi no lo haría tan bien. De la salida del hoyo 8 al green, el “sorry mate” es pronunciado unas cuántas veces. Por cierto, se presenta “I’m Jordie“.

Van once hoyos y hay un stop para hacer un parada técnica. El olor al asado y unos choripanes listos son irresistibles para este grupo. Fotos a la parrilla. “¿Cuánto demora en hacerse un asado?” pregunta Beauden Barrett a un servidor. Una pequeña explicación de tiempos si es con carbón, con leña, el tipo de carne y etcéteras varios. Antes de seguir al hoyo 12, si hay All Blacks, hay chicos, chicas, empleados de Ellestina, el parrillero y más gente para una foto o una firma de una autógrafo. La escena se repetirá a los pocos minutos con los tres Chiefs del segundo grupo.

18 hoyos completados. Llegan los entrenadores primero. Toman asiento en una mesa bien dispuesta al lado de la parrilla. Se va completando a medida que llega el resto de los jugadores. Por cierto, el equipo de Sky TV (con Jeff Wilson al mando, sin Justin Marshall ni Grant Nisbett que aún no llegaban a Argentina) también participó de la jornada de golf. Jeff Wilson, ex All Black, comentarista de la TV y ex jugador de Cricket de la selección de NZ, hace todo bien. Juega al golf como un campeón. No pregunta por asados: ya tiene experiencia con quien esto escribe, que más de una vez en los últimos años en su visita al país le hizo buenos asados en casa de colegas. “¡hey mate! The guy of the asados!” reemplaza mi nombre cuando nos saludamos.

Cae la tarde en Ellerstina. La combi que los devuelve al hotel tiene para un poco más de una hora y cuarto de viaje. ¿Día perfecto, no? dicen. Imposible contradecirlos. Imposible.

 

Entrevista a Pancho Rubio (parte 2) con números, nueva franquicia y más

Si, es la segunda parte que había quedado pendiente. Como es muy pero muy extensa para leer en su totalidad y algunos pidieron si por favor se podía segmentar, hacemos caso a la sugerencia. Para los que no leyeron la primera parte, es acá.

Por Eugenio Astesiano

PARTE 2 (viene del post anterior)

¿Me podés decir la cantidad de jugadores que están participando en los Centros de Rugby y Academias?

Cada Centro de Rugby (CdR) debe tener aproximadamente, entre 40 y 50 jugadores. Ese cálculo va a dar 750/800 jugadores. Repito por las dudas que los CdR son de las Uniones provinciales, por eso el “aproximadamente”. Sí, dentro de las Academias UAR a nivel país, hoy en día, tenemos 323 jugadores en sistema de Alto Rendimiento. Si a ellos les restamos los 38 de Jaguares, llegamos a 285, de los cuáles 28 son mujeres y 257 varones. Nosotros tenemos detectados chicos desde M17 y van a las Academias sólo aquellos que han finalizado su actividad escolar – que ya hayan egresado o estén comenzando sus estudios universitarios o terciarios-. La política que utilizamos es que los que van al colegio tienen que ir al CdR, porque su actividad arranca más tarde, a eso de las 17, 17:30 y por eso son importantes los CdR para nosotros. En las Academias UAR no otorgamos justificativos ni firmamos ningún papel para que el chico falte al colegio, de ninguna manera. Tal vez hay algunos chicos que tienen escolaridad simple y por ahí pueden ir a la Academia a la tarde o a la mañana, depende. Pero eso es una vez al mes.

Eso de “Juancito no fue a clase porque ha concurrido a la Academia UAR”, no corre.

No. No fomentamos que se ausenten. No lo estimulamos, ni lo justificamos. No queremos que dejen el colegio. Queremos que estudien. Que vayan, que vayan a la facultad, que sigan sus estudios. El rugby es algo complementario en sus vidas.

La palabra Academia tiene otra impronta y se ve que se pusieron firmes en esos temas.

Es que muchas veces cuando hablamos de Academia nos terminamos circunscribiendo sólo desde lo rugbístico, pero es mucho más que eso y por eso lo de Academia. Por supuesto que hay rugby, pero van allí y se los controla, se los mide, se conversa con ellos… Los chicos que van tienen garantizada la atención médica, nutrición, kinesiología, seguimiento de estudios… Lo que se hace en muchos casos es también que los Managers hablen con los PFs de sus clubes para ver cómo están, cómo los ven… y lo mismo, con sus entrenadores. Es algo integral.

Es más fácil hacer esto en otras uniones que en la URBA. Me refiero por la cantidad, la detección, el ir a cada club. Es como un universo paralelo .

Si. Hay pros y contras. Por un lado, hay una gran cantidad de jugadores y por otro, es más complicado ir a los clubes.

¿Cuál es el objetivo de la UAR para el próximo cuatrienio para el Alto Rendimiento UAR?

