“Hoy el scrum demanda adaptabilidad”

Por Eugenio Astesiano

Oscar “Cochi” Durán sabe mucho de scrum y le encanta. Tanto sabe y le gusta, que después de jugar la RWC 2015 en Inglaterra con Los Teros, fue designado por la URU como entrenador de scrum y de forwards del seleccionado. Así se unió a aquel flamante staff de Esteban Meneses al final del 2015. “Desde que era jugador ya sabía que quería ser entrenador. Lo que nunca me imaginé es que iba a ser entrenador profesional. Cuando tomé la decisión de dejar mi trabajo para volcarme cien por ciento al rugby, lo hice sin ninguna duda porque esta es mi pasión, es lo que a mí me gusta y la verdad que cada día que pasa soy un agradecido a mi familia, porque en un país como Uruguay, tomar una decisión así de dejar un trabajo estable para pasar a otro que está en una etapa naciente, no es fácil, como en casi ningún lado en este continente”.

Sus sensaciones sobre lo que hicieron Los Teros en Mundial son coincidentes con la visión general que del equipo hay en Uruguay y en el resto del mundo rugbístico. “El Mundial fue impagable. Revisando lo hecho, de todas formas, hoy tal vez lo que revisaría es la distribución de los tiempos de trabajo en lo que a mí atañe, a los específico en los delanteros. A lo que le dedicamos más tiempo, dio sus frutos. Pero estamos hablando de una revisión que tiene más que ver con mi exigencia y ganas de que todo saliera perfecto… De todas maneras, me quedo con el desempeño general y lo que jugó el equipo, que fue muy bueno“.

Llegó del Mundial y enseguida estaba en actividad nuevamente. “Recién aterrizado, al poquito tiempo, ya me puse con las selecciones juveniles y no paré. De todas formas, estoy muy feliz. Ahora, después de un par de semanitas de descanso, ya estoy repuesto, fresco mentalmente y con mucha energía“.

Se viene el debut de la Super Liga Americana de Rugby (SLAR) y va a estar involucrado con Peñarol Rugby como entrenador de scrum. “El desafío mayor es no sólo desde la parte rugbística, sino de la parte personal. Llegarle a jugadores con los cuales nunca tuviste contacto, estrechar vínculos personales, poder integrarlos e integrarse, hacer que el mensaje se les haga piel y que todo fluya entre personas que también van a trabajar juntas como profesionales por primera vez como plantel. Porque esto del profesionalismo es nuevo para nosotros y para casi todos los que van a ser parte. La dinámica de trabajo cambia mucho en relación al Mundial. Es muy distinta la preparación de un pack o de un plantel para cada competencia“.

Su experiencia mundialista dejó mucho lugar para el análisis de esta formación y del trabajo requerido en pos de un objetivo. “Por un lado, nosotros trabajamos un tipo de scrum para el Mundial, que era uno de obtención que con Uruguay, nos funcionó muy bien. Obtuvimos el 100% de nuestras pelotas. Si bien tuvimos problemas en los que arrojaban los rivales y fuimos penalizados en varias oportunidades, también debo decir que nos dimos el lujo de poder robarle un scrum en cinco metros a Australia en su ataque. El objetivo del Mundial se cumplió. Viéndolo desde otra parte, desde lo que fue la parte clasificatoria al Mundial, o la Nations Cup… ahí es donde para nosotros juega otro rol, el de poder generar cosas desde ahí, de provocar penales rivales, de usarlo como plataforma de ataque real. Entonces, son -o fueron- dos planos de trabajo y enfoques para diferentes planos estratégicos. No sólo a nivel de Uruguay sino a nivel rioplatense, el scrum es importante y cumple y ha cumplido un rol preponderante. Lo que nos toca a los entrenadores es saber adaptarnos y saber qué podemos y qué no podemos hacer en determinadas circunstancias. O qué nos van a dejar hacer o no los rivales“.

Sobre este punto, profundizó. “Si necesitamos scrum de dominio contra un rival contra el que podemos y tenemos y debemos dominar, adelante. Y si tiene que ser un scrum de obtención, pues vamos con eso. Tener la posibilidad de adaptarnos es muy importante. El scrum rioplatense está pasando por este proceso. Debe adaptarse. No tiene caso enfocarse de manera unidimensional. Creemos que lo más importante es saber qué necesita el equipo y qué podemos brindar en cuanto obtención. Que hayamos tenido el cien por cien de nuestras pelotas en la RWC 2019 fue realmente extraordinario, porque nos preparamos para eso. Nos concentramos en eso. Fue un objetivo logrado. ¿Que no fueron todos perfectos? ¿Que en algunos retrocedimos? ¿Que nos costó? Si, pero obtuvimos todos. Y robamos uno importantísimo“.