Nuestra misión es formar personas. Parece discurso y parece obvio, pero creo que aún siendo obvio, hay que decirlo. Después de eso, formar mejores jugadores para los distintos seleccionados y equipos y para aquellos que no puedan llegar, que puedan expresar su mejor versión en sus clubes. Hoy, nuestros jugadores, el pathway que tienen es, lo primero, tener la oportunidad de jugar en el seleccionado juvenil M18. Hemos vuelto a reactivar nuestras relaciones con Sudáfrica (donde vamos a jugar en Agosto venidero). Luego de los juveniles, la idea es que puedan generarse un lugar en la nueva franquicia para la Liga Sudamericana, la idea es que puedan seguir desarrollándose ahí…

La nueva franquicia, en definitiva, ¿sería como “la Academia de las Academias UAR”?. ¿Un lugar de desarrollo de élite, podemos decir?

… no lo había pensado así, pero sí. Podemos decirlo así.

Eventualmente, ¿pueden aportar jugadores a las otras franquicias? 

Si. Y remarco algo importante. Tenemos según nuestro último censo, ciento veintidos mil jugadores fichados en el rugby argentino y sólo se involucrarían en esto poco más de cincuenta jugadores. Ni en terminos numéricos ni en términos porcentuales representa algo significativo, apenas el 0.45%. Creo realmente que en el crecimiento paulatino que estamos teniendo, pese a que estamos de todas formas muy atrás del resto. Si tomamos como base mínima un número de 200 jugadores profesionales, tenemos sólo 38 en esa condición y otros 30 becados, que lo que se hace es darles facilidades para que tengan la posibilidad de poder entrenar y estudiar y además, un ingreso chico -la beca-.

¿Los que van a la Currie Cup están bajo esa condición?

No todos. Hay un mix. Hay jugadores que están invitados. por eso… todavía no tenemos una base firme profesional.

Hay jugadores como Santiago Grondona, que habían dejado el sistema y ahora volvieron. Eso también se contempla.

Y hay otros como el de Benjamín Bonasso (3ra línea, Newman, URBA) que decidió darse de baja para seguir con sus estudios. Está perfecto. Él era tenido en cuenta para Argentina XV y Jaguares XV y decidió dedicarse al estudiar.

Reformulo la pregunta entonces… ¿parte del plan de la UAR para 2020/2023 es incrementar la base de jugadores profesionales. ¿Pasar de 38 a 80, 90?

Va a haber más contrataciones, por supuesto. Puedo decir que seguro va a haber otro grupo de 38, 36 jugadores profesionales más. Hoy, una franquicia necesita de esa cantidad de jugadores. El año que viene esta franquicia va a jugar la Super Liga Sudamericana, la Nations Cup y la Americas Rugby Championship. Va a tener mucha actividad. Y la ARC va a ser un torneo clasificatorio para el próximo mundial. En dos años van a jugar la clasificación para Francia 2023 junto a los mejores equipos posibles que puedan poner en cancha Estados Unidos, Uruguay y Canadá. Ahora va a tener una consideración especial, de muchísimo más nivel. Nadie va a regalar nada ahí.

De 1 a 10, ¿cómo ves al rugby argentino de clubes, hoy?

Yo lo veo muy bien. No puedo decir un número. La medida son los jugadores que directamente de los clubes juegan en algún seleccionado. Se me viene a la mente Francisco Gorrisen. Hace 3 años era casi imposible que eso pase. Hoy no. La URBA tiene un muy buen torneo, sinceramente. Muy buen nivel. Y se está trabajando fuerte para ver nuevas opciones y formatos para que los diferentes campeonatos regionales y provinciales puedan acompañar ese crecimiento de nivel.

Contratos centrales UAR. No hay que preocuparse, sino ocuparse

Poner como primicia un rumor de enero pasado es poco serio. Y entonces, tras el acuerdo de Pablo Matera para jugar en Stade Francais, el de Martín Landajo y Santiago García Botta para hacerlo en Harlequins -todos tras el Mundial- la preocupación y las voces que se alzan son porque Tomás Lavanini se va a Leicester Tigers. ¿Qué hay atrás de esto? Contratos.

Por Eugenio Astesiano

Parece un Deja vu. Otra vez, comentarios fuera de lugar e impregnados de olor a naftalina dan cuenta de lo lejos que está el público de aceptar el funcionamiento del rugby profesional real en nuestro país.

Acá no hay amor por la camiseta o el país, solamente. También hay dinero en juego y en muchos casos para algunos jugadores, el suficiente para asegurarse un futuro mediato solvente o que les permita emprender algún negocio o trabajo a futuro. No debería ser difícil de entender. La carrera del jugador de rugby tiene fecha de inicio pero no de final y a veces, desafortunadamente, puede ser muy corta.