Y amplió al explicar que “Le dedicamos muchísimo tiempo de preparación, porque lo requiere. Hoy, el scrum llamémosle “adaptable” requiere muchísimo tiempo. Lo que pasa es que lo que precisás para un Mundial, posiblemente no lo necesites para otras competencias más largas, o lo tengas que espaciar más y por ahí en determinados partidos esa preparación sea distinta. Para Japón, íbamos a estar en desventaja de peso con todos los packs. Entonces, trabajamos para contrarrestar eso. Le dimos mucha importancia al tipo de toma, al hooking, a la introducción de la pelota, a los ángulos de las espaldas… insisto y perdón que lo reitere, necesitábamos obtención y la obtención rápida. No le dedicamos así entonces la misma cantidad de tiempo al scrum defensivo, al segundo empuje o a otro tipo de juego a partir del scrum. Cada estrategia lleva su tiempo y proceso de trabajo y no es lo mismo el de una selección para un Mundial que por ejemplo, el scrum de Peñarol Rugby para la Super Liga. Y por supuesto, siempre supeditado a lo que necesite el Head Coach, sea El Mono Meneses en Los Teros o Pablo Bouza en la franquicia. Por eso insisto en que una de las palabras claves es adaptabilidad“.

Aquí, uno de los puntos centrales de la charla con Cochi Durán. Medular, diríamos. Corto y conciso, el entrenador de Los Teros y Peñarol Rugby afirma que “El principal problema no es perder un scrum en una contienda limpia, que te empujan y te lo ganan, sino que se genere un penal en contra por haberlo perdido. Hoy es más fácil que te recuperen la pelota porque te provoquen un penal que porque por el empuje, te roben la pelota. Con las reglas vigentes, es casi imposible perder un scrum por empuje. Y si pasa, bueno… pasa una sola vez y se corrige en el próximo“.

Sobre el tema de los penales en esta formación y qué se cobra, mucho depende del árbitro. Cuenta una anécdota y coincide plenamente con Andrés Bordoy, entrenador de forwards de Jaguares. “Me acuerdo antes del Mundial 2015 que fuimos de gira con Uruguay a Japón y estuvimos trabajando con Alain Rolland (ex árbitro irlandés, hoy el Jefe de árbitros de World Rugby) y él nos hablaba de algo que hace poco vi que dijo Bordoy sobre “dar buenas fotos”. Recuerdo perfectamente que hizo mucho hincapié en eso. ¿Qué puede penalizar un árbitro si a vos te ve bien, sólido, caderas pegadas, espaldas derechas, codos arriba los pilares, sin empujar en ángulos… no ve nada malo. Entonces, esa foto del “antes” y del “durante” si son buenas, no te van a determinar un penal en contra. Coincido plenamente con Bordoy. Es la foto y es “dar la impresión de” también. Muchas veces uno quiere hacerlo y siente que la foto es buena, pero no lo es. Entonces, la foto sola a veces no alcanza y hay que además, dar la impresión de que el esfuerzo por ofrecer esa foto también lo estás haciendo. Sobre todo en equipos que por algunas razones podemos ser más penalizados“.

Para el final, sus expectativas con algo que es completamente nuevo en la región “¿La Super Liga? Lo vivo como algo histórico, único y con muchas expectativas. Si sale bien va a ser importantísimo de todo el rugby de Sudamérica. ¡Y no sólo para los jugadores! Para todos nosotros. Entrenadores, Mánagers, PFs, Fisios, Médicos, Árbitros, Analistas de Video… para todo el entorno del rugby. Incluso para los clubes, que en principio da la sensación de que pueden ser perjudicados, pero honestamente creo que es al revés, se van a beneficiar… Más difusión del rugby, más noticias, más notoriedad, más exposición. Y una gran responsabilidad de saber aprovecharla“.

Crédito Foto portada: Gentileza Unión de Rugby del Uruguay

Rotar

Por Eugenio Astesiano

Ninguna previa a jugar contra los All Blacks resiste un análisis dentro de la lógica. Desde afuera, empezando por la gente, el aficionado medio, el lego y que la trasladan luego los medios, empujados por el clickbait o la necesidad de decir lo que sea pero decir algo, hay una desesperación tal, una cosa tan profunda por ganarles a los kiwis que la euforia sobrepasa a la mesura, por varios cuerpos.

Entonces, bajo ese contexto y conforme se acerca la hora del partido, las barbaridades que se leen, se ven y se escuchan van in crescendo.

Pero como es contra Nueva Zelanda, la exacerbación de todo está permitida. Muchos van a ver el haka en lugar de a ver rugby. Y está bien, es su opción. Por eso el análisis rugbístico es complejo. Nos hemos quedado enganchados con ese último line out y el reduccionismo nos llevó a olvidar los tackles errados, las oportunidades en ataque desperdiciadas y también, los errores de los All Blacks.

Esta reducción en el análisis, la euforia y el hype general no son (nunca lo son) contra Australia y Sudáfrica. Eso es claro e innegable.

Y en este contexto de Rugby Championship corto y de Mundial de Japón a la vuelta de la esquina, un pequeño cambio de tema o no tanto, porque alude al título. Para que los helicópteros puedan volar, primero deben sustentarse. Y se sustentan porque las palas del rotor giran. Rotan. Eso hace que la máquina pueda ir hacia adelante y hacia atrás, hacia arriba y abajo con cierta facilidad. Pero para que haga eso, necesita de la mano dúctil del piloto.

Los Pumas están, hoy, en la misma situación. Para que Los Pumas puedan volar en el mundial necesitan rotar. Y para hacerlo bien, necesitan de la mano de Ledesma. Hace 4 años, en la previa al Mundial 2015, Los Pumas no tenían una temporada de Super Rugby encima. Ni hablar de haber llegado a la final del certamen en este 2019 que les demandó -física y mentalmente- un desgaste mayor y eso, a pesar de que sólo en la final debieron viajar a Christchurch en un viaje eterno de ida y de vuelta. La carga de minutos en año mundialista difiere de la que acarreaban en 2015. Por escándalo.

La pregunta es ¿Cuándo va a rotar Ledesma? y hay más. ¿Tiene pensado hacerlo? ¿Cuándo van a descansar los que más minutos jugaron en Jaguares? ¿Cómo se va a balancear la carga física, la parte fisiológica y el cansancio derivado de los continuos viajes a las antípodas? ¿Por qué no se usa a la escuadra ampliada que está en Sudáfrica con la Currie Cup? ¿Qué frena que puedan ser parte?

Una de las respuestas puede ser “porque necesitan rodaje como Pumas” y es cierto, Jaguares y Los Pumas no son lo mismo. Quien niegue esta afirmación está en problemas. Otra, puede ser que la logística de movimientos no es tan fácil. Ese tema es complejo de solucionar en el corto plazo, es cierto.

Pero estamos en la antesala del Mundial. Un mundial al que, repetimos, se llega de manera distinta a como se llegó a los anteriores. Para el rugby argentino, desde 2007 en adelante, cada mundial ha representado el fin de una etapa y el inicio de una nueva y el de 2019 no será la excepción. Será el último mundial con “sólo” 30 y pico de profesionales contratados por la UAR.

El próximo Mundial de Francia 2023 tendrá a Los Pumas con otra realidad. La UAR tendrá más de 70 jugadores contratados participando en muchas y diversas competencias, el trabajo se habrá profundizado, los clubes tendrán mejor calidad de jugadores y entrenadores y la base será mucho más amplia, con lo cual, jugadores que hoy están en m16 acaso ya sean parte del plantel.

Volvamos a lo inmediato. Usemos la razón: tal vez Mario Ledesma no necesite rotar, porque no necesita probar nada más. Tal vez su idea original era seguir dándole minutos a los jugadores porque el plan contemplaba que no había ni hay inconvenientes en hacerlo. O, que es lo que hay y hay que arremangarse o, como otra alternativa, no le conforman las opciones que están disponibles y va con estos a todos lados. Hay que darle la derecha a Ledesma, él sabrá por qué hace lo que hace.

En definitiva, él está a cargo y es el responsable que toma las decisiones. Como ya dijimos: Jaguares no son Los Pumas y lo que Gonzalo Quesada hizo funcionar al rotar, tal vez a Ledesma no lo convenza del todo y prefiera otra cosa distinta. Tiene el partido ante Francia entre ceja y ceja. Lo desvela.

Lo que sí, el juego. No perder el juego. No nos olvidemos del juego. Aunque Jaguares no sean Los Pumas, copiar o mantener lo que ha funcionado en la estructura de juego no tiene nada de malo. Con eso no hay que rotar.