Entonces, ¿por qué juzgar o criticar en lugar de agradecer? Ya hemos hablado sobre este tema en su momento y además, si finalmente van a poder jugar en Los Pumas de todas formas ¿por qué preocuparse?

La respuesta suele ser “¿Pero en Jaguares, qué hacemos? Jaguares es profesional y no me representan porque yo banco el rugby amateur de clubes, pero ojo… si se van todos, nos vamos a comer carro todos los partidos y nos van a echar del Super Rugby como a Sunwolves…” Todos hemos escuchado más que menos estos planteos, posturas que mezclan doble standard y exitismo, tan común entre nosotros.

Surge a continuación otro tema que acá figura semi oculto, pero que en el resto del mundo del rugby profesional es de candente actualidad y naturalidad: Contratos.

Vale la aclaración: la participación de Jaguares en el Super Rugby está asegurada. Ese contrato no es un problema.

Otra cosa son los de los jugadores.

Jugadores de calidad, hay. Vayamos al caso de la segunda línea, para volver sobre el asunto que dio origen a este artículo: Lucas Paulos (2022), Guido Petti (2021) y Matías Alemanno (2020), contratados, siguen. Franco Molina y Santiago Portillo tienen becas y podrían pasar a ser contratados. Si bien el jugador de Los Tarcos ha jugado más como octavo, todo parecería indicar que su futuro profesional estará en la segunda línea.

De hecho, hay muchos de los becados que seguramente sellen su primer vínculo contractual con la UAR más pronto que tarde y para ello, vale mirar otra lista, que es la de jugadores a los cuáles sus contratos se les vencen a fines de 2019: Gonzalo Bertranou, Matías Moroni, Ramiro Moyano, Santiago González Iglesias y Joaquín Díaz Bonilla entre los backs y Nahuel Tetaz Chaparro, Enrique Pieretto, Julián Montoya y Juan Manuel Leguizamón entre los forwards.

Todos están negociando. ¿Renovarán todos? En principio, no.

Pero que haya jugadores detrás no quiere decir que el tiempo no corra y que haya que apurar los trámites.

Hablamos de los que podrían firmar su primer contrato contrato y cambiar de status en breve: Gaspar Baldunciel, Diego Fortuny, Lucas Favre y Nicolás Solveyra serían primeras líneas con las opciones abiertas. Lo propio para Santiago Montagner y Francisco Gorrisen como terceras líneas.

Felipe Ezcurra pasará sin dudas a ser contratado. ¿Lautaro Bazán Vélez tendrá su oportunidad en el XV? Ya es pieza clave del seven y podría pasar a tener contrato y que ¿Gregorio del Prete? ocupe su lugar con beca.

Entre los backs, la cosa parece más clara en la sucesión. Matías Osadczuk ya tiene firmado el suyo hasta 2022. Domingo Miotti, Santiago Chocobares, Agustín Segura, Lucas Mensa, Julián Domínguez e Ignacio Mendy tendrán indudablemente la posibilidad de rubricar sus nexos con la UAR porque por rendimiento, su futuro en Jaguares es inevitable. Y, en algún caso, tal vez hasta jueguen antes en el seleccionado nacional que en la franquicia como pasó en noviembre pasado con Vivas, Sordoni y Carreras.

Si todo sigue su curso, habría que tomar en cuenta a los actuales Pumitas del 2019 que pueden pasar a contrato derecho: Mateo Carreras y Juan Pablo Castro. Y hay que seguir muy de cerca el futuro de Bautista Pedemonte y Jerónimo Gómez Vara.

Repasemos: hasta 2022 ya firmaron contratos con la UAR el ya mencionado Paulos más Lucio Sordoni, Mayco Vivas, Javier Díaz, Rodrigo Bruni, Javier Ortega Desio como forwards y Osadzcuk y Santiago Carreras entre los backs.

Año clave va a ser el 2020 para renegociar, porque hasta 2021 han firmado 13 jugadores: Agustín Creevy, Tomás Lezana, Guido Petti, Marcos Kremer, Santiago Medrano y Juan Pablo Zeiss entre los delanteros y en los backs, Tomás Cubelli, Joaquín Tuculet, Sebastián Cancelliere, Bautista Ezcurra, Bautista Delguy, Emiliano Boffelli y Juan Cruz Mallía.

El actual capitán de Jaguares, Jerónimo de la Fuente, Matías Orlando y Alemanno, finalizan su vínculo en 2020.

Dentro de la cancha hay talento asegurado. Parece el momento indicado para poner todo el talento fuera de la cancha a disposición de la ingeniería para asegurarlo y el lugar de preocuparse por los que se van, ocuparse de los que se quedan.

 

 

 

 

Clicks Modernos del rugby profesional

Enero parece ser época de sumar, de acopiar. Hay una búsqueda de más clicks no por hacer el esfuerzo de contenido, brindar mejor info, datos o incluso, primicias. No. Publicar lo que sea. Generar tráfico, vender publicidad. Generar clicks.

Como hay escasa actividad rugbística en el hemisferio sur que capte la atención y sí la hay en el norte, donde promedian campeonatos locales y continentales, lo que se publica para y por los clicks está relacionado con Europa: lo que pasa en Europa, los que juegan en Europa y los argentinos que por estar allá no pueden jugar en Los Pumas, que ya explicamos, es una falacia. Con eso, manipulan unos y replican otros. Eso da clicks.

Esta búsqueda de “clicks modernos”, parafraseando al enorme disco de Charly García de 1983, no hace más que degradar el contenido, porque la competencia es por velocidad y cantidad de posteos, no por la calidad.

Entonces, se suma una nueva categoría para generar polémica, ergo, clicks: los argentinos que se van a ir a jugar a Europa (real o supuestamente) post mundial, o en 2020, o cuando fuere. Y desde ahí, caerles con todo.

Otra vez, polvareda. Típica argentina: ¿Cómo que Matera se va al Stade Francais?, ¿cómo que Landajo se va a ir a Harlequins?, ¿cómo que hay otros que tienen ofertas y las están estudiando?. ¿Y ahora qué hacemos?, ¿Cómo que se van?, ¡Pero al final son todos mercenarios que se van por la plata!, ¿Y a quién van a poner?, ¡Y claro, los pobres clubes sufren el éxodo! y así, infinitos comentarios.

Miren: si es que hay una buena noticia, tal vez la mejor desde la llegada de Jaguares al Super Rugby, es que hay que asumir que los jugadores puedan irse, que tengan la chance de hacerlo y que ojalá, puedan hacerlo.

Los que vinieron o se quedaron a poner el hombro para jugar en la franquicia no tenían ninguna obligación de hacerlo. Muchos resignaron dinero afuera, otros hicieron el cálculo y les convenía volver y/o quedarse para poder jugar también en Los Pumas y otros, para estar cerca de sus afectos. Ninguno aceptó un chantaje siniestro, ni fue víctima.

Si ahora, por su acopio de experiencia y roce internacional en el hemisferio sur tienen ofertas y pueden irse para vivir una nueva vida en otros lugares del mundo y también, juntar plata… ¿Cuál es el problema? ¿Dónde está el inconveniente?, ¿Con qué dedo acusador los van a señalar?

Esto, que apenas es un esbozo acá, es lo que pasa en Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda desde hace más de una década. ¿Por qué no nos iba a pasar?

Y así, surgen los agoreros, los fatalistas: “¡Pero nos quedamos sin jugadores! y ¿quién va a jugar?”.

Ni nos quedamos sin jugadores, y van a jugar otros.

¿Por qué? Porque para jugar, hay material de sobra. Lo que hay que hacer es darle tiempo a los entrenadores, a los Pladares (que se van a llamar Academias UAR en breve), a los Centros de Rugby provinciales, a desarrollarlos. Habrá que incrementar el scouting. Habrá también que saber y aprender a esperar. Argentina XV y Pumitas son gran banco de pruebas. Habrá que tener paciencia.

No hay que pedir resultados. ¿Quieren ganar siempre? Eso no va a pasar. A veces, se va a ganar y muchas más veces, no. Pidamos que evolucionen, no que ganen.

Con lugares por cubrir se van a ampliar las posibilidades de probar más jugadores, más alternativas, se va a incrementar la base en serio, se va a amplificar el espectro de competencias, va a haber diferentes niveles de calidades (no todos van a ser “top”) y además, no es un tema sólo de jugadores, sino de entrenadores, preparadores físicos, analistas de video, profesionales administrativos, dirigentes. Se va a empezar a cubrir un amplio abanico que hoy no está cubierto.

Entonces bien… Si se van cinco, ocho, doce o quince jugadores de Jaguares a jugar a otros lugares, no nos vamos a quedar sin nada, en absoluto. Más bien, todo lo contrario. Al rugby argentino le va a venir fabulosamente bien.

Lo que no explicó oportunamente la UAR porque lo urgente les tapó lo importante (tampoco se preocuparon por machacar para dejarlo claro) es que este proceso de ingresar al profesionalismo, el de Jaguares, el de la Liga Sudamericana, la Currie Cup y todo lo que pueda venir, es un proceso muy lento, muy de largo plazo.

Como en Argentina el largo plazo -por nuestra idiosincrasia- son cerca de 90 días, algo que tiene diez años de proyección no lo alcanzamos a visualizar, a asimilar. Esto, es obvio, no significa que todos estén de acuerdo con que pase, pero es lo que va a pasar, irremediablemente.

Como está plasmado en el disco Clics Modernos y parece profecía autocumplidaLos dinosaurios van a desaparecer, aunque nos quieran seguir pegando abajo.